La Armada encarga a Navantia dos fragatas para interceptar misiles balísticos: las claves del encargo

La Armada y el astillero negocian una versión de las F-110 con capacidad para interceptar proyectiles en trayectoria de caída. El programa base, con cinco buques, tiene un presupuesto de 4.900 millones de euros.

La Armada negocia con Navantia la compra de dos fragatas especializadas en interceptar misiles balísticos, según ha adelantado ABC. El encargo forma parte del reajuste de necesidades de las Fuerzas Armadas para los próximos años, condicionado por la evolución del contexto internacional y por el aumento de los presupuestos de defensa.

Qué son las dos nuevas fragatas y para qué sirven

Los buques no partirán de un diseño en blanco. Son una evolución de las fragatas F-110, la serie de nueva generación que Navantia construye ya para la Armada, de acuerdo con la información publicada por ABC. Sobre esa base se añadirían capacidades de guerra aérea y de lucha antisubmarina en una misma unidad.

El catálogo de exigencias que se negocia se ordena en tres bloques:

Publicidad
  • Plataforma: evolución del diseño de las fragatas F-110, un programa ya en marcha.
  • Guerra aérea: intercepción de misiles balísticos, proyectiles que siguen una trayectoria de caída tras su lanzamiento.
  • Lucha submarina: capacidad antisubmarina integrada en el mismo buque.

El contexto internacional ha cambiado la lista de prioridades de las Fuerzas Armadas españolas, que han adaptado sus necesidades a los próximos años. La defensa antiaérea y antimisil ha ganado peso en los planes de inversión militar de los socios de la OTAN, y España no es una excepción.

El programa F-110: 4.900 millones para cinco buques

El programa del que parten los dos nuevos buques está ya en marcha, con un presupuesto de 4.900 millones de euros para cinco fragatas, según los datos que recoge ABC. De esa serie, el primer buque marca el ritmo del resto: su construcción condiciona los plazos de pruebas y de entrega.

Si se reparte esa cifra entre las cinco unidades, la media se sitúa cerca de los 980 millones por buque. El cálculo es orientativo: el coste concreto de las dos nuevas fragatas no se ha detallado y dependerá del alcance técnico que se cierre en la negociación con Navantia.

El precio, el calendario y la configuración técnica siguen sobre la mesa: sin contrato firmado, ninguna de las dos fragatas tiene fecha de entrega.

La diferencia entre ambas iniciativas está en el peso de la misión. Las F-110 cubren las necesidades actuales de la flota; las dos unidades adicionales se orientan a un escenario en el que la amenaza llega desde el aire y a mayor distancia.

Qué supone para el presupuesto de defensa español

El encargo se apoya en un ciclo de subida del gasto militar. España, como el resto de socios de la OTAN, ha elevado sus previsiones de inversión en defensa en los últimos ejercicios, y la Armada reordena sus prioridades dentro de ese marco.

El impacto industrial también pesa. Navantia es el astillero de referencia de la Armada y cada encargo nuevo se traduce en carga de trabajo para sus centros y para la industria auxiliar que depende de ellos.

Publicidad

A eso se suma el efecto sobre la planificación de la flota: dos buques más obligan a revisar dotaciones, mantenimiento y el calendario de bajas de de las unidades más antiguas.

Los próximos pasos del encargo

El encargo sigue en fase de definición. No consta un contrato firmado ni un calendario de entrega público para las dos unidades, y la negociación entre la Armada y Navantia continúa abierta.

La negociación sigue abierta.

Cualquier compromiso en firme necesitará cobertura presupuestaria y un contrato que fije precio, plazos y configuración técnica. Hasta entonces, lo único confirmado es que la Armada trabaja con Navantia en la compra de esos dos buques.

Lo esencial

  • 📌 ¿Qué ha ocurrido? La Armada negocia con Navantia dos fragatas derivadas de las F-110, según ABC.
  • 👤 ¿Quiénes están implicados? La Armada española como cliente y Navantia como contratista industrial del programa.
  • ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Sin contrato firmado, la negociación debe fijar precio, calendario y configuración técnica.