La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha declarado las islas de San Simón y Santo Antón lugar de memoria democrática.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Secretaría de Estado de Memoria Democrática ha publicado en el BOE la declaración de las islas de San Simón y Santo Antón como Lugar de Memoria Democrática.
- ¿Quién está detrás? La declaración parte de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática; la titularidad es del Ministerio para la Transición Ecológica y la Xunta mantiene una concesión de ocupación.
- ¿Qué impacto tiene? Reconoce a más de 5.600 presos y a las madriñas de Cesantes, y obliga a preservar los vestigios del penal franquista.
Una declaración oficial para las islas de la ría de Vigo
La resolución, publicada este viernes en el Boletín Oficial del Estado, documenta que el antiguo lazareto de San Simón funcionó como penal desde octubre de 1936 hasta principios de 1943. Por él pasaron más de 5.600 presos republicanos y demócratas, primero desde las prisiones saturadas de Vigo, Pontevedra, Ourense y Vilagarcía de Arousa y, más tarde, desde otros puntos de España. Los nombres de las víctimas aparecen recogidos en el proyecto Nomes e voces.
La declaración distingue tres fases. Entre octubre de 1936 y el verano de 1937, la mayoría llegó de la provincia de Pontevedra; las bajas se produjeron por excarcelaciones, asesinatos a manos de fuerzas incontroladas de Falange o de la guardia civil o por ejecuciones. En el verano de 1937 y hasta febrero de 1939, con la caída del frente de Gijón, se concentró el mayor número de prisioneros, muchos de ellos asturianos.
En aquella segunda etapa se habilitaron barracones y se instaló una prisión flotante: el vapor Upo Mendi llegó desde Bilbao, con presos vascos o juzgados por tribunales militares en Euskadi. La última fase, hasta 1943, fue la de mayor mortalidad. Según la resolución, no llegó a superarse la cifra de 2.000 presos al mismo tiempo, pero en 1942 había en la pequeña isla más de 1.500 condenados a largas penas. El hacinamiento, el hambre y las enfermedades como el tifus o la disentería castigaron sobre todo a los presos de más de sesenta años. La resolución sitúa en más de 517 las muertes contabilizadas, sin contar los fusilamientos y los paseos.
Las madriñas de Cesantes y la titularidad pendiente
La resolución no se limita al relato de la represión. Destaca que las madriñas de Cesantes, la parroquia de Redondela situada frente a las islas, atendieron a los presos, les llevaron víveres y ropa y ejercieron de enlace con sus familias. Por eso el texto oficial reconoce también la resistencia y la solidaridad construida en torno a San Simón.
La isla es titularidad del Ministerio para la Transición Ecológica, pero la Xunta de Galicia mantiene una concesión de ocupación y quiere la titularidad. La declaración implica medidas de protección y la obligación de preservar y explicar los vestigios, así como el reconocimiento público de lo ocurrido allí entre 1936 y 1943.
San Simón no fue solo un lugar de represión: la solidaridad de las madriñas de Cesantes convirtió la ría en un espacio de resistencia.
El Laboratorio Gallego
La decisión del Gobierno central reabre un debate gallego con resonancia nacional. Galicia concentra algunos de los símbolos más potentes de la memoria democrática en España, y San Simón se suma a un mapa en el que conviven la reparación, la gestión autonómica y la disputa por la titularidad. La Xunta, gobernada por el PPdeG, sostiene que su concesión de ocupación justifica una reclamación sobre la isla; el BNG y el PSdeG han defendido en distintas etapas la preservación pública de estos espacios. La lectura política no se agota en la memoria.
La dimensión nacional tiene un componente administrativo y otro simbólico. La resolución se ampara en la ley estatal de memoria democrática y recae sobre un bien de titularidad estatal, pero la comunidad autónoma conserva la concesión de ocupación. El resultado es un cruce de competencias que se repite en otros vestigios del franquismo en la costa gallega. La declaración no transfiere la propiedad, aunque sí impone deberes de conservación y de explicación pública.
Queda por ver cómo se concreta la protección de los restos del penal y qué uso público se dará a las islas. Las asociaciones de memoria y los municipios de la ría reclamaban desde hace décadas un reconocimiento explícito; la declaración ofrece una base legal para la señalización, la investigación y la divulgación. El siguiente paso será administrativo: el plan de preservación y el encaje entre el Ministerio para la Transición Ecológica y la Xunta de Galicia.
Ficha del Caso
- El caso: Las islas de San Simón y Santo Antón, en la ría de Vigo, fueron utilizadas por el franquismo como campo de concentración entre 1936 y 1943. El Gobierno central acaba de declararlas Lugar de Memoria Democrática.
- Datos importantes: Más de 5.600 presos; más de 517 muertes contabilizadas, además de fusilamientos y paseos; tres fases de represión; el vapor Upo Mendi como prisión flotante.
- Resumen: La declaración reconoce la represión y la solidaridad de las madriñas de Cesantes, impone medidas de protección y mantiene abierta la cuestión de la titularidad entre Estado y Xunta.

