Barones del PP avalan a Moreno y cierran filas para gobernar sin Vox

El almuerzo de Feijóo con los presidentes autonómicos populares escenifica la apuesta por las mayorías suficientes y la autonomía parlamentaria frente a los de Abascal. Génova activa el 'modo electoral' mientras ignora las presiones externas.

El presidente nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha reunido este lunes a los presidentes autonómicos del partido en un almuerzo que va mucho más allá de la foto de unidad. En la mesa, un mensaje nítido: los barones cierran filas en torno a Juanma Moreno y respaldan su legitimidad para gobernar en solitario en Andalucía sin necesidad de Vox. No es un gesto menor. Es la escenificación de una estrategia que Génova quiere extender al conjunto del territorio: mayorías suficientes, autonomía parlamentaria y cero hipotecas con la formación de Abascal.

Según ha podido saber Moncloa.com de fuentes presentes en el encuentro, la conversación ha girado en torno a la necesidad de trasladar al electorado un relato de solvencia y estabilidad. ‘Andalucía es el espejo’, ha resumido uno de los asistentes. La fórmula Moreno —un gobierno monocolor del PP que negocia apoyos puntuales sin ataduras estructurales— se consolida como el modelo de referencia para otras plazas donde los populares aspiran a desbancar a la izquierda o a consolidar su poder territorial.

Feijóo ha evitado cualquier mención expresa a Vox durante el almuerzo. No hacía falta. El gesto de ignorar a los de Abascal, justo en la antesala de la Junta Directiva Nacional que el partido celebra esta misma semana, es en sí mismo un mensaje. Génova activa lo que internamente denominan ‘modo electoral para el cambio’: una maquinaria que prioriza el discurso de gestión, la propuesta económica y la defensa de las instituciones frente a lo que consideran ‘ruido externo’.

Publicidad

Por qué el PP ignora a Vox ahora

La decisión de Génova de marcar distancias con Vox no es nueva, pero sí lo es el momento elegido para hacerla explícita. Con el calendario electoral asomando en el horizonte —las próximas municipales y autonómicas están a la vuelta de la esquina y las generales se perfilan como el objetivo estratégico último—, el Partido Popular necesita definir su perímetro político con nitidez.

Lo explicaba un veterano del partido en los pasillos del almuerzo: ‘Cada vez que entramos en su marco, perdemos. Cada vez que hablamos de lo nuestro —impuestos, sanidad, agua, educación—, ganamos’. La consigna es clara: evitar el cuerpo a cuerpo con Abascal y centrar el foco en el desgaste del Gobierno.

De hecho, la Junta Directiva Nacional que se avecina servirá para oficializar esta hoja de ruta. No se esperan resoluciones drásticas ni una ruptura formal con Vox —los pactos autonómicos y municipales vigentes siguen su curso—, pero sí una reafirmación de la autonomía del PP para construir mayorías propias. Es un movimiento de pinza: hacia fuera, distancia; hacia dentro, cohesión.

La consigna de Génova es nítida: impuestos, sanidad y gestión. El ruido de Vox no marcará la agenda propia del partido.

Andalucía como laboratorio: la fórmula Moreno

PP unidad Vox

Si hay un territorio que encarna la estrategia que Génova quiere proyectar, ese es Andalucía. Juanma Moreno gobierna con un ejecutivo monocolor del PP desde las últimas elecciones autonómicas, y lo hace con una autoridad parlamentaria que ningún otro presidente popular había tenido en la comunidad. La decisión de los barones de avalar expresamente su legitimidad para gobernar en solitario no es casual: Andalucía es el laboratorio de lo que el PP aspira a replicar en otras plazas.

Moreno ha demostrado que se puede gobernar sin Vox, negociando apoyos puntuales con distintas formaciones sin ceder en el relato ni en las políticas troncales. La bajada de impuestos, la simplificación administrativa, y la apuesta por la sanidad y la educación públicas han sido sus principales banderas. Y los números, al menos hasta ahora, le respaldan en las encuestas.

El respaldo explícito de Feijóo y del resto de presidentes autonómicos a Moreno no solo refuerza al barón andaluz de cara a futuros envites parlamentarios. También sirve como advertencia a aquellos territorios donde el PP gobierna en coalición con Vox: el modelo preferente es el de las mayorías suficientes, y hacia ahí deben orientarse la estrategia y el discurso.

Publicidad

El Eje del Poder Popular

El almuerzo de este lunes es, en realidad, un termómetro del estado de salud del eje territorial del Partido Popular. Con 11 comunidades autónomas bajo gobiernos populares y una implantación municipal que sigue siendo la primera fuerza local en buena parte del país, la cohesión entre Génova y los barones es la principal fortaleza del partido. Y también, como reconoce algún veterano, su principal riesgo.

Porque la unidad que ayer se escenificó en torno a Moreno es genuina, pero no está exenta de tensiones soterradas. La relación con Vox no se vive igual en todas las CCAA. Mientras que en Andalucía o Madrid la mayoría suficiente permita prescindir de Abascal sin sobresaltos, en Castilla y León o en la Comunidad Valenciana la ecuación parlamentaria es más compleja. El almuerzo de Feijóo con los barones ha servido también para calibrar esas diferencias y para pactar un terreno común: no habrá imposiciones desde Génova, pero el horizonte estratégico compartido pasa por gobernar en solitario o con apoyos puntuales allí donde sea posible.

Lo que observamos es un Partido Popular que está aprendiendo a moverse en un tablero fragmentado sin perder la iniciativa. La apuesta por el ‘modo electoral’ es, en el fondo, una declaración de intenciones: el PP no quiere definirse en relación con Vox —ni para pactar ni para confrontar—, sino en relación con su propio proyecto de país.

Históricamente, el PP ha cosechado sus mayores éxitos cuando ha logrado presentarse como la alternativa de gobierno seria y previsible. Las mayorías absolutas de Aznar en 2000 y de Rajoy en 2011 se construyeron sobre esa premisa. Y es a ese precedente al que apunta ahora Génova, con la diferencia de que el contexto es mucho más fragmentado y las mayorías absolutas son hoy una quimera. La fórmula Moreno no es una mayoría absoluta, pero se le parece en lo esencial: estabilidad, gestión y autonomía.

El riesgo, como siempre, está en los imponderables. Una crisis económica, un tropiezo en la gestión de una comunidad clave o una ofensiva judicial que afecte a algún dirigente popular podrían alterar el tablero. De momento, Génova mantiene el pulso firme y los barones, alineados. El próximo test será la Junta Directiva Nacional de esta misma semana.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El PP tiene proyecto propio para gobernar en solitario y no necesita a Vox para construir mayorías estables. La fórmula Moreno es el modelo.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP) y Juanma Moreno (presidente de la Junta de Andalucía).
  • Próximo hito: Junta Directiva Nacional del PP esta misma semana, donde se oficializará la hoja de ruta hacia el ‘modo electoral para el cambio’.