Caminar parece lo más fácil del mundo, casi automático, algo que hacemos sin pensar desde pequeños, pero hacerlo bien ya es otra historia. Puede convertirse en uno de los ejercicios más completos que existen, de esos que no cuestan dinero, no requieren grandes planes y encajan en cualquier rutina, aunque también es verdad que, si se hace sin atención, pierde parte de sus beneficios o incluso acaba generando molestias que muchos no saben de dónde vienen.
Caminar, de hecho, está asociado a mejoras claras en la salud, desde el corazón hasta el sistema inmune, pasando por el control del peso o la prevención de enfermedades, como recuerdan distintos organismos especializados en ejercicio. Pero entre la teoría y la práctica hay un pequeño detalle, y es que hay errores muy comunes que se repiten a diario y que pueden hacer que deje de ser tan eficaz como parece, o que directamente termine siendo incómodo.
1Elegir mal el calzado para caminar
Caminar empieza por los pies, aunque muchas veces se pase por alto, y uno de los fallos más habituales al caminar es usar cualquier zapatilla sin fijarse demasiado, como si todo valiera, y no es así. El calzado influye mucho más de lo que parece, porque es el que absorbe el impacto y el que marca cómo se apoya el pie en cada paso.
Cuando las zapatillas no son adecuadas, empiezan a aparecer señales bastante claras, como rozaduras, ampollas, molestias en la planta del pie o incluso dolor en otras zonas del cuerpo, y es ahí cuando deja de ser agradable y, poco a poco, se abandona. Por eso, elegir un calzado cómodo, que se ajuste bien y tenga buena amortiguación, no es un capricho, es casi el punto de partida para que todo funcione de verdad.

