Descubre 10 usos del microondas en cocina que te ahorran tiempo (y casi nadie aprovecha)

Ablandar legumbres en quince minutos, devolver la frescura al pan o levantar la masa de levadura en un tercio del tiempo son tres de los diez atajos. Todos funcionan con potencias y tiempos medidos, sin utensilios especiales.

Hay usos del microondas en cocina que ahorran media hora larga de reloj y que casi nadie pone en práctica. Ablandar legumbres, devolver la frescura a un pan de hace tres días o levantar una masa de bollería en una décima parte del tiempo.

Yo tardé años en descubrirlo. Mi microondas hacía dos cosas: calentar el café y descongelar lo que se me olvidaba en el congelador. Hasta que un domingo, a media mañana, me acordé de que no había puesto los garbanzos en remojo.

Probé por desesperación y funcionó. El aparato no calienta el aire de la cavidad: calienta el agua que hay dentro del alimento, así que todo lo que implique hidratar, secar o templar es terreno abonado. La explicación está en la entrada de Wikipedia sobre el horno de microondas.

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El secreto del éxito

  • Tandas cortas, nunca seguidas: con el pan, los frutos secos o la miel, calienta de 10 en 10 segundos. El alimento sigue cocinándose dentro y pasarse es cuestión de segundos.
  • Una capa de papel de cocina encima: absorbe la humedad del azúcar y de las hierbas, y frena las salpicaduras del aceite.
  • Potencia antes que tiempo: las masas con levadura piden potencia baja para no matar la fermentación; el agua de las legumbres, máxima.

Diez usos del microondas en cocina que ahorran tiempo

Empiezo por el que más tiempo devuelve a tu semana: ablandar legumbres sin remojo previo. Tres medidas de agua por cada medida de garbanzos o alubias en un bol apto, 10-15 minutos a máxima potencia y una hora de reposo en ese mismo líquido. Después, baño de agua fría y directas a la olla.

El pan correoso, los picos y los snacks que han cogido humedad se recuperan envolviéndolos en papel de cocina y calentando de 10 en 10 segundos. Aquí la prisa es mala consejera: en cuanto te pasas, el pan se vuelve goma.

La masa de levadura es otro caso de manual. Pon 250 ml de agua en un recipiente, mete dentro un bol con la masa tapada con film y calienta a baja potencia 3 minutos. Deja reposar dentro otros 3, repite el ciclo y descansa 6 minutos más. La levadura dobla su tamaño sin que tú toques nada.

El microondas no cocina mejor que el fuego: simplemente llega antes a donde hay agua. Entender eso es tener media cocina resuelta.

Con el azúcar apelmazada el sistema es igual de simple: bol, papel de cocina encima y 20-30 segundos. El papel se queda con la humedad y el azúcar vuelve a caer suelto. La miel cristalizada pide 30-40 segundos en su tarro de cristal, sin tapa.

Las hierbas aromáticas que empiezan a marchitarse tienen salida: un minuto a máxima potencia tapadas con papel y luego paciencia. Mientras no enfrían no parecen secas; cuando enfrían, sí. Guárdalas en un tarro hermético.

Un aceite aromático de urgencia se hace en 30-40 segundos: aceite y ajo, guindilla, u orégano en un cuenco, y a máxima potencia. No sustituye a una maceración de semanas, pero resuelve una tosta o un aliño improvisado.

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Los frutos secos crudos comprados a granel se tuestan en tandas de un minuto, removiendo entre tanda y tanda, hasta que huelan a tostado. Salen más baratos que los ya fritos.

Para la espuma de café no hace falta varilla: llena medio bote de cristal con leche, tápalo, agítalo 30 segundos con fuerza, destapa y calienta otros 30. La espuma aguanta lo que tardas en desayunar.

Y el uso doméstico que menos se cuenta: esponjas y trapos de cocina. Sumérgelos en un bol grande con agua y jabón y calienta 10 minutos a máxima potencia. Las tablas de plástico pequeñas, un minuto, después de lavarlas y pasarles medio limón.

Límites y precauciones que siguen vigentes

Nada de metal, ni papel de aluminio, ni huevos con cáscara; los recipientes, de vidrio o de plástico apto. Y ojo con calentar agua sola más de dos minutos: puede entrar en ebullición súbita al sacarla. Una cucharilla dentro evita el susto. Como calienta desigual, remueve a mitad de tiempo.

Variaciones y maridaje

Si tienes prisa de verdad, el remojo acelerado más una olla rápida resuelve el guiso en una tarde; en la mayoría de los casos no se nota la diferencia con el remojo nocturno.

Los frutos secos tostados así aguantan una semana en tarro cerrado y son el acompañamiento perfecto de un aceite de guindilla y una cerveza fría. La espuma de café pide un grano con cuerpo, porque la leche aporta dulzor.

Para los frutos secos también vale el horno: 8 minutos a 170 ºC con ventilador, removiendo a mitad. Para las hierbas, el microondas gana por goleada, un minuto frente a varias horas de secado al aire.

El pan recuperado está bueno en el momento. Si no lo vas a comer entero, córtalo y congélalo; calentarlo dos veces lo deja correoso otra vez.

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