El Consorcio Móstoles Sur ha aprobado este viernes 5 de junio el proyecto de construcción del acceso del PAU-4 a la autopista R-5, con un presupuesto base de licitación de 17,4 millones de euros. La obra, largamente demandada por los vecinos, busca aliviar la congestión que estrangula el norte de la ciudad y sus conexiones con la M-506, la A-5 y la M-50.
El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista (PP), celebró la decisión del consorcio apenas nueve días después de que el Ministerio de Transportes —dirigido por Óscar Puente— autorizara la tramitación definitiva del proyecto. Bautista había enviado una carta al ministro reclamando una reunión urgente para desatascar una iniciativa que llevaba más de un mes y medio paralizada “sin justificación alguna”, según sus palabras.
El atasco crónico que asfixia al PAU-4
El barrio del PAU-4, al norte del término municipal, se ha expandido en
la última década con nuevos desarrollos residenciales, pero siempre con un déficit de accesos. Sus vecinos dependen de la M-506 y de la carretera de Villaviciosa para salir hacia la A-5 o la M-50, lo que genera retenciones diarias, especialmente en hora punta. La nueva conexión, que enlazará la rotonda de la Avenida de la Onu con la R-5, permitirá un acceso directo a la radial de peaje y descongestionará los viales que hoy funcionan como cuellos de botella.
Se estima que la actuación beneficiará a varios miles de conductores que cada mañana se ven atrapados entre la glorieta de la M-506 y la incorporación a la A-5, uno de los puntos con mayor siniestralidad de la zona. De hecho, la propia Policía Local ha documentado en sus informes anuales hasta 40 accidentes leves en ese enlace durante 2025.
La construcción del acceso, que ahora entra en fase de contratación, supone una inversión que el propio consistorio califica de “estratégica” no solo para el PAU-4, sino para todo el suroeste metropolitano. El proyecto contempla un viaducto sobre la M-50 y un ramal de incorporación a la R-5 que evitará que los vehículos tengan que dar un rodeo de más de dos kilómetros por vías secundarias.
La conexión a la R-5 es la pieza que le faltaba al PAU-4 para dejar de ser una isla rodeada de atascos.
Del bloqueo ministerial a la luz verde en nueve días
El alcalde Bautista no ocultó su malestar durante las semanas previas. En una segunda carta enviada al ministro Puente hace menos de quince días, insistió en que la infraestructura era “prioritaria para miles de vecinos” y pidió una reunión urgente. Fuentes municipales consultadas por Merca2.es señalan que la capacidad de presión del regidor, junto a los informes técnicos favorables que ya obraban en el ministerio, precipitaron la autorización.
La mayoría de los vecinos considera que esta obra llega tarde. “Llevamos escuchando lo mismo desde 2018”, lamenta un portavoz de la asociación de vecinos del barrio, que prefiere no identificarse. No obstante, la aprobación del proyecto ejecutivo y el inicio del procedimiento de contratación son pasos firmes que, según el Consorcio, podrían traducirse en el inicio de las obras en el primer trimestre de 2027.
El acto de hoy del Consorcio Móstoles Sur –una entidad público-privada en la que participan el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y los propietarios de suelo del PAU-4– desbloquea una tramitación que se remonta a 2022. En aquel año se aprobó el estudio informativo, pero los retrasos administrativos acumularon más de cuatro ejercicios.
Lo que esta obra resuelve y lo que deja pendiente en el suroeste
Más allá de la satisfacción vecinal, la conexión del PAU-4 con la R-5 resuelve una carencia de planificación regional que el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid había señalado en su último informe sobre movilidad metropolitana: el corredor de la A-5 concentra el 38% de los desplazamientos en hora punta del suroeste, y la saturación de la M-506 afecta a la competitividad del polígono industrial de Móstoles.
Sin embargo, el propio informe alertaba de que la apertura de este enlace puede generar un “efecto llamada” sobre la R-5 —una autopista de peaje— si no se acompaña de medidas de fomento del transporte público. El barrio del PAU-4 sigue sin contar con una estación de Cercanías propia y la línea 12 de Metrosur, aunque cercana, exige un transbordo en autobús interurbano que no convence a los usuarios. “Conectar con la R-5 está muy bien, pero la solución real pasaría por un plan de bus exprés hacia Madrid”, apuntan técnicos de la Federación de Municipios de Madrid consultados por esta redacción.
En todo caso, la noticia supone un avance tangible para una zona que acumulaba expedientes y promesas electorales. El próximo hito será la publicación del pliego de licitación, previsto para septiembre de 2026, con el objetivo de adjudicar las obras antes de fin de año. Móstoles se anota así una infraestructura que, cuando entre en servicio —previsiblemente en 2029—, cambiará el mapa de la movilidad del suroeste.
