EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Los 46,2 millones de viajeros que pasaron por Chamartín en 2025, especialmente los de alta velocidad y Cercanías del norte de Madrid.
- ¿Cuándo ocurre? Este martes 2 de junio se abre el nuevo vestíbulo principal de 18.000 m².
- ¿Qué cambia hoy? La estación estrena doce vías pasantes en lugar de seis terminales, nuevas zonas comerciales y mejor acceso directo a Metro, autobuses y taxis.
Chamartín estrena este martes su cara más ambiciosa: un vestíbulo de 18.000 metros cuadrados, cuatro veces mayor que el anterior, tras 560 millones de euros de inversión y cuatro años de obras. La reforma —que ha contado con una visita relámpago de Pedro Sánchez y Óscar Puente este lunes— transforma la estación en un nodo ferroviario preparado para absorber el tráfico de alta velocidad del norte peninsular y la creciente demanda de Cercanías.
De seis a doce vías: la ampliación silenciosa de la alta velocidad
La cifra más relevante de toda la operación no son los metros cuadrados ni los millones, sino la capacidad. Adif ha duplicado el número de vías para trenes de alta velocidad: de seis terminales a doce pasantes, todas ellas conectadas tanto hacia el norte como hacia el sur de España. En total, Chamartín suma ahora 25 vías operativas, un salto que la coloca como una de las estaciones con mayor capacidad de la red ferroviaria europea.
El contexto lo explica casi todo. En 2025 la estación registró un récord de 46,2 millones de viajeros, frente a los 29,9 millones de 2022. La liberalización del transporte y la ampliación de la alta velocidad a Asturias y Galicia convirtieron Chamartín en un cuello de botella que la obra ha pretendido desatascar. “La presión era insostenible”, reconocen fuentes del gestor ferroviario.
Un vestíbulo con alma de aeropuerto y récord de viajeros
El nuevo vestíbulo principal, de 18.000 m², multiplica por más de cuatro la superficie anterior. Alberga zonas diferenciadas para viajeros de alta velocidad y Cercanías, áreas comerciales y de restauración, y amplias zonas comunes pensadas para que el tránsito sea más fluido. La iluminación LED regulable y las instalaciones fotovoltaicas le dan un aire futurista, más cercano a una terminal aérea que a una estación ferroviaria tradicional.
La intermodalidad también sale reforzada. Los itinerarios de entrada y salida se han optimizado para reducir tiempos de desplazamiento, y la conexión con Metro, taxis, autobuses y vehículos VTC resulta ahora más directa. “Es un cambio radical para los 300.000 usuarios diarios que mueve Chamartín”, explica un técnico de Adif que ha seguido de cerca la reforma. El vestíbulo subterráneo ya renovado eleva la superficie total para viajeros a casi 27.000 m².
Chamartín ha pasado de ser un cuello de botella a un vestíbulo de aeropuerto, pero la conexión con Barajas sigue siendo una promesa.
Lo que no ha contado Adif: la visita sorpresa de Sánchez y lo que queda por hacer
La reapertura ha llegado con un invitado de última hora. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, visitaron la estación este lunes por la tarde, de forma discreta y sin previo aviso a los medios, según confirman fuentes del Ejecutivo a esta redacción. El gesto, más político que técnico, subraya la importancia que Moncloa otorga a una obra que, pese a todo, aún no está terminada del todo.
Adif mantiene en marcha nuevas actuaciones para seguir ampliando la capacidad y avanzar en proyectos estratégicos. El más ambicioso —y el que más desconfianza genera entre los viajeros habituales— es la conexión de alta velocidad con el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Aunque se ha hablado de ella durante años, la infraestructura sigue pendiente de un calendario firme. Mientras tanto, la estación que hoy se reinaugura deberá demostrar que puede gestionar el aluvión de pasajeros de los próximos meses sin los temidos colapsos de la vieja Chamartín.
La comparación con Atocha es inevitable. Aquella estación se convirtió en pasante en 1992 y ha ejercido durante tres décadas de puerta sur de la alta velocidad española. Ahora Chamartín asume el mismo papel para el norte y el sur peninsular, en una operación que pretende coser definitivamente el mapa ferroviario del país. El precio —560 millones— es elevado, pero el gestor ferroviario confía en amortizarlo con el incremento del tráfico. El verdadero test, en cualquier caso, no será este martes: será el primer lunes laborable de septiembre, con los trenes llenos y las obras aún recientes.
