Once años acercando la movilidad eléctrica al gran público
La undécima edición de la Feria del Vehículo Eléctrico de Madrid (VEM) aterriza en Madrid Río con pruebas gratuitas de coches, motos y patinetes eléctricos durante todo el fin de semana. La cita, que comenzó ayer viernes y se clausura mañana domingo, ocupa la Explanada de la Selección Española de Fútbol con más de 50 marcas dispuestas a que los madrileños se pongan al volante sin compromiso.
La VEM echó a andar en 2015 en la céntrica Plaza de Colón como un pequeño encuentro entre fabricantes y curiosos. Once ediciones después, la feria se ha mudado a Madrid Río, un espacio más amplio que permite pruebas de conducción en circuito urbano y una exposición multitudinaria. Una progresión que refleja el despegue del vehículo eléctrico en la capital: de apenas 2.000 matriculaciones en 2015 a superar las 15.000 en el último año, según datos del Ayuntamiento.
La organización, a cargo de la asociación AEDIVE con la colaboración del Consistorio y la Comunidad de Madrid, ha diseñado un programa que combina exposición estática, pruebas dinámicas y charlas divulgativas. El objetivo declarado es que cualquier madrileño, tenga o no intención de comprar, se suba a un eléctrico, lo conduzca y pierda el miedo a la autonomía o a la recarga.
Probar antes de comprar: la estrategia que convence a los indecisos
Todos los vehículos expuestos —coches, furgonetas, cuadriciclos, motos, ciclomotores, bicicletas y patinetes— pueden probarse de forma gratuita. Basta con registrarse en en la carpa de la marca correspondiente y presentar el carné de conducir, si procede. La mayoría de los fabricantes han desplazado a sus equipos comerciales, pero la feria prohíbe la venta directa: la prioridad es que el usuario experimente la conducción silenciosa, la respuesta instantánea del motor y la ausencia de vibraciones. «. Los organizadores esperan superar los 40.000 visitantes que registró la edición de 2025. El traslado a Madrid Río, con sus amplias zonas verdes y carril bici, ha facilitado la incorporación de una pista de pruebas para vehículos de dos ruedas y patinetes, una de las novedades de este año.
El reto silencioso: ¿hay dónde enchufar después de la feria?
Mientras en Madrid Río la oferta de puntos de recarga portátiles y demostraciones de wallboxes es generosa, la realidad diaria del conductor eléctrico en la ciudad es otra. Según el último informe del Consorcio Regional de Transportes, la red pública de recarga ha crecido un 23% en el último año, pero aún no cubre la demanda en barrios como Usera, Carabanchel o Villaverde, donde la instalación de cargadores domésticos es compleja en edificios sin garaje comunitario. «El VEM es un escaparate magnífico, pero sin una infraestructura de recarga masiva, el salto definitivo al eléctrico seguirá siendo para unos pocos», advierte el portavoz de una asociación de usuarios.
Probar un eléctrico en Madrid Río es fácil; lo complicado sigue siendo encontrar un punto de carga libre al volver a casa.
La feria dedica este año un espacio específico a los operadores de recarga, que muestran soluciones para comunidades de vecinos y empresas. No obstante, la sensación agridulce persiste: es más fácil probar un coche eléctrico en el parque que recargarlo cerca de casa.
Hasta el domingo, cualquiera puede acercarse y salir de dudas. La entrada es libre y el ambiente, según la organización, «es para toda la familia». Quizá sea esa la clave de una feria que, once años después, sigue sin vender humo: pura electricidad.
