Bloqueo REACH: la Eurocámara frena la revisión del reglamento químico

El pleno de la Eurocámara respalda por 540 votos la paralización de la reforma, tras seis años de retrasos y una fuerte oposición de Alemania. La industria química europea celebra la decisión, mientras las ONG advierten de que se aplaza la restricción de sustancias como los PFAS.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Parlamento Europeo ha bloqueado por 540 votos a favor la revisión del reglamento REACH, que habría endurecido las restricciones a sustancias químicas tóxicas.
  • ¿Quién está detrás? La decisión responde a la presión de Alemania, principal potencia química europea, y de la industria del sector, que temía perder competitividad frente a terceros países.
  • ¿Qué impacto tiene? El bloqueo da certidumbre a 29.000 empresas químicas europeas, entre ellas las españolas, pero aplaza la regulación de polímeros y sustancias como los PFAS.

El pleno de la Eurocámara ha dado este lunes el carpetazo definitivo a la revisión del reglamento REACH, la principal norma europea sobre sustancias químicas, con una holgada mayoría de 540 votos, 60 en contra y 45 abstenciones. La votación, que llega tras seis años de retrasos acumulados, paraliza los planes de Bruselas para endurecer las restricciones a los compuestos tóxicos y da oxígeno a una industria que emplea a más de 1,2 millones de trabajadores directos en la UE.

Una votación aplastante que entierra seis años de negociaciones

El reglamento REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas), vigente desde 2007, es el pilar de la política química comunitaria. La revisión, impulsada en 2020 bajo la Estrategia de Sostenibilidad del Pacto Verde, pretendía incorporar restricciones más estrictas, entre ellas la inclusión del grupo de los polímeros —80.000 sustancias hoy exentas— en el registro obligatorio. Sin embargo, el calendario se fue deslizando y en octubre de 2025 los eurodiputados ya pospusieron la entrada en vigor de los cambios al 1 de enero de 2028.

Ahora, el voto mayoritario de hoy en Estrasburgo ha sido interpretado por la Comisión Europea como una señal para abandonar la revisión en su conjunto. La comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, lo confirmó hace días en una reunión de la comisión ENVI: ‘Ahora no es el momento de revisar la ley. Lo que Europa necesita es certeza y previsibilidad.

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La mayoría de las empresas químicas españolas tiene sus ojos puestos en esta decisión. El sector, que en España agrupa a más de 3.000 compañías y genera alrededor de 200.000 empleos directos, celebra la certidumbre normativa, aunque algunas voces internas admiten que el retraso en la restricción de los PFAS (los llamados contaminantes eternos) es una oportunidad perdida para la salud pública.

Alemania lidera el alivio industrial, las ONG critican pero buscan alternativa

La Asociación Alemana de la Industria Química (VCI), contraria frontalmente al proyecto, ha sido la voz más contundente. Su director general, Wolfgang Große Entrup, afirmó que ‘la competitividad necesita margen de maniobra, no otra avalancha regulatoria’. El gobierno alemán, sede de gigantes como BASF o Bayer, había presionado en el Consejo para frenar la reforma, con el argumento de que los costes energéticos y la competencia de Asia ya castigan lo suficiente al sector.

La industria química europea, compuesta por 29.000 empresas que generan 19 millones de empleos indirectos según la propia Comisión, calcula que la simplificación normativa le ahorrará al menos 363 millones de euros al año en costes de cumplimiento.

Las organizaciones ecologistas, por su parte, han reaccionado con una mezcla de decepción y pragmatismo. Theresa Kjell, directora de la Secretaría Internacional de Sustancias Químicas, consideró que ‘aplazar la revisión es un buen punto de partida para avanzar con las herramientas que ya existen en el reglamento REACH. La patronal textil europea también respira aliviada, ya que la revisión podría haber alcanzado a las cadenas de suministro globales de la moda.

reglamento REACH

La votación de este lunes no solo entierra la revisión del REACH; certifica que la competitividad industrial ha ganado la partida a la ambición ambiental en la Unión Europea.

El Eje del Poder Europeo

El bloqueo del REACH es el último episodio de una batalla que enfrenta desde hace años a los defensores del Pacto Verde con las potencias industriales del norte. Alemania, con su poderoso lobby químico, ha ejercido de locomotora del no, arrastrando a países como Países Bajos, Polonia o la propia España, que ven en la regulación un lastre para su recuperación económica. En el sur, la postura ha sido más pragmática: evitar un choque frontal con Berlín mientras se protege un sector que en España factura más de 70.000 millones de euros anuales.

Para España, el voto de hoy supone un balón de oxígeno inmediato. La industria química española, séptima de la UE por volumen, se ahorra trámites de registro millonarios y mantiene su competitividad frente a los productores asiáticos. El sector textil, concentrado en Cataluña y Galicia, también esquiva un nuevo frente normativo en plena guerra comercial global. Sin embargo, la decisión deja en el aire la regulación de los PFAS, un grupo de sustancias que ya contaminan acuíferos en varios puntos de la península.

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La batalla, en realidad, no ha terminado. La Comisión Europea conserva la potestad de modificar los anexos técnicos mediante actos delegados, una vía que podría reactivar restricciones concretas sin pasar por el Parlamento. Además, las elecciones europeas de 2029 marcarán un nuevo ciclo político en el que los Verdes aspiran a recuperar influencia. Hasta entonces, la industria disfrutará de una tregua que, como reconoce la propia Roswall, sabe a ‘certeza y previsibilidad’.