Los embalses de Ourense caen al 54,77% tras perder 35 hm³ en una semana y bajan de la media de diez años

La provincia acumula 878 hectómetros cúbicos de los 1.603 de capacidad total, por debajo de lo habitual en estas fechas. Frieira supera el 86% mientras Edrada-Mao, Albarellos y Cenza apenas rebasan el 21%.

Los embalses de Ourense caen al 54,77% de su capacidad y pierden 35 hectómetros cúbicos en apenas una semana.

La provincia acumula 878 hectómetros cúbicos de los 1.603 que suman sus pantanos, según el balance difundido este lunes. La cifra consolida una tendencia a la baja que se arrastra desde hace semanas y deja a la provincia por debajo de sus registros habituales para esta época del año.

Del 86% de Frieira al 21% de Edrada-Mao: el mapa desigual de los pantanos

El comportamiento de los embalses ourensanos es todo menos homogéneo. En la parte alta de la tabla, Frieira supera el 86% de su capacidad, Castrelo de Miño se sitúa por encima del 83% y O Bao ronda el 81%. Son los tres grandes pulmones con los que cuenta la provincia en este momento.

Publicidad

En el extremo opuesto, varios pantanos apenas rebasan una quinta parte de su volumen. Edrada-Mao registra un 21,43%, Albarellos se queda en el 21,98% y Cenza alcanza el 22,50%. Chandrexa y Salas tampoco llegan al 30%. La brecha entre unos y otros supera los sesenta puntos dentro de la misma provincia.

El dato que más preocupa no es el porcentaje absoluto, sino la comparación. El volumen actual es inferior tanto al registrado hace doce meses como a la media de la última década para estas fechas. Y a eso se suma un factor que no depende de ninguna administración: por el momento la previsión no anuncia lluvias.

Un pantano al 54% en noviembre no es una emergencia, pero sí es un aviso: en Galicia el agua se mide todavía con la lógica del siglo pasado.

Por qué quedarse por debajo de la media decenal cambia el diagnóstico

Los embalses de la cuenca del Miño no riegan un desierto ni abastecen a una megalópolis. Sostienen regadíos del Ribeiro, el abastecimiento de villas medias y el turbinado hidroeléctrico. Ese perfil hace que un descenso de 35 hectómetros cúbicos no se note de inmediato en el grifo, pero sí en la planificación agraria de la próxima primavera. El agua que falta en noviembre se echa de menos en junio.

sequía Galicia

La gestión está repartida y eso complica cualquier respuesta rápida. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, de dependencia estatal, gobierna la cuenca; la Xunta de Galicia, a través de Augas de Galicia, controla el abastecimiento urbano y la calidad de las masas de agua. Entre ambas, se decide qué se desembalsa y cuándo, una decisión que en años secos se convierte en un laberinto competencial. Cada encoro —pantano, en gallego— tiene su propia lógica.

Hay además una dimensión transfronteriza que en Ourense se sigue con atención. El Miño es un río compartido con Portugal y su caudal se rige por el Convenio de Albufeira, firmado en 1998 y en vigor desde 2000, que fija caudales mínimos en la frontera. Cuando la reserva baja, la discusión deja de ser provincial y se sienta en una mesa bilateral.

Publicidad

España lleva dos décadas discutiendo trasvases, desalación y precios del agua sin cerrar el mapa de sus reservas. Galicia había quedado al margen de ese debate por una razón simple: le sobraba agua. Ese margen se estrecha. No es lo mismo una sequía en el Segura que en el Miño, pero el vocabulario empieza a parecerse.

El Laboratorio Gallego

En clave interna, el dato llega en un momento de gestión tranquila. El PPdeG gobierna la Xunta de Galicia con mayorías absolutas consecutivas desde 2009, el BNG ejerce como primera fuerza de la oposición con 25 diputados en el Parlamento de Galicia (la cámara unicameral de 75 escaños) y el PSdeG, con 9, ocupa la tercera plaza. Ninguno de los tres tiene incentivo para convertir un balance de embalses en batalla parlamentaria, pero todos saben que el agua es uno de esos asuntos que se cobra factura cuando llega junio.

La lectura nacional es otra. El PP ha planteado en el Congreso, en más de una ocasión, un pacto nacional del agua que saque la política hidráulica del ciclo electoral; la propuesta no ha prosperado hasta ahora. Galicia aporta a ese debate un argumento incómodo: también el norte se seca. Y lo hace, además, con una cuenca compartida con Portugal, lo que obliga a coordinar caudales ecológicos en la Euroregión Galicia-Norte de Portugal (la entidad de cooperación transfronteriza con la región lusa).

La proyección es sencilla de enunciar y difícil de cumplir. Sin lluvia prevista, noviembre se afronta con la vista en el cielo y con las próximas citas bilaterales con Portugal sobre caudales del Miño en el horizonte. Si el descenso semanal se repite, la provincia cerrará el año por debajo del 50%. Ahí ya no se hablará de estadística.

Ficha del Caso

  • El caso: Los embalses de la provincia de Ourense pierden 35 hectómetros cúbicos en una semana y quedan por debajo de la media de la última década para estas fechas, sin lluvias a la vista.
  • Datos importantes: 54,77% de capacidad; 878 hm³ de 1.603; Frieira por encima del 86%, Castrelo de Miño del 83% y O Bao del 81%; Edrada-Mao 21,43%, Albarellos 21,98% y Cenza 22,50%; Convenio de Albufeira de 1998, en vigor desde 2000.
  • Resumen: El descenso semanal sitúa a la cuenca del Miño en mínimos para la época y traslada el debate del agua al terreno nacional y transfronterizo, donde Galicia deja de ser una excepción húmeda.
window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({ mode: 'thumbnails-a', container: 'taboola-below-article-thumbnails', placement: 'Below Article Thumbnails', target_type: 'mix' });
window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({ mode: 'organic-thumbnails-a', container: 'taboola-organic-below-article-thumbnails', placement: 'Organic Below Article Thumbnails', target_type: 'mix' });