EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El tracking de SocioMétrica sitúa en el 72% la probabilidad de que PP y Vox sumen mayoría de tres quintos del Senado el 29-N, con 166 senadores sobre 267.
- ¿Quién está detrás? Génova y la dirección de Vox, que cerraron el 26 de octubre un reparto de circunscripciones para no competir entre sí en nueve provincias.
- ¿Qué impacto tiene? Esa cota permitiría al PP designar a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, a diez vocales del CGPJ y a cuatro consejeros del Tribunal de Cuentas.
El PP y Vox tienen un 72% de probabilidad de lograr la mayoría de tres quintos del Senado el 29-N. El dato procede del tracking de SocioMétrica y convierte la Cámara Alta en el escenario decisivo de la próxima legislatura: no por lo que vote, sino por a quién nombra.
El sondeo reparte el bloque de la derecha en 166 senadores sobre una Cámara de 267 asientos: 156 del PP (133 electos y 23 de designación autonómica), 7 de Vox (2 electos y 5 autonómicos) y 3 de UPN-PP. El umbral de los tres quintos se sitúa en 161 escaños, de modo que el margen sería de cinco asientos. El PP, por sí solo, tendría un 89% de opciones de alcanzar la mayoría absoluta.
La diferencia entre ambas cotas es la clave de todo. La mayoría absoluta permite gobernar el Pleno y las comisiones; el artículo 159.1 de la Constitución exige, en cambio, tres quintos para la designación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Senado. Son dos mayorías distintas y solo una sirve para renovar órganos.
En el Congreso, la aritmética no da. PP y Vox sumarían 202 escaños, a ocho de los tres quintos, según el mismo tracking. El bloque podría bloquear en la Cámara Alta una reforma constitucional, pero no aprobarla sin el PSOE. Esa asimetría define el margen real de maniobra de Génova a partir del 29-N.
El órgano de garantías está integrado por doce magistrados que se renuevan por tercios cada tres años. Cuatro los propone el Senado y sus mandatos llevan tiempo vencidos: Cándido Conde-Pumpido, actual presidente del Tribunal Constitucional, María Luisa Balaguer, Ricardo Enríquez y José María Macías. La composición actual, en términos de sensibilidad de sus integrantes, es favorable a la izquierda.
La mayoría absoluta gobierna la Cámara; solo la reforzada nombra a los doce que interpretan la Constitución.
Del 5% al 72%: el pacto del 26 de octubre que cambió la aritmética
El pasado 26 de octubre, PP y Vox cerraron un reparto de circunscripciones que ha alterado todos los cálculos. Vox renunció a presentar candidatura propia en seis provincias —Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares— y el PP hizo lo propio en otras tres: Guipúzcoa, Gerona y Tarragona. Vox presenta además candidato único en catorce provincias más.
A comienzos de octubre, antes del acuerdo, la probabilidad de alcanzar la mayoría reforzada en el Senado estaba por debajo del 5%. La firma del reparto y el desgaste del bloque rival la han multiplicado. No es una proyección cerrada de escaños: es una probabilidad condicionada al escenario actual de campaña.
La izquierda se movió antes. La candidatura Senado de Progreso, integrada por el PSOE, el Frente Amplio y partidos aliados, obtendría 61 asientos más 21 por designación autonómica. Con el PSC, que concurre por separado en Cataluña, el bloque sumaría 82. Los socialistas catalanes pactaron con los comuns la retirada de las listas del Frente Amplio en Gerona, Tarragona y Lérida a cambio de designar a un senador propuesto por la coalición de Ada Colau.
Hay una novedad institucional añadida: Formentera elige por primera vez senador propio tras la reforma constitucional que así lo dispuso. El PP se lo adjudica en 94 de cada 100 escenarios, según el mismo tracking.
El premio institucional: cuatro magistrados, diez vocales y cuatro consejeros

El Senado no solo designa a los cuatro magistrados del Constitucional. Con la misma mayoría de tres quintos elige a diez vocales del Consejo General del Poder Judicial y a cuatro consejeros del Tribunal de Cuentas. Esa es la razón por la que la Cámara Alta ha dejado de ser un apéndice del Congreso y se ha convertido en objeto de disputa política de primer orden.
Aquí Vox adquiere un papel que ningún análisis serio puede ignorar: no decanta la mayoría de derechas, pero sí decide su mayoría reforzada. Con siete senadores, el partido situado a la derecha del PP es la llave o el candado de cada nombramiento constitucional de los próximos cuatro años.
Hay otra consecuencia, menos comentada y más duradera. Una Cámara Alta con tres quintos de la derecha puede frenar cualquier intento de reforma constitucional que llegue desde el Congreso, y ese veto, ejercido con la misma mayoría, no tendría contrapeso parlamentario posible.
El Eje del Poder Popular
En Génova leen el dato con la prudencia del que sabe que un tracking no es una urna, y con la convicción de que el Senado ha sido durante tres años la única trinchera institucional estable del partido. La mayoría absoluta conquistada en las generales de 2023 ha permitido al PP vetar leyes, forzar comparecencias y mantener abierta la agenda de oposición mientras el Gobierno negociaba cada votación en el Congreso.
La lectura territorial es la que más pesa. De los 156 senadores que el sondeo atribuye al PP, 23 son de designación autonómica: dependen de los parlamentos regionales y, por tanto, de la correlación de fuerzas en las comunidades que el partido gobierna. Los barones —Isabel Díaz Ayuso en Madrid, Juanma Moreno en Andalucía, Alfonso Rueda en Galicia, Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana— son socios necesarios de cualquier estrategia de nombramientos, porque el Senado se nutre de sus cámaras.
Tampoco conviene olvidar el flanco interno. La renovación del Constitucional exige acuerdos que no se firman en un día, y el PP ha sostenido siempre que debe hacerse con criterios de mérito y no con cuotas de partido. Ese debate, que en 2023 costó al partido más de un titular incómodo, vuelve a la mesa en un escenario mucho más favorable: ahora es Génova quien podría fijar el perfil de los magistrados, no solo bloquear los ajenos.
Los riesgos son tres. El primero, la distancia entre probabilidad y resultado: un 72% deja un 28% de escenarios en los que el umbral no se alcanza. El segundo, la dependencia de Vox en catorce provincias y en cinco senadores autonómicos. El tercero, la tentación de convertir la Cámara Alta en un instrumento de bloqueo permanente, que a medio plazo desgastaría el relato de alternativa institucional.
La lectura estratégica es nítida: si el 29-N confirma el escenario, el PP no solo tendrá la mayoría del Senado, tendrá capacidad de diseño sobre el Tribunal Constitucional, el CGPJ y el Tribunal de Cuentas. En política española, eso vale más que cualquier escaño adicional en el Congreso.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La mayoría reforzada del Senado como palanca institucional para desbloquear el Constitucional y el CGPJ frente a la parálisis del Gobierno.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
- Próximo hito: Elecciones generales del 29-N y constitución de la Cámara Alta en la legislatura entrante, con la vista puesta en la Mesa del Senado.

