El Consejo de Ministros ha autorizado la adquisición de misiles aire-aire AIM-120C-8 AMRAAM por un importe estimado de 114,4 millones de euros, una operación destinada a reforzar las capacidades de combate del Ejército del Aire y del Espacio. La compra permitirá avanzar en la renovación de las reservas de armamento empleadas por los cazas F-18 Hornet y Eurofighter Typhoon, dos de los pilares de la defensa aérea española, aunque el Gobierno no ha concretado el número de unidades que contempla el contrato.
La decisión, conocida el 27 de octubre, supone un nuevo paso en el sostenimiento del arsenal de las Fuerzas Armadas y pone el foco en una capacidad decisiva para los enfrentamientos aéreos modernos: destruir aeronaves enemigas más allá del alcance visual. El AMRAAM, acrónimo de Advanced Medium-Range Air-to-Air Missile, combina navegación inercial, actualizaciones de trayectoria y un radar activo que guía el misil durante la fase final del ataque.
Según la información publicada por Infodefensa y El Español, la autorización asciende a 114,426 millones de euros. No obstante, todavía no se han divulgado las cantidades exactas, el calendario de entregas ni el reparto del armamento entre las distintas plataformas. La autorización del contrato tampoco significa que los misiles ya estén disponibles para las unidades españolas.
Un misil que permite atacar antes de entrar en combate visual
La principal aportación del AIM-120C-8 AMRAAM es su capacidad para intervenir en enfrentamientos aéreos a distancias superiores al alcance visual, conocidos como BVR (Beyond Visual Range). En este tipo de combate, el piloto puede lanzar el misil contra una aeronave detectada mediante los sensores del avión y completar la interceptación sin necesidad de aproximarse hasta identificar visualmente al adversario.
Esta característica resulta especialmente importante en un escenario en el que la superioridad aérea depende de la combinación entre sensores, comunicaciones, velocidad de reacción y armamento. Un caza no necesita únicamente detectar primero una amenaza: también debe disponer de un misil capaz de alcanzar el objetivo en las condiciones adecuadas y resistir las maniobras evasivas o las contramedidas electrónicas que pueda emplear el adversario.
El sistema de guiado del AMRAAM combina diferentes tecnologías. Durante la primera parte del vuelo, el misil utiliza navegación inercial y puede recibir actualizaciones sobre la posición del objetivo mediante un enlace de datos. Cuando se aproxima a la zona de interceptación, activa su propio radar para localizar y seguir la aeronave enemiga.
De esta forma, el misil puede continuar el ataque sin que el caza lanzador tenga que mantener permanentemente el seguimiento directo del objetivo durante toda la trayectoria. Esto ofrece al piloto mayor libertad para maniobrar, modificar su posición táctica o gestionar otras amenazas presentes en el espacio aéreo.
La Armada estadounidense, a través de su organismo de aviación naval, explica que el AMRAAM está diseñado para operar de día y de noche y en diferentes condiciones meteorológicas. También destaca la posibilidad de emplear varios misiles contra distintos objetivos, una capacidad relevante cuando una patrulla debe responder simultáneamente a más de una amenaza.

La versión C-8 incorpora una electrónica modernizada
El contrato español se centra en la variante AIM-120C-8, una de las versiones más avanzadas de exportación de la familia AMRAAM. Su relevancia no reside únicamente en la continuidad de una munición ya conocida por las fuerzas aéreas occidentales, sino también en las mejoras electrónicas introducidas para mantener su eficacia frente a amenazas más exigentes.
Esta versión incorpora avances desarrollados en el marco del programa de actualización de componentes conocido como Form, Fit, Function Refresh (F3R). El objetivo es renovar elementos electrónicos del misil, incluidos componentes relacionados con el procesamiento y el guiado, para mantener su fiabilidad y facilitar futuras actualizaciones.
La evolución de estos sistemas es fundamental porque el combate aéreo no depende exclusivamente del alcance nominal de un arma. La calidad de la información recibida durante el vuelo, la capacidad de procesarla y la resistencia frente a las interferencias pueden resultar determinantes cuando el objetivo intenta evitar la interceptación.
Conviene, sin embargo, distinguir el AIM-120C-8 de otras variantes, como el AIM-120D. Esta última incorpora mejoras específicas en navegación, enlace de datos y envolvente de interceptación. No debe atribuirse automáticamente al C-8 cada una de las prestaciones anunciadas para el AIM-120D, ni ofrecer una cifra concreta de alcance como si fuera válida para cualquier versión y condición de lanzamiento.
El fabricante, Raytheon, integrada en RTX, presenta el AMRAAM como un misil de combate probado y en evolución continua. Sus características exactas de alcance y velocidad no se publican de forma completa y uniforme para todas las configuraciones, por lo que las cifras que circulan sobre sus prestaciones deben interpretarse con cautela.
Los F-18 y Eurofighter ganan capacidad de respuesta, pero persiste la dependencia exterior
La adquisición afecta a una capacidad transversal del Ejército del Aire y del Espacio. Los F-18 y los Eurofighter españoles utilizan misiles de la familia AMRAAM, lo que permite mantener una base común de armamento para dos flotas que desempeñan un papel central en la vigilancia, la interceptación y la defensa del espacio aéreo nacional.
Los F-18 siguen siendo relevantes mientras España avanza en la renovación de sus aviones de combate mediante los programas asociados al Eurofighter. Por su parte, los Typhoon representan una de las principales capacidades de superioridad aérea del país y tendrán un papel creciente a medida que se incorporen nuevas aeronaves y se modernicen las existentes.
La compra también debe entenderse dentro de una necesidad menos visible, pero igualmente importante: mantener reservas suficientes de munición para sostener operaciones prolongadas. Disponer de cazas modernos no garantiza por sí solo una capacidad de combate sostenida si las existencias de misiles son insuficientes o si las entregas de armamento no acompañan el ritmo de actividad de las unidades.
En noviembre de 2022, el Consejo de Ministros autorizó otro contrato de 200 millones de euros para adquirir 92 misiles AIM-120C-7, 88 misiles AIM-120 adicionales y cuatro unidades instrumentadas para ensayos. Aquella operación tenía como objetivo actualizar las reservas necesarias para las aeronaves y los sistemas de armas que emplean esta familia de misiles.
Existe, además, una dimensión estratégica. Aunque la compra refuerza las capacidades españolas, el AMRAAM es un sistema desarrollado en Estados Unidos. Su disponibilidad depende, por tanto, de contratos, cadenas de suministro y relaciones industriales exteriores. Esta circunstancia vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la autonomía estratégica europea en materia de defensa y la necesidad de garantizar el suministro de municiones avanzadas.
Por ahora, el nuevo contrato supone un refuerzo de las existencias de armamento, pero quedan incógnitas importantes. El Gobierno no ha detallado cuántos misiles recibirá España, cuándo llegarán ni cómo se distribuirán entre las plataformas que pueden emplearlos. La mejora efectiva de la capacidad de combate dependerá tanto de las prestaciones del AIM-120C-8 como de las cantidades adquiridas, su integración y la disponibilidad real de munición.
En un contexto de creciente exigencia para las fuerzas aéreas europeas, la operación permite sostener una capacidad esencial para la defensa del espacio aéreo español. El siguiente paso será conocer el alcance material del contrato y comprobar cómo contribuye a mantener operativas las flotas de F-18 y Eurofighter en los próximos años.
