Puigdemont maniobra para situar a Artur Mas como candidato a la alcaldía de Barcelona y descarta a Jordi Martí

La dirección de Junts sostiene que con Jordi Martí es 'imposible' ganar a Collboni y trabaja con la hipótesis de un relevo antes de mayo de 2027. El expresidente ya rechazó la oferta de Turull hace más de un año y su entorno rebaja la probabilidad de que acepte.

El nombre de Artur Mas vuelve a planear sobre la alcaldía de Barcelona. Junts tiene candidato ganador de primarias, Jordi Martí Galbis, y aun así la cúpula trabaja con la hipótesis de sustituirlo antes de mayo de 2027. Fuentes internas citadas por Crónica Global lo resumen sin paños calientes: con Martí, arrebatarle el bastón de mando a Jaume Collboni es ‘imposible’.

Y no es la primera vez que el partido mira hacia el Palau de la Generalitat buscando alcaldable. Hace más de un año, el secretario general Jordi Turull ya sondeó al expresidente para que encabezara la plancha municipal. Mas contestó que no, que no entraba en sus planes. La dirección siguió buscando, primero fuera de la casa y con una ristra de negativas de rostros empresariales y patronales, todas condicionadas por el mal momento electoral de los posconvergentes. Después, dentro.

La solución interna que la cúpula consideró idónea fue Josep Rius, vicepresidente y portavoz del partido, diputado en el Parlament, concejal en Barcelona y hombre de máxima confianza de Puigdemont. El president puso una condición: que hubiera consenso. No lo hubo. Martí, heredero político de Xavier Trias al frente del grupo municipal, dejó claro que se presentaría él si no aparecía un ‘caballo ganador’ —y ese caballo era Mas, no Rius—. Rius se retiró y Martí ganó las primarias.

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El problema de un candidato que ya está elegido

Aquí arranca el lío. Unas primarias ganadas no se deshacen sin coste, y menos cuando el vencedor controla el grupo municipal y tiene el respaldo explícito de Trias, el último alcalde de la casa. La dirección, sin embargo, se aferra a una frase: Martí dijo que se apartaría si alguien como el expresidente daba el paso. De momento, humo.

El no de Mas a Turull que Puigdemont no da por cerrado

Puigdemont Junts Barcelona

En el entorno del president creen que aquel no no fue definitivo. El plan, según las mismas fuentes, es que Puigdemont intente convencer a Mas en persona cuando regrese. Ambos ya se vieron a principios del presente curso en Waterloo, aunque el contenido de aquel encuentro no ha trascendido.

Hay un detalle que alimenta la maniobra: el exlíder de CiU ha trasladado a su gente que estaría dispuesto a volver a la primera línea para tomar las riendas de Junts si Puigdemont se retira. La lectura interna dominante, eso sí, rebaja la expectativa. Fuentes consultadas advierten de la ‘baja probabilidad’ de verlo como candidato y sitúan un hipotético regreso más como presidente del partido que como alcaldable.

La política catalana lleva una década resolviendo con el apellido Mas problemas que no son de Mas. Este sería el enésimo capítulo.

Un efecto Trias que nadie puede garantizar

La memoria reciente invita a la prudencia. En 2023 Trias recuperó la alcaldía con voto prestado del PP y de Vox para desbancar a Ada Colau, que hoy ya no gobierna la ciudad y que concurre a la presidencia del Gobierno con el Frente Amplio. Aquello funcionó una vez. Repetirlo no está escrito en ningún sitio.

A eso se suma el desgaste del marco. Mas sigue vinculado en el imaginario no independentista al arranque del procés, y las encuestas dibujan un escenario poco amable: victoria del PSC, irrupción fuerte de Aliança Catalana, ERC consolidada en en segunda posición y el espacio de la derecha española lejos de sumar mayoría. El margen de maniobra de un hipotético alcalde Mas sería estrecho.

No todo juega en contra. Es un expolítico muy conocido —decisivo en una campaña municipal—, apreciado entre el exvotante convergente y muy bien conectado con las altas esferas de la ciudad. Los recelos por su condición de no militante tampoco serían obstáculo, dicen en el partido: lo importante es maximizar las opciones de ganar. Una victoria en Barcelona sería un golpe de efecto para una formación cuyas perspectivas en el Parlament y en las generales son malas. En la cámara catalana podría perder más de la mitad de los diputados; en las generales aspira a mantener los siete escaños de 2023.

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El calendario manda. Nadie espera movimientos orgánicos antes de las municipales de mayo de 2027. Después, encima de la mesa está un congreso extraordinario para elegir dirección, con el riesgo de que afloren las sensibilidades que hoy solo tapa Puigdemont: convergentes, octubristas, liberales e izquierdistas. El president quiere pilotar esa transición con protagonismo de los jóvenes, y nombres como Turull o el adjunto a la presidencia, Albert Batet, podrían salir de la foto con él.

La otra incógnita es quién representa al partido en la Generalitat. Puigdemont defiende que la candidata sea Míriam Nogueras; otros apuestan por el diputado Toni Castellà, y el presidente del Parlament, Josep Rull, también reúne apoyos. Todo pendiente, claro, de qué decida hacer el propio Puigdemont.

Mientras tanto, Mas vuelve a escena con dos condiciones nada menores: que se lo pida el president en persona y que acepte un choque frontal con Trias y con el concejal que ya ganó unas primarias. El próximo hito verificable es mayo de 2027, y hasta entonces nadie en Junts firmará nada. Más contexto sobre la trayectoria del expresidente, en su entrada de Wikipedia.