Madrid se ha consolidado a lo largo de las últimas décadas como un escenario camaleónico y vibrante, capaz de transformarse en una metrópolis futurista, un rincón castizo o incluso en el corazón de otras capitales europeas. Su luz única y la diversidad de su arquitectura, que abarca desde la majestuosidad de los Austrias hasta el brutalismo moderno, han seducido a directores de la talla de Pedro Almodóvar, quien ha convertido la ciudad en una protagonista más de su filmografía. Títulos emblemáticos como Mujeres al borde de un ataque de nervios o Todo sobre mi madre no solo retratan la estética de la capital, sino que capturan esa esencia vital y ecléctica que define el espíritu madrileño ante la cámara.
Más allá del cine nacional, Madrid ha demostrado una asombrosa capacidad para albergar grandes producciones internacionales que han dejado una huella indeleble en la historia del séptimo arte. La Gran Vía, con su icónico Edificio Carrion, se convirtió en un desierto urbano de pesadilla bajo la mirada de Alejandro Amenábar en Abre los ojos, una imagen que dio la vuelta al mundo y subrayó el potencial visual de la ciudad. Asimismo, superproducciones de la época dorada de Hollywood como Doctor Zhivago encontraron en los alrededores de la capital el espacio perfecto para recrear la estepa rusa, demostrando que Madrid posee una versatilidad geográfica y técnica que compite con los mejores platós del mundo.
El valor de Madrid como plató de cine reside en su autenticidad y en la hospitalidad de unas calles que respiran narrativa en cada esquina. Desde la tensión de los thrillers de Álex de la Iglesia, que ha utilizado espacios como la Plaza del Callao o el Edificio España para coreografiar el caos en El día de la bestia, hasta la elegancia de los dramas de época, la ciudad se ofrece como un lienzo inagotable. Esta riqueza cultural y logística no solo atrae inversión, sino que proyecta una imagen de modernidad y tradición que sitúa a la capital española como un referente imprescindible para entender la evolución del lenguaje cinematográfico contemporáneo.

Valor económico
Una actividad que, claro está, deja importantes beneficios económicos a la ciudad y a la Comunidad de Madrid. Algo que hace unos días explicó Almudena Maíllo, concejala delegada de Turismo, presentó recientemente el estudio titulado ‘Dimensión e impacto económico de los rodajes de largometrajes y series en Madrid’, un exhaustivo análisis desarrollado por Madrid Film Office en colaboración con el Instituto Universitario de Predicción Económica L. R. Klein de la Universidad Autónoma de Madrid.
Este informe revela que, entre los años 2021 y 2024, la industria del rodaje inyectó un total de 1.541,9 millones de euros en la producción de la ciudad, lo que representa un promedio anual de 385,5 millones de euros. Estos datos subrayan la importancia del sector audiovisual no solo como un motor cultural, sino como un pilar financiero que contribuyó con 883,60 millones de euros al Valor Añadido Bruto (VAB) municipal y permitió una recaudación fiscal de 367,3 millones de euros en el periodo mencionado.

Creación de empleo
La actividad cinematográfica y televisiva en la capital ha demostrado ser una fuente vital de dinamismo laboral y empresarial, registrando un total de 415 proyectos, desglosados en 173 largometrajes y 242 series. Esta intensa actividad creativa estimuló la creación de 10.101 empleos equivalentes a tiempo completo, generando rentas salariales que superan los 562 millones de euros.
El estudio destaca que las series de ficción actúan como el principal motor cuantitativo del sector, siendo responsables del 64,8% del impacto total en producción y del 66,5% del empleo generado, debido principalmente a sus tiempos de rodaje más prolongados y a la magnitud de sus presupuestos.
Más allá de los beneficios directos, el informe pone en valor el efecto multiplicador de la industria, donde cada euro invertido en producción genera un retorno significativamente mayor en la economía local a través de sectores como la logística, la hostelería y el transporte.
Maíllo enfatizó que Madrid se consolida así como una capital del audiovisual de referencia internacional, donde el apoyo institucional se traduce en una rentabilidad social y económica evidente. Este análisis se suma a otros estudios previos sobre cine publicitario para conformar una radiografía completa de una industria que no solo proyecta la imagen de Madrid al mundo, sino que fortalece de manera decisiva el tejido productivo y el turismo de la ciudad.
