Es común que muchas personas experimenten antojos por alimentos repletos de azúcar, ni siquiera por alternativas sanas, no les apetece una manzana o una ensalada, tiene que ser algo dulce como un postre, chocolate, pero dulce ¿te suena? Resulta que esto no se trata de que seas una persona golosa o no tengas la fuerza de voluntad suficiente para alejarte de las tentaciones que te hacen subir de peso, sino más bien todo lo contrario, es un grito silencioso de tu organismo que no debes ignorar. Así lo confirma el Dr. Jorge Sánchez, un nutricionista holístico que comparte sus mejores consejos de bienestar desde sus redes sociales.
Recientemente, el Dr. Sánchez ha dado a conocer que esos antojos nocturnos por alimentos que son una delicia al paladar, pero nocivos para la salud si no se controlan sus porciones, va más allá de la predisposición genética o de la constancia del paciente. Se trata más bien de ciertos hábitos que te hacen explotar por la noche y cuando te das cuenta ya te has empachado de calorías vacías y grasas. Para combatir esto, es necesario hacer algunos cambios en tu rutina. Del mismo modo, se recomienda acudir a tu médico de cabecera y a un nutricionista para regular estos síntomas si pasan de ser un momento esporádico a un gesto que se te hace imposible controlar.
SENTIR GANAS DE COMER AZÚCAR NO ES HAMBRE

El Dr. Jorge Sánchez explica desde sus redes sociales la verdad oculta sobre esos antojos nocturnos de comer alimentos dulces, sin importar que te has impuesto erradicar los postres por la noche. Esto no sucede porque tengas hambre, solo es tu cerebro buscando dopamina, es decir, es tu organismo buscando un nivel de compensación neurológica rápido. ¿ Y por qué sucede? Resulta que la dopamina es un neurotransmisor que regula la motivación y el sistema de recompensas.
Esto se traduce en que si una persona experimenta un día cargado de estrés junto con la ausencia de estímulos positivos, la dopamina en sangre cae, por lo que se genera ese vacío y el cerebro busca desesperadamente activar el impulso de una recompensa inmediata. De esta forma es que ese capricho por comer alimentos procesados y cargados de azúcar te atormenta de noche. ¿La solución?, cambiar tus hábitos nocivos que reducen tus niveles de dopamina hasta un 80% sin que te des cuenta.
SI ABUSAS DEL AZÚCAR TU CUERPO SUFRE

El primer mal hábito que deberías cambiar es el consumo excesivo de azúcar, ya que no solo te hace engordar y daña tus dientes, sino que también es veneno para tus riñones. Resulta que un nivel alto de azúcar en sangre puede causar un completo caos en tu organismo. Tanto los riñones como los ojos, corazón y cerebro, son fundamentales, pero la glucosa en sangre los afecta; ¿y cómo? Pues muy fácil, aparece la diabetes tipo 2 y con ella enfermedades crónicas como:
- Cardiopatías: infartos, hipertensión o insuficiencia cardíaca.
- Daño renal crónico: los riñones pierden capacidad de filtrar toxinas.
- Retinopatía diabética: afecta la vista y puede causar ceguera.
- Neuropatía: provoca dolor o pérdida de sensibilidad en extremidades.
- Pie diabético: heridas que no cicatrizan y riesgo de amputación.
Para evitar engordar y que tus riñones sufran, debes reducir el consumo excesivo de azúcares refinados que se encuentran en alimentos procesados y refrescos gaseosos o los zumos envasados. En su lugar, puedes optar por alternativas más saludables y naturales como las frutas secas o deshidratadas que son dulces por naturaleza gracias a su fructosa. Por su parte, la canela y la vainilla realzan el sabor de tus bebidas y postres sin tantas preocupaciones.
En tal sentido, es necesario ir al nutricionista y cumplir con las indicaciones, porque es otro de los errores que muchas personas cometen. Piensan que ir al dietista es para bajar de peso y ya, pues déjame decirte que no. Resulta que la relación que establece tu nutricionista con tus necesidades va más allá de lo estético, es el experto indicado para traducir las señales de tu cuerpo y recomendar lo que mejor te convenga.
