La Asamblea de Madrid vivió este jueves una de esas escenas que esconden tanto de la crispación política como del tono habitual del hemiciclo regional. Diana Paredes, diputada de Más Madrid, dijo ‘joder’ en dos ocasiones durante un debate sobre inmigración y, cuando el presidente Enrique Ossorio la llamó al orden, se negó a retirar la expresión entre risas.
El detonante fue la discusión de una proposición no de ley del PSOE que pedía la regularización masiva de inmigrantes y reconocer su contribución al país. La iniciativa, rechazada con los votos de PP y Vox, encendió un debate en el que Paredes, originaria de Perú, se dirigió con su estilo vehemente a la bancada de Vox.
Lo que Diana Paredes dijo exactamente
Según recoge el diario ABC, la diputada le espetó a la representante de Vox, Belén González: «Señora González, yo sé que a usted le fastidia mucho y le jode profundamente que una persona como yo esté aquí en este Parlamento». Acto seguido, añadió que las personas migrantes son sujetos de derecho y remató con un segundo ‘joder‘ al criticar la postura del PP: «Menuda jeta venir aquí a hablar de lo mal que viven los venezolanos para luego decir aquí que se jodan».
El verbo, conjugado en presente y en subjuntivo, despertó las primeras protestas en la bancada popular. Paredes no solo no se disculpó: mantuvo la sonrisa mientras el presidente de la Cámara intentaba reconducir la situación.
Ossorio llama al orden: por qué la ‘j’ de ‘joder’ incomoda más que otras palabras
Enrique Ossorio, conocido por su paciencia en una legislatura marcada por los exabruptos, tomó la palabra antes de dar paso a la siguiente oradora. «Ha conjugado, señora Paredes, dos veces un verbo que aquí no se utiliza normalmente. Ya si pasamos ese umbral no sé dónde vamos a llegar», advirtió. La bancada de Más Madrid respondió con un largo ‘Oooohhhh’, pero Ossorio insistió: «Le invito a que lo retiremos del acta de la sesión». Paredes se negó.
El verbo ‘joder’ ha entrado en la Asamblea de Madrid con naturalidad, pero lo realmente sorprendente es que su presidente tuviera que recordar que ‘aquí no se utiliza’.
La diputada, entre risas, replicó que en el pleno se decían «cosas peores, mucho peores». La mayoría de los diputados ha seguido el cruce de reproches con una mezcla de asombro y resignación. Ossorio, con gesto apenado, se rindió: «Bueno, le llamo al orden entonces. Es una pena que no lo quitemos».
La portavoz del PP, Mónica García Molina, terció después para recordarle a Paredes que representaba a los madrileños y que debía dirigirse «con dignidad y respeto». La sesión continuó con la crispación ya instalada.
El tono de la Asamblea de Madrid: del ‘barra de bar’ al ‘joder’ conjugado
La escena ocurrió pocas horas después de que la presidenta Isabel Díaz Ayuso reprochara a la portavoz socialista, Mar Espinar, que se expresara «como si estuviera en la barra de un bar». No es la primera vez que Ayuso recurre a la comparación tabernaria: en otras ocasiones ha hablado de «taberna de puerto». El nivel del debate, como ha reconocido el propio Ossorio, «cae hasta el subsuelo» con frecuencia.
En esta redacción entendemos que el episodio no es una anécdota aislada. La Asamblea de Madrid arrastra una dinámica de tensión verbal que trasciende a los partidos. Comparado con otros parlamentos autonómicos, como el Parlament de Cataluña o las Cortes Valencianas, donde las llamadas al orden también existen, el hemiciclo madrileño se ha especializado en un lenguaje que bordea el reglamento sin traspasarlo. Que un presidente tenga que pedir que se retire un ‘joder’ dice tanto del momento político como de la normalización de un tono que en 2019 habría sido impensable.
El precedente de este jueves deja varios interrogantes abiertos. ¿Se convertirá el ‘joder’ en un verbo recurrente en la Asamblea? ¿Responderá la Mesa con alguna sanción adicional? De momento, la diputada Paredes ha dejado clara su postura: no va a retirarlo. Y Ossorio, con su llamada al orden, ha dejado constancia de que el listón del decoro parlamentario se mueve cada día un poco más.
