La posibilidad de que el conflicto en Ucrania genere un «efecto llamada» como el vivido en el caso de Siria e Irak y atraiga a combatientes extranjeros es un escenario que genera preocupación en el Ministerio de Asuntos Exteriores y que ya se está analizando.
«En escenarios de conflictos armados siempre hay un mayor riesgo de actividad terrorista», ha reconocido el subdirector de CooperaciĂłn Internacional contra el Terrorismo del Ministerio, Carlos DĂaz, durante la presentaciĂłn del Anuario del Terrorismo Yihadista 2021 publicado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET).
Es algo que ya ocurrió «en la Libia post Gadafi» en 2011, ha recordado, explicando que por regla general «hay una proliferación de armas que entran en esos escenarios» y una vez concluido el conflicto se produce «una mayor falta de control de armamento de todo tipo».
En el caso de Libia, buena parte de esas armas terminaron en MalĂ, donde en 2012 estallĂł una rebeliĂłn tuareg que pronto secuestraron los grupos yihadistas. Estos grupos han expandido la amenaza desde entonces a los paĂses vecinos, con Burkina Faso como el más afectado, y tambiĂ©n el oeste de NĂger, y amenazan ahora con seguir avanzando hacia los paĂses del golfo de Guinea.
«Estos espacios por definición están absolutamente descontrolados y provocan un efecto llamada a terroristas para que acudan a ellos con vocación de cometer atentados terroristas o como entrenamiento», ha subrayado este alto cargo de Exteriores.
En este sentido, ha puesto como ejemplo los casos de Siria e Irak y el «efecto llamada» que representaron para los llamados ‘foreign fighters’ (combatientes extranjeros) principalmente a partir de 2014 y la instauraciĂłn del ‘califato’ por parte de Estado Islámico. «Nos preocupa este escenario», ha reconocido DĂaz, si bien ha destacado que una semana despuĂ©s del estallido del conflicto Exteriores tiene «otras preocupaciones prioritarias».
