UPN se reordena: Ibarrola apuesta por la sanidad y Esparza apunta al Congreso

Unión del Pueblo Navarro (UPN) ya ha comenzado a mover sus piezas de cara al próximo ciclo electoral, y lo hace combinando renovación interna con viejos nombres que se resisten a abandonar la primera línea.

El partido regionalista ha cerrado filas en torno a Cristina Ibarrola como candidata a la Presidencia del Gobierno de Navarra en 2027, pero al mismo tiempo prepara una nueva oportunidad política para Javier Esparza, que podría encabezar la lista al Congreso en las próximas elecciones generales. La estrategia no es menor. UPN busca recomponer su espacio tras años fuera del poder y en un contexto político fragmentado, donde cualquier cambio en el equilibrio estatal puede tener consecuencias directas en Navarra.

La apuesta pasa por consolidar un liderazgo interno claro con Ibarrola y, al mismo tiempo, aprovechar la experiencia y el tirón de Esparza en el ámbito nacional. El proceso interno que ha llevado a Ibarrola a convertirse en la referencia del partido no ha estado exento de tensiones. La actual presidenta de UPN se impuso en las primarias para encabezar la candidatura autonómica, en un pulso en el que el vicepresidente del partido y alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, llegó sin apoyos suficientes dentro de la estructura.

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Toquero ya había optado por no disputar el liderazgo orgánico en 2024, en unas primarias abiertas a la militancia donde podría haber tenido más opciones, y en esta ocasión tampoco logró articular una alternativa sólida. Todo apunta a que Toquero repetirá como candidato en Tudela, manteniendo su poder territorial pero sin dar el salto a la primera línea autonómica. Mientras tanto, Ibarrola prepara su desembarco en el Parlamento foral con una lista de perfiles afines que refuercen su control interno. Entre ellos destaca Miguel Aguirre.

Aguirre ha cambiado de posicionamiento en varias ocasiones: en 2021 apoyó a Sergio Sayas en las primarias frente a Esparza, posteriormente jugó a equilibrar entre distintos sectores del partido y finalmente se alejó de Toquero y se alineó con Ibarrola. En paralelo, UPN estudia la posibilidad de dar una nueva vida política a Javier Esparza.

El que fuera candidato del partido en 2015, 2019 y 2023 no logró recuperar el poder perdido hace más de una década, pero sigue siendo una figura relevante dentro del regionalismo navarro. Su posible designación como cabeza de lista al Congreso supondría una cuarta oportunidad en primera línea, esta vez en clave estatal.

Otro de los movimientos que se barajan es el impulso de María Caballero como candidata en Pamplona. Su perfil tiene un fuerte componente simbólico: es hija de Tomás Caballero, asesinado por ETA en 1998.

Sin embargo, más allá de los movimientos orgánicos y estratégicos, el verdadero campo de batalla para UPN en los próximos años podría estar en la sanidad. Durante décadas, el sistema sanitario navarro fue uno de los principales orgullos de la Comunidad Foral

Este contexto ofrece a UPN una oportunidad política evidente. El partido ha intensificado su discurso crítico contra la gestión sanitaria del Gobierno de María Chivite, señalando la falta de planificación y el deterioro progresivo del sistema, omitiendo la responsabilidad de la propia Ibarrola en su etapa como directora general de Salud.

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Contradicciones sanitarias

El discurso de UPN no está exento de contradicciones. Parte de los problemas actuales tienen su origen en decisiones adoptadas durante los años de gobierno regionalista, especialmente tras la crisis económica de 2008. En aquel periodo, se produjeron recortes significativos en el sistema sanitario, con una reducción de personal y de presupuesto que, según diversas fuentes, aún tiene efectos.

Ibarrola Moncloa
Cristina Ibarrola. Foto: EP.

Aun así, Ibarrola ha optado por situar la sanidad en el centro de su discurso político, consciente de que es uno de los temas que más preocupa a la ciudadanía. Su estrategia pasa por capitalizar el descontento existente y presentarse como la alternativa capaz de recuperar los estándares de calidad del pasado.

Mientras tanto, el Gobierno de Navarra ha tratado de introducir reformas para hacer frente a los problemas estructurales. Entre ellas destaca el impulso de una nueva Ley Foral de Salud, fruto de un acuerdo con EH Bildu, que busca modernizar el sistema y garantizar su sostenibilidad.