Los policías denuncian que el Gobierno legisla de espaldas a la seguridad y planificación

JUPOL denuncia que la regularización extraordinaria de un millón de inmigrantes colapsará Extranjería al tramitarse sin refuerzos ni planificación operativa.

La reciente decisión del Gobierno de España de aprobar, a través del Consejo de Ministros y por la vía de urgencia, un Real Decreto para la regularización extraordinaria de cientos de miles de inmigrantes en situación administrativa irregular ha desatado una tormenta de críticas en el seno de las fuerzas de seguridad.

El sindicato JUPOL, organización mayoritaria en la Policía Nacional, ha manifestado su más absoluto rechazo y preocupación ante lo que consideran una medida adoptada de forma unilateral y carente de cualquier planificación operativa previa. Según la organización sindical, esta maniobra ignora las advertencias de los profesionales y pone en riesgo la estabilidad del sistema de control fronterizo y la gestión migratoria en el territorio nacional.

La crítica principal radica en que la normativa se ha impulsado sin el necesario consenso político y de espaldas a los funcionarios que, en última instancia, deberán gestionar las consecuencias de este proceso. Para JUPOL, resulta alarmante que una decisión de tal calado para la seguridad pública se tome sin escuchar a los expertos en materia de inmigración ni reforzar las unidades que ya se encuentran al límite de su capacidad. La organización denuncia que se trata de una gestión improvisada que utiliza a los agentes de la Policía Nacional como un «parche» para políticas alejadas de la realidad que se vive en las fronteras y en las comisarías.

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Un agente de la Policía Nacional lleva a un detenido esposado durante un dispositivo en el marco de un operativo vinculado al Área de Extranjería (Fuente: Agencias)

El fantasma de la sobrecarga operativa y el colapso administrativo

El escenario que plantea esta regularización masiva es, a juicio del sindicato, insostenible para la infraestructura actual de la Dirección General de la Policía. Las unidades de Extranjería y Fronteras arrastran desde hace años una sobrecarga estructural, marcada por la falta de personal y medios insuficientes.

Con la entrada en vigor del nuevo decreto, se prevé un incremento exponencial de tareas críticas: desde verificaciones documentales y comprobaciones de antecedentes hasta la gestión masiva de expedientes administrativos. El temor al colapso en Extranjería no es una hipótesis de futuro, sino una realidad que ya empieza a manifestarse en diversas localidades.

Incluso antes de que la medida se haya formalizado plenamente, ya se han detectado síntomas de saturación en las oficinas de atención al público. El anuncio oficial ha generado un aumento de la presión que se traduce en colas interminables, parálisis de servicios administrativos y una creciente tensión en determinados entornos sociales. Para los representantes de los agentes, esto evidencia una falta de planificación flagrante por parte del Ejecutivo, que no ha anunciado refuerzos de efectivos ni dotaciones tecnológicas para absorber el volumen de trabajo que se avecina.

Discrepancias en las cifras y el riesgo de las funciones externas

Uno de los puntos más polémicos de esta crisis reside en el baile de cifras sobre los beneficiarios reales de la medida. Mientras que el Gobierno de España ha señalado oficialmente que la regularización afectará a unos 500.000 inmigrantes, fuentes conocedoras del proceso consultadas por JUPOL sugieren que las previsiones reales son muy superiores.

Se estima que más de un millón de personas podrían acogerse de forma directa, una cifra que podría dispararse por encima de los dos millones de personas si se contabilizan los procesos derivados de la reagrupación familiar. Este desfase numérico multiplicaría de forma dramática la presión sobre el conjunto del sistema de seguridad.

A esta incertidumbre se suma la decisión gubernamental de externalizar funciones críticas. Según denuncia el sindicato, la recogida y gestión inicial de las solicitudes recaerá en entidades ajenas al sistema policial, como las oficinas de Correos. Para JUPOL, este movimiento supone una desnaturalización del control administrativo y una pérdida de garantías en un proceso de alta sensibilidad.

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Al apartar a los profesionales especializados de la Policía Nacional de estas fases iniciales, se incrementa el riesgo de fraudes, errores de identificación o deficiencias en la verificación de antecedentes, lo que supone una cesión de competencias en materia de seguridad que debería ser exclusiva de funcionarios cualificados.

El impacto en la seguridad ciudadana y el efecto llamada

Desde un prisma estrictamente policial, la mayor preocupación reside en la laxitud de los criterios para la regularización. El sindicato alerta de que basar el proceso casi exclusivamente en la carencia de antecedentes penales firmes es un error técnico de gravedad.

En la práctica judicial española, una persona puede haber sido detenida recientemente por delitos graves y no contar aún con antecedentes en el sistema debido a que los procesos suelen tardar meses o incluso años en resolverse. Por tanto, la ausencia de antecedentes en un momento puntual no garantiza la inexistencia de conductas delictivas previas o investigaciones en curso.

Por otro lado, la organización advierte de un inminente efecto llamada que podría incentivar nuevas entradas ilegales al territorio nacional. El mensaje de que es posible regularizar situaciones de forma extraordinaria puede ser interpretado por las mafias de la inmigración como una oportunidad para intensificar su actividad delictiva.

JUPOL critica que se legisle sobre esta materia sin reforzar previamente los mecanismos de expulsión de delincuentes reincidentes o el control de fronteras, lo que afecta directamente a la seguridad diaria de los ciudadanos y a la integridad física de los agentes que trabajan en primera línea.

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Un coche de la Policía Nacional frente a una comisaria (Fuente: Agencias)

Exigencias de transparencia ante un escenario límite

Ante la gravedad de los hechos, el sindicato mayoritario ha exigido al Ministerio del Interior explicaciones inmediatas y urgentes. La plataforma demanda conocer con exactitud qué refuerzos de efectivos se destinarán a las plantillas de Extranjería, qué medios tecnológicos se van a habilitar y cuáles serán los protocolos exactos para la comprobación de identidad en un entorno de alta saturación.

Para los profesionales de la seguridad, no es aceptable que se sigan tomando decisiones de enorme trascendencia social a costa de la sobrecarga laboral y la falta de seguridad jurídica de los policías nacionales.

En definitiva, la postura de JUPOL defiende la necesidad de una política migratoria realista, que no sea fruto de la improvisación y que vaya acompañada obligatoriamente de un incremento de recursos humanos y materiales. La organización concluye que la medida, tal y como ha sido planteada, evidencia una desconexión preocupante entre el Gobierno y la realidad de las calles. Sin un respaldo operativo sólido, la regularización extraordinaria corre el riesgo de agravar los problemas de convivencia y seguridad que los agentes intentan contener a diario en una situación operativa que califican de límite.