El INFOCA mantiene activo el incendio forestal declarado en Velefique, en plena Sierra de los Filabres, con unos 80 efectivos terrestres y tres helicópteros trabajando sobre el terreno.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un incendio forestal, identificado como #IFVelefique, cuyo aviso se recibió a las 14:24 del lunes 2 de noviembre y que afecta fundamentalmente a espartal y matorral.
- ¿Dónde y quién? En Velefique (Almería). Trabajan el Plan INFOCA, dependiente de la Agencia de Emergencias de Andalucía, y el servicio autonómico 112.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Tres helicópteros, ocho grupos de bomberos forestales, una Brica y una unidad médica desplazada por el volumen de intervinientes; el viento con rachas de 20 km/h condiciona la extinción.
Ocho grupos de bomberos forestales y tres helicópteros sobre la sierra
El aviso entró en el sistema a las 14:24 y el Plan INFOCA (el dispositivo de extinción de incendios forestales que coordina la Junta de Andalucía) confirmó la declaración pasadas las 15:30. Desde ese momento, el operativo no ha dejado de crecer. Los medios movilizados son ocho grupos de bomberos forestales, una Brigada de Refuerzo contra Incendios de la Comunidad Autónoma (Brica), tres técnicos de operaciones y tres vehículos autobomba con sus correspondientes tripulaciones.
En el aire operan tres helicópteros: dos semipesados, de los modelos Bell 212 y Bell 412, con capacidad de descarga de 1.250 litros cada uno, y un pesado Super Puma que puede lanzar hasta 3.500 litros por pasada. A eso se suma una Unidad Médica de Incendios Forestales (UMIF), cuya activación responde al volumen de intervinientes desplegados, al superar los 35 efectivos. En tierra, alrededor de 80 personas sostienen el esfuerzo.
La zona afectada no presenta una vegetación especialmente abundante. El fuego corre por espartal y matorral, sobretodo en las zonas de solana. Sin embargo, desde el INFOCA advierten de que existe una «alfombra de vegetación» muy seca que se ha convertido en la principal dificultad para las labores de extinción. El viento sopla del sur-suroeste a entre 10 y 15 kilómetros por hora, con rachas de hasta 20.
Este incendio llega apenas un día después de que la Junta de Andalucía presentara el balance del servicio de extinción durante el periodo de alto riesgo, que abarca del 1 de junio al 15 de octubre y que la propia administración autonómica ha calificado como la campaña más difícil del INFOCA. La declaración de Velefique es la constatación de que el operativo sigue en tensión también fuera del calendario oficial de peligro.
Una comarca pendiente del viento y de la próxima actualización de medios
La Sierra de los Filabres es un territorio de altitudes medias, salpicado de municipios pequeños y de pistas forestales estrechas, donde cada hectárea arde lejos de los grandes núcleos y donde el trabajo de los medios aéreos resulta determinante. El 112 Andalucía, el servicio de emergencias autonómico que coordina bomberos, policía y sanitarios, mantiene el seguimiento del siniestro mientras el INFOCA actualiza recursos con la etiqueta #IFVelefique.
En la Sierra de los Filabres un incendio no se mide solo en hectáreas: se mide en horas de vuelo, en pistas estrechas y en el aguante de quienes suben a pie.
Fuera del periodo declarado de alto riesgo, el fuego obliga a sostener la tensión sobre un terreno donde el esparto prende rápido y donde el acceso marca los tiempos de la extinción. La evolución de las próximas horas dependerá de la humedad, de la fuerza del viento —la previsión puede consultarse en la AEMET— y de la capacidad de los helicópteros para mantener el fuego dentro de un perímetro manejable.
Mientras el dispositivo trabaja, la recomendación que repiten los servicios de emergencia es sencilla: ante una columna de humo, llamar al 112, no acceder por pistas forestales y dejar libres los caminos de servicio. En municipios de pocos vecinos, esa colaboración vecinal pesa tanto como un autobomba.
La Lectura Andaluza
Lo ocurrido en Velefique no es una anomalía del calendario. Andalucía cuenta con alrededor de 4,5 millones de hectáreas de superficie forestal, cerca de la mitad de su territorio, y buena parte de esa masa se reparte entre sierras de interior como esta Sierra de los Filabres, donde el monte convive con pueblos pequeños y con una economía pegada a la tierra. Cada incendio aquí se libra en condiciones distintas a las del litoral: menos medios humanos a escasos kilómetros, más dependencia del helicóptero y del tiempo de reacción. Esa es la realidad de la España interior andaluza, la que no sale en las postales de agosto.
Para el lector de a pie, el impacto inmediato tiene que ver con la seguridad: quien vive en un pueblo de la sierra sabe lo que significa una columna de humo a media tarde y mira al cielo esperando el sonido del Super Puma. Pero también tiene que ver con la economía comarcal, donde el pastoreo, la almendra y la agricultura de secano sostienen a familias que ven peligrar en una sola tarde el trabajo de años. El monte, aquí, no es paisaje: es patrimonio productivo.
La Junta de Andalucía mantiene el dispositivo del Plan INFOCA operativo a lo largo del año, con refuerzos durante los meses de riesgo, y el siguiente hito será la actualización de medios que el servicio publique a lo largo de la jornada, además del balance definitivo de la campaña en sede parlamentaria. En una tierra que arde con facilidad y que ha aprendido a convivir con ello, cada refuerzo cuenta. Y cada verano, también cada noviembre, lo demuestra.

