La derrota de María Jesús Montero en Andalucía ha encendido todas las alarmas en el PSOE de Madrid. Voces críticas dentro de la federación socialista madrileña piden retirar la candidatura de Óscar López a la Comunidad y abrir unas primarias sin tutelas de Ferraz, una reclamación que gana fuerza tras el varapalo electoral.
El resultado andaluz —el peor de la historia del partido, con 28 escaños— ha servido de detonante para que los sectores descontentos vuelvan a levantar la voz, aunque saben que la dirección nacional con Pedro Sánchez no suele dar marcha atrás en sus apuestas.
El eco andaluz: por qué el PSOE de Madrid teme ser el próximo fracaso
Primero fue Pilar Alegría en Aragón, luego Montero en Andalucía y ahora temen que sea López. “¿El siguiente será Óscar?”, se repite entre los cargos socialistas, según pudo saber esta redacción. Los precedentes acumulan dos fracasos consecutivos para los candidatos que Sánchez extrajo de su Gobierno.
Desde 1995 el PSOE no gobierna en Madrid. Los socialistas reconocen que “seguimos sin aprender de nuestros errores” y que la fórmula de colocar a ministros como aspirantes territoriales no termina de conectar con el electorado. Entre los intentos fallidos, destacan Rafael Simancas y Ángel Gabilondo, este último el que más se acercó en 2019 con 37 escaños, pero sin opciones de gobernar. Ni Trinidad Jiménez, ni Tomás Gómez, ni el propio Gabilondo lograron quebrar la mayoría popular. “El único que ha salvado algo es el que no ha venido de Moncloa”, admiten fuentes del partido.
Las voces críticas consideran que la estrategia de imponer candidatos desde Ferraz sin arraigo local es un error repetido. En Madrid, el desembarco de Óscar López, exministro y actual secretario general, se interpreta como una imposición de Sánchez que no ha logrado consolidar un proyecto propio.
“Esto está ya más que cerrado, el partido ya no pinta nada”, resume un dirigente del PSOE de Madrid consultado por esta redacción. La resignación se mezcla con la certeza de que Ferraz no tiene intención de rectificar, por más que los números adversos se acumulen.
El PSOE de Madrid teme que la candidatura de Óscar López, impuesta desde Moncloa, se convierta en el tercer fracaso electoral consecutivo de Sánchez en las comunidades.
Lobato, el nombre que asoma en la exigencia de primarias abiertas
En ese contexto, la figura de Juan Lobato, exsecretario general del PSOE-M hasta su dimisión forzada en noviembre de 2024, vuelve a sonar entre quienes exigen un proceso sin dedazos. Su entorno confirma que está a la expectativa y que, si se abrieran unas primarias realmente abiertas, estaría dispuesto a dar el paso. Pero si la candidatura de López se mantiene bajo el control de Ferraz, Lobato no se medirá en unas primarias “teledirigidas por Ferraz”, señalan fuentes cercanas.
El exlíder socialista madrileño evitó hasta ahora cualquier movimiento en solitario, aunque su nombre sigue siendo el único con un perfil de peso alternativo dentro del partido en Madrid. La paradoja es que, precisamente, fue la dirección nacional la que forzó su salida en 2024.
La ejecutiva de López se escuda en el terreno, pero los críticos señalan su ausencia en la Asamblea
Desde la ejecutiva regional defienden que López lleva “más de un año de trabajo en el terreno” y que el proyecto “no empieza ahora”. Pero los críticos replican con un dato: el secretario general no ha pisado la Asamblea de Madrid en todo este tiempo, salvo una reunión de presentación. No preside las reuniones del grupo parlamentario ni asiste a los grandes debates del Parlamento, lo que alimenta la impresión de que su misión es solo confrontar con Ayuso desde Madrid, sin construir alternativa.
En esta redacción analizamos esta dinámica como un síntoma de la desconexión entre Ferraz y la realidad madrileña. El socialismo en Madrid no ha logrado en treinta años articular un liderazgo que compita con las mayorías del PP, y la apuesta por un ministro sin trayectoria regional parece repetir los errores de Aragón y Andalucía. Según sondeos recientes, el PSOE madrileño se sitúa a más de 20 puntos de distancia del PP, lo que haría inviable un gobierno de izquierdas incluso si lograra el respaldo de Más Madrid. Frente a ello, algunos comparan la situación con la de otras comunidades donde líderes con raíz local —como el PSPV en Valencia o el PSC en Cataluña— han conseguido mantener al partido en posiciones de gobierno o alternativa.
Las próximas elecciones autonómicas están previstas para 2027, pero en el partido creen que el margen para corregir el rumbo se acaba. La pregunta no es tanto si habrá primarias, sino si Sánchez estará dispuesto a abrir el melón sin perder el control. El reloj corre y los críticos temen que el PSOE repita en Madrid el mismo guion que ya ha fracasado en Aragón y Andalucía.
