Las seis universidades públicas madrileñas contarán con una financiación garantizada de 14.800 millones de euros hasta 2031. El Consejo de Gobierno ha ratificado este miércoles el acuerdo plurianual que el anterior consejero de Educación, Emilio Viciana, no consiguió cerrar y que le costó el cargo. En una región que concentra una de las mayores tasas de estudiantes universitarios de España, el acuerdo toca una fibra sensible.
Una estabilidad inédita tras años de parches anuales
El nuevo modelo de financiación, que por primera vez tiene carácter plurianual, permite a la Complutense, la Autónoma, la Politécnica, la de Alcalá, la Carlos III y la Rey Juan Carlos saber con antelación de cuánto dinero dispondrán hasta el final de la década. La media anual se sitúa en 2.465 millones de euros, de los que el 83% procederá de los Presupuestos Generales de la Comunidad y de los precios públicos que abonan los estudiantes.
La distribución de los fondos no es uniforme. La Universidad Complutense recibirá 2.914,2 millones en seis años, la mayor partida; le siguen la Politécnica, con 1.676,3 millones; la Autónoma, con 1.260,5 millones; la Rey Juan Carlos, con 971,9 millones; la Carlos III, con 850,1 millones; y la de Alcalá, con 763 millones. Estas cifras incluyen tanto la financiación basal como los fondos específicos de convergencia, adicional y de inversiones.
Precisamente, el fondo de convergencia está pensado para corregir desequilibrios y y compensar situaciones deficitarias. El fondo adicional, por su parte, busca amortiguar el impacto del nuevo modelo y financiar proyectos singulares.
El pulso político que tumbó a Viciana y encumbró a Zarzalejos
El acuerdo que hoy recibe el respaldo jurídico del Consejo de Gobierno se firmó el pasado marzo, pero ha sido la nueva consejera de Educación, Mercedes Zarzalejos, quien ha logrado culminarlo apenas dos meses después de asumir el cargo. Su antecesor, Emilio Viciana, fue cesado por la presidenta Isabel Díaz Ayuso en febrero tras meses de negociaciones infructuosas con los rectores.
A un año de las elecciones autonómicas, Ayuso necesitaba estabilizar uno de los frentes más sensibles para las familias madrileñas. Y lo ha hecho con una consejera que apenas llevaba 60 días en el puesto. El desbloqueo del plan universitario despeja un escollo que amenazaba con enquistarse durante el verano.
Zarzalejos ha hecho en dos meses lo que Viciana no pudo en un año. Un movimiento que la presidenta Ayuso lee en clave electoral.
Qué cambia para las familias y el bolsillo de los madrileños
Uno de los puntos que más inquieta a los estudiantes y a sus padres es si este nuevo modelo implicará subidas de tasas. El texto recoge que parte de los 14.800 millones procederán del capítulo III de precios públicos, pero la existencia del fondo de convergencia supone un salvavidas para que las universidades no se vean forzadas a incrementar las matrículas para cuadrar cuentas.
En esta redacción hemos consultado fuentes de la Consejería, que insisten en que la intención es mantener la congelación de tasas que se aplica en la Comunidad desde hace años. No obstante, los rectores llevan tiempo reclamando más margen para fijar precios, especialmente en los másteres no habilitantes. Ese es, a día de hoy, el principal debate que queda abierto.
Más allá de los precios, el plan de inversiones promete modernizar laboratorios, bibliotecas y espacios docentes. Son muchos los alumnos que estos años han visto cómo sus facultades acumulaban goteras y equipos obsoletos. La inversión prometida debería llegar a tiempo para revertir esa imagen antes de que la matrícula siga bajando.
El acuerdo pone fin a la incertidumbre de las seis universidades, que en los últimos años elaboraban sus presupuestos sin saber qué ayudas regionales recibirían. Madrid se suma así a la senda de comunidades como Cataluña o el País Vasco, donde los modelos plurianuales llevan años consolidados. Sin embargo, el reto demográfico y la competencia de las universidades privadas seguirán exigiendo nuevas soluciones en los próximos cursos.
