Podemos ha lanzado un órdago al president de la Generalitat, Salvador Illa, rechazando frontalmente la ‘Estrategia Cataluña Espacio 2030’ que prevé invertir 150 millones de euros públicos en el sector aeroespacial y de Defensa. El plan del Govern, impulsado desde la Consejería de Empresa y Trabajo que dirige Miquel Sàmper, busca que Cataluña capte por fin una parte de los 14.422 millones de euros que el Gobierno central destina a Programas Especiales de Modernización. La formación morada no solo lo rechaza: promete boicotearlo y acusa a Illa de querer “convertir a Cataluña en un polo de crecimiento de la industria de Defensa”.
La consejería detalla en su documento que las ocho misiones satelitales previstas servirán para mapear el territorio, prevenir apagones eléctricos y gestionar emergencias climáticas como sequías e inundaciones. La inversión pública prevista es de 30 millones anuales durante cinco años, con la expectativa de que cada euro invertido retorne dos en beneficio de la comunidad.
Un plan dual: seguridad y defensa con sello europeo
El informe apunta directamente a las “necesidades estratégicas de defensa y seguridad” y menciona que la Agencia Espacial Europea (ESA) impulsa proyectos “de carácter dual” con capacidades de defensa y observación avanzada. Esa referencia ha encendido a Podemos, que ve un eufemismo: bajo el término “industria dual” se esconde, según la formación, la normalización de la economía de guerra.
La reacción de la formación que en Cataluña lidera María Pozuelo es contundente. “Consideramos profundamente preocupante que, bajo el eufemismo de la ‘industria dual’ o de la ‘seguridad’ se pretenda normalizar un modelo económico vinculado al aumento del gasto militar”, señala en un comunicado. La nota añade que es “decepcionante” que fuerzas que se reivindican pacifistas —con los Comunes en el punto de mira— hayan acabado “blanqueando este cambio de paradigma”.
La presión sobre los aliados del Govern: ERC y Comuns
La ofensiva morada no se limita a Illa. Podemos presiona a los socios presupuestarios del PSC, especialmente a los Comunes, a los que acusa de traicionar el pacifismo que históricamente han defendido. La fractura entre los antiguos compañeros de viaje (Podemos y los Comunes se presentaron juntos en citas electorales pasadas) amenaza ahora con dinamitar cualquier intento de frente amplio de izquierdas, una idea que el republicano Gabriel Rufián había puesto sobre la mesa. De hecho, esta misma semana Podemos ha ofrecido a ERC listas conjuntas en una veintena de municipios catalanes de cara a las elecciones locales de 2027, un guiño que contrasta con los dardos al Govern.
Cataluña no puede convertirse en una plataforma de negocio de la guerra ni participar en una carrera armamentística que empobrece a las mayorías sociales.
Las fuentes gubernamentales consultadas por Moncloa.com subrayan que Illa tiene un interés estratégico en este sector. “No solo cuenta con los fondos de la Generalitat, sino también con partidas que vendrán del Gobierno español y de la Unión Europea”, aseguran. El pasado mes de abril, Illa se reunió en Barcelona con el director de la Agencia Europea de Defensa (AED), André Denk, precisamente para explorar cómo captar inversión de los 800.000 millones de euros que Bruselas moviliza para reforzar la industria de Defensa europea y reducir su dependencia de Estados Unidos.
El fantasma de la Agencia del Medicamento
La posición de Podemos choca con su propio historial en Barcelona. Durante el mandato de Ada Colau, la entonces tenencia de alcaldía de Jaume Collboni luchó por atraer la Agencia Europea del Medicamento, un organismo que habría generado cientos de empleos de alta cualificación en el ámbito biomédico. La desidia de Colau y sus socios de Podemos —que entonces gobernaban juntos— descarriló la candidatura y la agencia acabó en Ámsterdam. Ahora Podemos reclama “investigación biomédica”, el mismo sector que dejó escapar.
La formación critica que Illa se vuelque en la industria espacial y de defensa mientras “las listas de espera sanitarias están disparadas, las escuelas reclaman recursos y la emergencia de vivienda es sin precedentes”. Sin embargo, el Govern defiende que la estrategia espacial tiene aplicaciones civiles directas, como la mejora de las comunicaciones o la gestión de catástrofes naturales, y que los retornos económicos previstos (dos euros por cada euro público invertido) beneficiarán a toda la sociedad catalana.
El pulso entre Podemos y el Govern refleja una disputa más profunda sobre el modelo económico de Cataluña. Illa aspira a diversificar la economía hacia sectores de alto valor añadido y aprovechar el momento geopolítico para captar fondos europeos que históricamente han esquivado el territorio. Podemos, en cambio, reedita su tradicional discurso antibelicista, esta vez con los Comunes como blanco colateral. La legislatura se juega, en parte, en esta batalla: si la oposición de Podemos cala en ERC o en los Comunes, el ejecutivo de Illa podría encontrar un nuevo frente difícil de gestionar.
