4La humedad relativa por debajo del 40%, el dato que puedes medir con un higrómetro de 10 euros
El dato que decide si tu parqué pasa el invierno entero o empieza a abrir juntas no es la temperatura del termostato, sino el porcentaje de humedad relativa del aire. La madera es higroscópica: cede o absorbe agua según el ambiente, y con la calefacción encendida en noviembre el aire de casa se seca deprisa. Los fabricantes manejan horquillas parecidas y casi todas arrancan en el 40%: Lamett recomienda entre el 40% y el 55%, Panaget y Berti hablan de 40-60% y Weitzer admite hasta el 65%, aunque fija el umbral inferior en ese mismo 40%. Por debajo, las lamas se contraen, aparecen separaciones entre tablas y grietas de secado que ya no se cierran solas cuando vuelve la humedad ambiental. Porcelanosa es más estricta todavía: mantener menos del 35% durante más de quince días provoca una pérdida excesiva de humedad en el pavimento. No es un problema teórico de verano: en invierno, con frío en la calle y calefacción a tope dentro, el aire puede caer hasta el 20%.
Comprobarlo cuesta unos 10 euros. Un higrómetro digital de sobremesa se encuentra desde 9,24 euros en tiendas online, y los analógicos de pared, como el modelo de Jahn que vende Thomann, rondan los 9,90 euros. La precisión típica de estos aparatos es de ±5% de humedad relativa, suficiente para saber de qué lado del umbral estás, aunque conviene calibrarlos o contrastarlos con un segundo equipo si la lectura resulta sospechosa. Lo útil es colocarlo lejos del radiador, a media altura y en la estancia donde esté el parqué, y apuntar el valor por la mañana y por la noche durante varios días: así se ve a qué hora se desploma la cifra en cuanto arranca la calefacción y si el problema es constante o puntual. Si marca menos del 40% de forma sostenida, toca humidificar con un aparato de higrostato integrado, repartir plantas o acortar las corrientes de aire largas. El objetivo tampoco es pasarse: por encima del 60% la madera se hincha y las lamas acaban levantándose.

