El PSOE y Unidas Podemos comparten Consejo de Ministros tras ganar al trío de Colón en 2019 en dos elecciones que los primeros apostaron por levantar miedo sobre Vox y los segundos a hacer una campaña contra el establishment mediático.
Ambas recetas están siendo utilizadas por Pedro Sánchez, que buscará su enésimo milagro el 23 de julio en el que, como premio de consolación, al menos buscará que PP y Vox no sumen mayoría y que el voto progresista se imante en torno al PSOE, que entraría en una fase de cambios en los que el presidente del Gobierno presumiblemente no se abstendrá de influir.
SÁNCHEZ Y LOS MEDIOS
«Desde la posición de dominio que tienen las grandes empresas en los grandes medios de comunicación, se va a desatar una campaña, ya se ha hecho, aun más feroz de insultos y descalificaciones».
Con estas palabras Pedro Sánchez mutaba en Pablo Iglesias tan solo 48 horas después del revolcón socialista del 28M. «Veremos en programas de máxima audiencia a gentes, que solo se representan a ellos mismos, pontificar e insultar sin derecho a la contestación ni a la réplica. Se van a inventar barbaridades, nada es nuevo, porque lo que están haciendo es copiar los métodos de sus maestros norteamericanos», añadió el presidente.
SÁNCHEZ Y VOX
Utilizar el temor que despierta la ultraderecha en las capas más templadas de la población nacional fue la idea fuerza de Iván Redondo en 2019 y va a ser la de Pedro Sánchez en 2023. Este último ha pedido «contar con el mayor respaldo social para continuar con la senda de avances sociales y transformaciones que España necesita y que hagan de España una mejor España».
«Hay que aclarar si los españoles quieren justicia social o si consideran, como ha dicho alguna dirigente de la derecha extrema, que la justicia social es envidia. Hay que aclarar si quieren un presidente del Gobierno de España al lado de Biden o de Trump. Si quieren un presidente del gobierno del lado de Lula o de Bolsonaro«, aseguró.
El socialista quiere volver a tirar de épica para voltear las encuestas: «Tenemos que hacerlo por nuestros hijos y por nuestras hijas, por nuestros mayores que tienen muy presentes lo que les representa ese pasado, por los hombres y mujeres que queremos la mejor de las Españas».
Ferraz ya se ha apresurado en empujar al PP a pactar con Vox, evitando que haya dirigentes socialistas territoriales que ofrezcan abstenciones a los ‘populares’, y está movilizándose para volver a señalar a los de Santiago Abascal.
El PSOE advierte en sus redes sociales las diferencias entre el bloque progresista y la trinchera conservadora: «Una España tolerante u homófoba. Una España diversa o confrontada. Una España reformista o con recortes. Una España progresista o trumpista», aseguran.
También tiran de épica en el medio del PSOE, El Socialista, que en uno de sus artículos tira de retórica dramática: «Salimos a ganar, es la última oportunidad». El citado medio dice en el editorial de su último número que el voto decidirá el futuro del país.
«La decisión es tuya, de todos y todas. Van a ser cincuenta días en los que se decida el futuro de España para la próxima década. Avanzar o retroceder. Que los derechos y las leyes conquistadas no sean derogadas», advierten.
«Que PPVOX haga un gobierno en blanco y negro que arrastre a nuestro país al rincón de la historia, o sigamos siendo una referencia en Europa y en el mundo. Todo eso y mucho más nos jugamos el próximo 23 de julio. Se lo juega tu vecino, tu familia, tus compañeros y compañeras de trabajo… habla con todos y todas. Nos la jugamos. Estamos ante la decisión más importante para España en décadas, y ganaremos», añaden.
