Cuidado con la calefacción este noviembre: el ajuste térmico habitual que está levantando tu suelo de parqué

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Quién paga la reparación: lo que el seguro del hogar cubre y lo que suele atribuir a falta de mantenimiento

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La póliza no paga el suelo, paga el siniestro que lo ha estropeado. Si detrás hay una fuga de una conducción fija —la calefacción, sin ir más lejos—, la garantía de daños por agua asume el parqué, la pintura y los muebles mojados y, en muchas pólizas, también los gastos de abrir para localizar la avería; en otras, esa cobertura se contrata aparte. El matiz que decide el caso es que los condicionados excluyen la reparación del aparato causante: radiador, llave de paso, caldera o tubo. Las simulaciones que publican las propias aseguradoras lo dejan claro: en un ejemplo de BBVA Allianz, 450 euros de parqué inundado entran en la cobertura y 35 euros de una llave oxidada por uso se quedan fuera. Y si no hay fuga, sino solo dilatación por el arranque del calor, no hay siniestro: paga el propietario.

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El pulso se libra en la peritación, porque las pólizas excluyen de forma genérica los daños derivados de la falta de mantenimiento y conservación, y de ahí cuelga casi cualquier diagnóstico. Un parqué con juntas abiertas por un ambiente demasiado seco, un suelo que ha superado los 27 °C de superficie que admiten las fichas de los fabricantes o unos rodapiés sin los 8-12 milímetros de juego perimetral bastan para cerrar el expediente sin indemnizar. Frente a eso, tres cautelas: fotografiar antes de secar, comunicar el siniestro dentro de los siete días y no tocar nada antes de que llegue el perito. Si el origen es un defecto de ejecución y la vivienda tiene menos de diez años, la vía es el seguro decenal de la promotora; y sin la garantía de daños estéticos contratada —con límites que suelen rondar los 3.000 euros— la reparación se queda en reponer la zona dañada, no la estancia entera.

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