Caminar parece lo más fácil del mundo, casi automático, algo que hacemos sin pensar desde pequeños, pero hacerlo bien ya es otra historia. Puede convertirse en uno de los ejercicios más completos que existen, de esos que no cuestan dinero, no requieren grandes planes y encajan en cualquier rutina, aunque también es verdad que, si se hace sin atención, pierde parte de sus beneficios o incluso acaba generando molestias que muchos no saben de dónde vienen.
Caminar, de hecho, está asociado a mejoras claras en la salud, desde el corazón hasta el sistema inmune, pasando por el control del peso o la prevención de enfermedades, como recuerdan distintos organismos especializados en ejercicio. Pero entre la teoría y la práctica hay un pequeño detalle, y es que hay errores muy comunes que se repiten a diario y que pueden hacer que deje de ser tan eficaz como parece, o que directamente termine siendo incómodo.
3Descuidar la postura
Caminar encorvado o con tensión en los hombros es otro de esos errores que se repiten más de lo que parece. A simple vista puede no parecer importante, pero la postura influye directamente en cómo responde el cuerpo durante la caminata. Ir con la cabeza baja, por ejemplo, obliga al cuello y a la espalda a trabajar de más, y al final aparecen las molestias.
Lo que recomiendan los expertos en pocas palabras es mantener una postura erguida pero relajada, con los hombros sueltos y la mirada al frente, para así no solo evitar dolores, sino también hacer que el movimiento sea más natural y cómodo. Al final, se trata de algo tan básico como escuchar al cuerpo y no forzarlo, porque caminar debería sumar, no restar.

