Ernesto Sevilla confiesa la surrealista anécdota que le permitió trabajar en ‘La que se avecina’

Ernesto Sevilla siempre ha dicho que lo mejor de su carrera le llegó sin planearlo demasiado, y su entrada en ‘La que se avecina’ es el mejor ejemplo. Una fiesta, una noche inesperada y una decisión tomada casi por impulso acabaron convirtiéndose en la puerta de entrada a uno de los personajes más recordados de la serie.

Ernesto Sevilla nunca ha ocultado que muchas de las cosas importantes que le han pasado en su carrera llegaron cuando menos las estaba buscando. El actor y cómico, con una trayectoria marcada por el humor absurdo y el gusto por los personajes extremos, ha recordado recientemente cómo una situación casi surrealista terminó abriéndole las puertas de una de las series más longevas y queridas de la televisión española.

Ernesto Sevilla habla de ‘La que se avecina’ con la familiaridad de quien llegó por casualidad y acabó quedándose en la memoria colectiva del público. La ficción de los hermanos Caballero, que estrenó su primer capítulo en 2007 y que hoy sigue viva en televisión y plataformas, ha sido el hogar de personajes que ya forman parte de la cultura popular, y el suyo nació, literalmente, de una noche inesperada.

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Una fiesta, una casualidad y una decisión clave

“Una decisión que lo llevó a algo importante”. Fuente: Telecinco

Ernesto Sevilla ha contado que su llegada a la serie no fue fruto de una audición convencional ni de una estrategia meditada. Todo comenzó tras coincidir con Laura Caballero en una fiesta, una noche en la que, según sus propias palabras, iba “bastante afectado” pero especialmente simpático. Con el paso del tiempo, el actor bromea con la idea de que, de haber estado sobrio, quizá la historia habría sido muy distinta.

Días después de aquel encuentro informal llegó la llamada que cambiaría su rumbo profesional. En la prueba le plantearon dos opciones muy diferentes; o un novio celoso con posible continuidad o el hermano de Amador en una visita puntual al pueblo. Ernesto Sevilla no dudó, apostó por el personaje más exagerado, convencido de que ahí podía sacar partido a su vis cómica y a su gusto por el humor más desatado.