El estrés es una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro tiempo. En España, más de la mitad de la población admite sufrirlo de manera habitual, según el estudio internacional del Grupo AXA. Aunque muchas veces se asocia con cansancio, irritabilidad o falta de sueño, sus efectos van mucho más allá de la mente y también golpean al corazón. Así lo advierte José Abellán, cardiólogo, divulgador y conocido por su paso por la novena edición de ‘MasterChef’, quien ha convertido la lucha contra el estrés crónico en uno de los pilares de su mensaje como profesional de la salud.
Durante una conversación en el podcast ‘The Wild Project’ de Jordi Wild, Abellán explicó con claridad cómo el estrés actúa sobre nuestro organismo, elevando la presión arterial y desencadenando reacciones fisiológicas que, mantenidas en el tiempo, pueden volverse peligrosas. Lo que empezó siendo un mecanismo de defensa frente al peligro, se ha convertido en un enemigo constante para el cuerpo moderno, que vive en estado de alerta incluso sin un motivo físico que lo justifique.
3Aprender a convivir con el estrés sin dejar que nos enferme
El estrés, reconoce el propio cardiólogo, no es siempre negativo. Un cierto nivel puede ayudarnos a reaccionar, mantenernos motivados o concentrados. El problema comienza cuando se convierte en un compañero constante y agotador. En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram @vital_by_doctorabellan, José Abellán explica que “no podemos vivir sin estrés, pero sí podemos aprender a gestionarlo para que no dañe lo más valioso que tenemos: el corazón”.
Su recomendación pasa por entenderlo, reconocer sus señales y poner límites. Aprender a descansar, desconectarse del trabajo, practicar ejercicio moderado o simplemente caminar pueden marcar una gran diferencia. Porque, como recalca Abellán, el estrés no desaparece por completo, pero sí puede transformarse en una energía controlada que nos impulse en lugar de destruirnos. En definitiva, el mensaje del cardiólogo es que cuidar el corazón empieza por cuidar la mente, y entender que vivir sin estrés es imposible, pero vivir con él de manera sana, es una elección.

