EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los viajeros de la línea R11 (Barcelona-Portbou), así como a los de Regionales y Media Distancia que comparten ese trazado.
- ¿Cuándo ocurre? La campaña de firmas está activa desde finales de mayo de 2026 y los problemas de fiabilidad se remontan a casi dos años atrás.
- ¿Qué cambia hoy? La plataforma exige la gratuidad total del billete hasta que Renfe y la Generalitat resuelvan averías, retrasos y falta de personal.
Los usuarios de la R11 han decidido pasar de la queja individual a la presión colectiva. Bajo el lema ‘Ja n’hi ha prou’, han lanzado una campaña en Change.org y en Instagram para exigir que los trenes de la línea R11 sean gratuitos mientras no se solucionen las incidencias que, denuncian, se han vuelto crónicas.
Qué pide la plataforma ‘Ja n’hi ha prou’
El manifiesto de ‘Ja n’hi ha prou’ sostiene que los pasajeros asumen un “doble coste”: el que pagan vía impuestos para financiar el sistema y el de un billete que, a su juicio, no se corresponde con ningún estándar de calidad. Retrasos, averías, limitaciones de velocidad y falta de información llevan casi dos años lastrando la conexión ferroviaria que une Barcelona con las comarcas de Girona y el Empordà.
La plataforma considera “inaceptable” seguir pagando por un servicio que califican de “ineficiente” y que, según denuncian, altera constantemente la vida cotidiana de los usuarios. Por eso reclaman la gratuidad total del transporte ferroviario en la R11 y en todas las líneas afectadas por el mismo déficit de mantenimiento.
La R11, un catálogo de fallos que se repiten
La línea R11, que conecta la estación de Barcelona-Sants con Portbou, ha acumulado en los últimos meses varios episodios de cortes totales y reducciones de frecuencia. Renfe y Adif justifican estas interrupciones por obras de mejora, pero desde la plataforma insisten en que los usuarios pagan por un servicio que no funciona y que, además, llega sin previo aviso en muchas ocasiones.
Según la plataforma, los viajeros afrontan diariamente retrasos que alteran su jornada laboral y familiar. La campaña, que se difunde a través de Instagram y Change.org, , aspira a recoger miles de firmas para llegar al Parlament.
Pagar por un servicio que no funciona y que se financia con impuestos es, para los usuarios de la R11, una doble factura que ya no están dispuestos a asumir.
La reivindicación de la gratuidad como medida de presión
La movilización coincide con un momento de especial sensibilidad política en torno al traspaso de Rodalies. La Generalitat asumió compromisos de mejora en las últimas negociaciones con el Gobierno central, pero las cifras de puntualidad y las quejas ciudadanas no han mejorado. De hecho, datos del Servei Català de Trànsit sitúan el volumen de incidencias de la red de Rodalies en niveles máximos de la última década.
La iniciativa recuerda otras campañas similares que, en el pasado, lograron que las administraciones aplicaran bonificaciones temporales al abono recurrente. La gratuidad total que ahora se exige para la R11 supone un salto cualitativo: mientras no haya un servicio fiable, no debería costar dinero desplazarse en tren.
Mientras la petición de firmas suma apoyos en Change.org, el grupo de afectados anuncia acciones presenciales en las principales estaciones del recorrido, con paradas técnicas en Girona, Figueres y Portbou. Su objetivo es trasladar la protesta al tejido local y buscar el respaldo expreso de los ayuntamientos de estas poblaciones, que ya han mostrado en más de una ocasión su malestar por la degradación del servicio ferroviario.
Para el Govern, la situación de la R11 es una prueba más de la necesidad de acelerar las inversiones previstas en el plan de Rodalies. Sin embargo, los plazos de ejecución se dilatan y, mientras tanto, la demanda de gratuidad crece como medida de presión inmediata. La pregunta que flota en el ambiente es si Renfe y la Generalitat cederán ante una campaña que apela directamente al bolsillo de los usuarios, o si el coste de la medida les hará resistirse.

