Vox exige a Moreno una consejería y que lidere las negociaciones para apoyar los presupuestos andaluces

La formación de Abascal reclama entrar en el Consejo de Gobierno andaluz y que Moreno tome las riendas de la negociación, un gesto que tensa aún más las relaciones entre PP y Vox en Andalucía. El PP-A defiende la proporcionalidad y no ve con buenos ojos compartir sillones.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Vox ha endurecido su postura ante Juanma Moreno: reclama una consejería en el Gobierno andaluz y que el propio presidente del PP-A lidere personalmente las negociaciones para apoyar los presupuestos autonómicos.
  • ¿Quién está detrás? La dirección nacional de Vox, a través del portavoz en Andalucía, Manuel Gavira, y con el respaldo de Santiago Abascal.
  • ¿Qué impacto tiene? Las exigencias tensan aún más las relaciones PP-Vox en Andalucía y amenazan con un bloqueo político si no se alcanza un acuerdo antes de la constitución del Parlamento el próximo 11 de junio.

Tres semanas después de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, la paciencia de Vox se ha agotado. Según ha podido confirmar Moncloa.com, la formación de Santiago Abascal ha trasladado al entorno de Juanma Moreno dos condiciones innegociables para empezar a hablar de presupuestos: un sillón en el Consejo de Gobierno y que sea el propio presidente autonómico quien capitanee la negociación, sin intermediarios. La exigencia enfría aún más unas relaciones que ya eran gélidas tras una campaña en la que Moreno prometió gobernar en solitario.

La doble exigencia de Vox: sillón y diálogo directo

La mayoría absoluta que el PP andaluz acarició hasta bien entrada la noche electoral se esfumó con 53 escaños, cinco menos que en 2022. Desde entonces, el presidente ha evitado un acercamiento directo a Vox, delegando en su secretario general, Antonio Repullo, una primera llamada que fuentes conocedoras califican de mera cortesía para la constitución del Parlamento. Vox, sin embargo, considera insuficiente ese contacto y exige ahora un diálogo al más alto nivel.

Fuentes del partido verde confirman que la petición no incluye una vicepresidencia —como ocurrió en Extremadura, Aragón y Castilla y León— sino una consejería, aunque con la condición de que las conversaciones «vayan por otro lado» y que Moreno esté en la mesa. Detrás de este movimiento late la voluntad de Vox de no quedarse fuera de las grandes decisiones andaluzas, sobre todo en materias como la prioridad nacional en ayudas y vivienda o la política migratoria, ejes idénticos a los pactados en otras autonomías.

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Moreno y la estrategia de la proporcionalidad

En el PP-A insisten en que cualquier acuerdo debe reflejar la proporcionalidad de lo obtenido en las urnas. Con 53 diputados, frente a los 14 de Vox, la cúpula popular andaluza no ve con buenos ojos ceder una cartera que daría a la formación de Abascal un peso desproporcionado en el Consejo de Gobierno. No obstante, Moreno se ha ido convenciendo de que aceptar una propuesta programática —incluida la prioridad nacional— es la única salida al embrollo, aunque el capítulo de los sillones sigue abierto.

La llamada de Repullo, que en principio solo buscaba allanar la constitución del Parlamento el 11 de junio, se ha convertido en un espejismo de normalidad. Mientras Vox aprieta, el PP-A se aferra al discurso de la gestión solvente sin ataduras externas, un argumento que le ha funcionado electoralmente pero que ahora choca con la aritmética parlamentaria.

La entrada de Vox en el Consejo de Gobierno andaluz marcaría un antes y un después en la política regional.

El Eje del Poder Popular

El pulso entre Moreno y Vox trasciende Andalucía. La semana pasada, los barones del PP celebraron en Toledo una cumbre en la que la mayoría respaldó un modelo de pactos asimétricos, siempre que no se ponga en riesgo la identidad del partido. Sin embargo, el caso andaluz es especial: se trata del feudo popular más potente, con un producto interior bruto que ronda el 13% del total nacional y una mayoría casi absoluta que hace innecesario cualquier socio para sacar adelante decretos si no hay bloqueo presupuestario.

En Génova observan con cautela. La relación con Vox ha mejorado en el último año —prueba de ello son los cuatro acuerdos autonómicos cerrados en 2026—, pero Andalucía representa una línea roja. Ceder una consejería supondría normalizar la entrada de Vox en el Gobierno de la comunidad más poblada de España, un precedente que, a medio plazo, podría condicionar la estrategia del PP hacia las generales.

Mientras tanto, los equipos negociadores se preparan para una semana decisiva. La constitución del Parlamento el 11 de junio activa el reloj de la investidura y, si no hay acuerdo, Moreno deberá elegir entre gobernar en minoría con apoyos puntuales —algo que Vox ya ha dicho que no regalará— o someterse a una repetición electoral que el PP-A quiere evitar a toda costa.

Las similitudes con los pactos de Extremadura, Aragón y Castilla y León son innegables en el plano programático —prioridad nacional, rebajas fiscales, blindaje del sector primario—, pero la exigencia de una consejería en Andalucía es cualitativamente distinta. Allí los de Abascal asumieron vicepresidencias, mientras que aquí se conformarían con un sillón, pero a cambio de un liderazgo directo de Moreno. La lectura que hace la cúpula popular es que Vox busca una foto de corresponsabilidad que legitime su presencia en el Gobierno más emblemático del centro-derecha.

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🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El PP andaluz no cederá sillones que comprometan la gestión en solitario que los andaluces mayoritariamente respaldaron.
  • Protagonista: Juanma Moreno (presidente del PP-A y de la Junta de Andalucía).
  • Próximo hito: Constitución del Parlamento andaluz el 11 de junio e inicio formal de las negociaciones de investidura.