Rubio impulsa la venta de energía estadounidense a India en plena crisis del estrecho de Ormuz

El secretario de Estado cifra en 500.000 millones de dólares el compromiso de compras indias en cinco años, pero Nueva Delhi guarda silencio. India mantiene sus importaciones de crudo ruso mientras la crisis del estrecho de Ormuz encarece los suministros globales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, se reunió con el primer ministro indio Narendra Modi para impulsar la compra de productos energéticos estadounidenses, en plena crisis por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
  • ¿Quién está detrás? Washington busca que India —tercer importador mundial de crudo— diversifique sus fuentes ante el corte de tránsito de petroleros iraníes y la propia presión comercial de EE.UU.
  • ¿Qué impacto tiene? Rubio cifra en 500.000 millones de dólares el compromiso de compras indias en cinco años, pero Nueva Delhi no confirma el acuerdo y mantiene sus importaciones de petróleo ruso.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha colocado la energía en el centro de su visita de cuatro días a India con un objetivo claro: convertir a Washington en el proveedor energético de referencia para Nueva Delhi mientras el estrecho de Ormuz permanece bloqueado. En su encuentro con el primer ministro Narendra Modi, celebrado este sábado, Rubio defendió que los productos energéticos estadounidenses tienen potencial para diversificar el suministro indio y romper la dependencia de fuentes bajo presión geopolítica.

La visita de Rubio a Delhi: energía y cadena de suministro críticos

La cita se produce en un momento en que India, el tercer mayor importador de crudo del mundo, ve amenazada su seguridad energética. Más del 80% de sus necesidades de petróleo llegan del exterior y, aunque Irán ha permitido el paso de buques indios por el estrecho de Ormuz pese a haberlo cerrado para naciones “hostiles”, la inestabilidad en la ruta dispara los costes de flete y los seguros. Rubio afirmó que Estados Unidos “no permitirá que Irán mantenga como rehén el mercado energético global” y que la Administración Trump está dispuesta a vender a India “toda la energía que esté dispuesta a comprar”.

Las conversaciones abordaron también la colaboración en tecnologías emergentes y la seguridad de las cadenas de suministro críticos, en un guiño a la estrategia de Washington de desacoplar progresivamente las economías aliadas de las dependencias chinas. Rubio aprovechó para adelantar que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez —que asumió el poder tras la incursión militar estadounidense de enero—, viajará la próxima semana a India para discutir ventas de petróleo venezolano bajo supervisión directa de Washington.

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India entre dos aguas: comprar energía a EE.UU. y mantener el petróleo ruso

Tras la reunión, Rubio aseguró que India se ha “comprometido” a adquirir 500.000 millones de dólares en productos estadounidenses durante los próximos cinco años, con foco en energía, tecnología y agricultura. Sin embargo, Nueva Delhi no ha confirmado oficialmente cifra alguna. El silencio de Modi sobre ese extremo contrasta con el mensaje que el primer ministro difundió en sus redes: “India y Estados Unidos seguirán trabajando estrechamente por el bien global”.

La oferta de Rubio busca anclar a India en la órbita energética estadounidense mientras el flanco del Golfo Pérsico arde.

El tablero se complica porque India sigue siendo uno de los mayores compradores de crudo ruso. Desde 2022, Moscú es su principal suministrador energético, y el gobierno de Modi se ha negado a plegarse a las sanciones occidentales. Este año, la Administración Trump impuso aranceles punitivos a productos indios vinculados al comercio con Rusia, aunque luego suavizó las medidas bajo un acuerdo preliminar con Modi. La visita de Rubio parece diseñada para ofrecer una alternativa concreta que erosione esa relación sin necesidad de más sanciones.

Otro dato relevante: el déficit comercial bilateral. El año pasado, la balanza fue desfavorable para Washington en 58.200 millones de dólares. Un compromiso de compras por medio billón de dólares contribuiría a equilibrarla, pero también obligaría a India a renunciar a parte del descuento del crudo ruso que ha sostenido sus cuentas públicas durante la crisis inflacionaria.

Equilibrio de Poder

Lo que observamos es un movimiento de pinza energética por parte de Estados Unidos: por un lado, presiona militarmente a Irán cerrando el estrecho a sus exportaciones; por otro, intenta ocupar el vacío que deja Teherán en el mercado asiático con su propia producción y con la de Venezuela —bajo control estadounidense—. Para India, la maniobra puede ser una oportunidad de diversificar si logra precios competitivos, pero también un riesgo de quedar atrapada en una nueva dependencia geopolítica.

El precedente histórico más cercano es la crisis energética de 1973, cuando el embargo árabe disparó los precios y reordenó las alianzas globales. En esta ocasión, la diferencia es que el bloqueo no lo ejerce un productor, sino una potencia externa —EE.UU. e Israel— sobre la principal vía de tránsito del Golfo Pérsico. Eso obliga a consumidores como India a moverse rápido y a evaluar si apostar por Estados Unidos como proveedor de último recurso es compatible con su tradicional política de no alineamiento.

Para España, el impacto es indirecto pero relevante. El encarecimiento del crudo que ya vive Europa —con un barril de Brent superando los 130 dólares— se trasladará a los surtidores y a la inflación subyacente si el tapón del estrecho se mantiene más allá del verano. La apuesta de Washington por redirigir flujos hacia Asia puede aliviar la presión sobre los mercados atlánticos a medio plazo, pero introduce un factor de competencia entre los compradores europeos y los asiáticos que Moncloa debería vigilar en los próximos consejos europeos.

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La lectura a diez años apunta a una fragmentación acelerada del mercado petrolero: un bloque euroatlántico abastecido por fuentes propias y Venezuela, y un bloque asiático dependiente cada vez más de la energía rusa a precios preferenciales. India es hoy el péndulo que puede inclinar la balanza. Si Modi cierra el acuerdo con Rubio, el aislamiento energético de Moscú se agravará; si mantiene el statu quo, la estrategia estadounidense en Oriente Medio perderá parte de su lógica económica. Habrá que seguir de cerca las declaraciones de la presidenta venezolana en Delhi la próxima semana.