EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los vecinos y conductores de Boadilla del Monte, especialmente en el Olivar de Mirabal, Monte Romanillos y otras urbanizaciones que verán cortes de tráfico parciales este año.
- ¿Cuándo ocurre? El plazo de licitación cierra el 13 de mayo de 2026. Las obras arrancarán en cuanto se adjudique el contrato y se ejecutarán durante el resto del año.
- ¿Qué cambia hoy? Boadilla pone sobre la mesa 4,35 millones de euros para reasfaltar 218.787 metros cuadrados, la mayor Operación Asfalto del municipio en los últimos ejercicios.
La Operación Asfalto Boadilla 2026 moviliza 4.350.346 euros para renovar 218.787 metros cuadrados de calzada, según el anuncio de licitación publicado por el Ayuntamiento. Es, en superficie, una de las mayores intervenciones de pavimentación que ha afrontado el municipio en la última década.
El expediente, abierto hasta el 13 de mayo, concentra los trabajos en zonas con desgaste acumulado: el entorno del Olivar de Mirabal, Monte Romanillos y otras vías secundarias que llevaban años en la lista de espera vecinal. La ejecución se desarrollará durante 2026, sin un calendario detallado calle por calle hasta que haya adjudicatario.
Qué calles entran en el plan y cuáles tendrán cortes
El pliego identifica más de un centenar de viales repartidos por urbanizaciones del norte y oeste del municipio. El Olivar de Mirabal y Monte Romanillos concentran la mayor parte de los metros cuadrados, aunque también figuran tramos en Valdepastores, Las Lomas y Bonanza, según la documentación accesible en la web municipal del Ayuntamiento de Boadilla del Monte.
Los trabajos incluyen fresado del firme, reposición de capa de rodadura, ajuste de tapas de registro y repintado de la señalización horizontal. En las calles con tráfico denso, los cortes serán por tramos y en horario diurno; en zonas residenciales más tranquilas se prevén cierres totales de hasta 48 horas. La calle dice otra cosa: los vecinos del Olivar ya han pedido que las obras eviten coincidir con la entrada y salida del colegio.
El presupuesto base de licitación, 4.350.346 euros con IVA, sale de los fondos propios del Ayuntamiento sin recurrir a financiación externa. La adjudicación irá a la oferta económicamente más ventajosa, con criterios técnicos que pesan en torno a un 40% según el pliego.
Por qué este plan es más ambicioso que los de años anteriores
Para hacerse una idea de la escala: 218.787 metros cuadrados equivalen a unas 30 hectáreas de calzada, aproximadamente la superficie de 30 campos de fútbol reglamentarios puestos en fila. La cifra duplica el alcance de la Operación Asfalto de 2023, que se quedó en torno a los 110.000 metros cuadrados según los datos publicados por el propio consistorio.
Boadilla, con 60.000 vecinos censados y un parque móvil por hogar de los más altos de la Comunidad, sufre un desgaste de calzada superior a la media regional. La orografía y el tipo de urbanizaciones, con muchas calles de servicio y rotondas, multiplican los puntos de fatiga del asfalto. Eso se nota.
El municipio, gobernado por el PP con mayoría absoluta, ha hecho de la inversión en infraestructura urbana una bandera presupuestaria desde el mandato anterior. La oposición, encabezada por Vox y Vecinos por Boadilla, ha venido reclamando que el plan llegue antes a las urbanizaciones del este, históricamente las menos atendidas.
Boadilla afronta la mayor Operación Asfalto de su historia reciente, pero la prueba real no será el millonario presupuesto sino que las calles estén transitables antes de que termine 2026.
El precedente de Pozuelo y la duda sobre los plazos
Conviene mirar al municipio vecino para entender el reto. Pozuelo de Alarcón licitó en 2023 una operación similar por 5,2 millones y acabó ejecutándola con seis meses de retraso sobre el calendario previsto, según las actas de pleno publicadas por aquel ayuntamiento. La causa: dificultades para coordinar los cortes con la actividad escolar y comercial. Boadilla parte con un guion parecido y un plazo más ajustado.
Analizamos esta licitación con dos lecturas. La positiva: el municipio destina recursos propios sin endeudarse, abarca un perímetro amplio y atiende calles que llevaban en la lista de espera desde 2022. La menos positiva: el pliego no concreta un calendario público calle por calle, lo que dificulta a los vecinos planificar mudanzas, repartos comerciales o accesos. En esta redacción entendemos que un plan de esta magnitud merece una hoja de ruta visible y actualizada en tiempo real, al estilo del visor que el Ayuntamiento de Madrid mantiene para sus obras de la M-30.
Cabe recordar que el pasado mandato cerró con quejas por la falta de información previa en las obras de Valdepastores, donde varios comercios denunciaron pérdidas de facturación durante los cortes. Si la adjudicación se cierra a finales de mayo, los primeros tramos podrían empezar a fresarse en junio. El verano será el termómetro real del plan: si en septiembre la mitad de las calles siguen levantadas, el debate político en el pleno de otoño está garantizado.

