Llegas a casa agotado, abres la nevera y te asalta la pereza de cocinar. La bandeja de ‘Listo para comer’ de Mercadona te guiña un ojo y caes en la trampa. A mí me pasa. Pero quiero que veas la prueba de que ese clic te sale carísimo. Juan Roig, el dueño de la cadena, afirmó que “a mitad del siglo XXI no habrá cocinas”. Suena provocador, pero sus platos preparados ya están aquí para sustituir tus guisos. Antes de tirar la toalla, decidí replicar siete de sus recetas más populares desde mi cocina y medir cuánto dinero me ahorraba. El resultado es una bofetada a la economía del ‘calienta y come’.
El experimento fue simple: compré los mismos platos de la sección refrigerada anoté el precio y el peso, y luego cociné versiones caseras con ingredientes normales de supermercado. Para ser justo, normalicé las cantidades al peso exacto de la bandeja y excluí el coste de la electricidad y los básicos como la sal. Lo que descubrí cambió mi forma de ver la compra semanal.
El secreto del éxito
- Aprovecha las legumbres secas: un paquete de garbanzos triplica el rendimiento de los cocidos de bote y cuesta una fracción. La olla exprés es tu aliada.
- Haz tus propias bases: la mayonesa casera o un sofrito de verduras no requieren más de 10 minutos y evitan estabilizantes y sobreprecios industriales.
- Cocina para la semana: prepara una olla grande de lentejas o tortilla y congela. Tendrás platos listos a mano y el ahorro se multiplica.
Esos tres gestos marcan la diferencia entre pagar de más o llevar las riendas de tu cocina y de tu bolsillo.
Ingredientes
Estos son los platos que enfrenté, con sus precios en la tienda:
- Ensaladilla Rusa (580 g) – 6,50 €
- Hummus (240 g) – 1,05 €
- Tortilla de patatas (1.300 g) – 8,50 €
- Poke de salmón (400 g) – 5,50 €
- Espagueti a la carbonara (325 g) – 4,50 €
- Lentejas (485 g) – 4,00 €
- Pollo al curry (280 g) – 2,85 €
Al sumarlos, la cesta de ‘Listo para comer’ asciende a 28,90 euros. Ahora te cuento lo que costaron mis versiones caseras.
Cómo se hizo el experimento

No fue un juego de adivinación. Seguí las mismas recetas que indica la etiqueta, pero adapté algunas para hacerlas vegetarianas o veganas sin disparar el coste —por ejemplo, usé champiñones en la carbonara o Heura en el curry—. Pesé el resultado final y calculé el precio normalizado por gramo, de manera que la comparación fuera exacta. Los ingredientes que casi siempre tengo en la despensa, como la sal o las especias, los descarté porque apenas sumaban céntimos, y del gasto energético pasé con tal de centrarme en la materia prima.
Tras hornear, cocer y freír, las cifras hablaron por sí solas. Preparar los siete platos en casa me costó apenas 15 euros redondeando. Así que, cuando haces la resta, te das cuenta de que cada semana le estás regalando a Mercadona casi la mitad del dinero si compras sus preparados.
Preparar siete platos en casa en lugar de comprarlos en la sección ‘Listo para comer’ te ahorra casi 14 euros. Eso es un 48% menos, y no estamos hablando de precios mayoristas, sino de lo que tú pagas en el supermercado.
Los casos más sangrantes son el poke de salmón y la ensaladilla rusa: sus márgenes superan el 350% en la tienda. El poke te lo cobran a 5,50 €, y hacerlo en casa con un tofu marinado que imita al salmón cuesta 1,50 €. La ensaladilla, con mayonesa casera, salió por 1,42 € frente a los 6,50 € de la bandeja. La excepción es el hummus: comprar una tarrina cuesta 1,05 € y hacerlo en casa con garbanzos de bote, 1,16 €, un empate casi perfecto. Pero si cueces los garbanzos secos, el precio se desploma.
Variaciones y maridaje
La idea no es renunciar a la comodidad, sino ser más listo. Si un día te da pereza, cocina el domingo una olla de lentejas y alístate varios táperes para la semana. La tortilla de patatas, si la haces de un kilo, aguanta tres días en la nevera y se recalienta en sartén en tres minutos. En cuanto a maridaje, con lo que ahorras cada semana puedes permitirte un vino blanco de la tierra o una cerveza artesanal para celebrar que tu cocina sigue en pie, aunque Juan Roig sueñe con jubilarla.
Y si te preocupa el tiempo, piensa: cocinar esos siete platos me llevó menos de tres horas en total, repartidas en varias tardes. El mismo rato que pierdes en el pasillo de los preparados escaneando códigos de barras. La decisión es tuya: pagas con minutos o con euros.
