Feijóo denuncia la parálisis del Congreso 2026: dos leyes aprobadas y 143 atascadas

El PP denuncia que el Gobierno de Sánchez ni legisla ni deja legislar, apoyándose en el control de la Mesa del Congreso. Fuentes populares consultadas por Moncloa.com aceleran la presión para forzar un adelanto electoral.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? En lo que va de 2026, el Congreso solo ha aprobado dos leyes. Otras 143 normas están atascadas en el trámite parlamentario. La Cámara Baja firma el peor arranque de año de la democracia reciente.
  • ¿Quién está detrás? El PP, a través de Alberto Núñez Feijóo, denuncia que el Gobierno bloquea sistemáticamente las iniciativas legislativas. El control de la Mesa del Congreso por parte del PSOE y Sumar impide que las propuestas de la oposición avancen.
  • ¿Qué impacto tiene? La parálisis afecta a leyes clave para la economía y las familias. Además, desgasta al Gobierno ante unos socios que ya piden abiertamente el adelanto electoral. El PP acelera la presión para forzar los comicios.

Alberto Núñez Feijóo ha hecho de la parálisis del Congreso el eje de su ofensiva institucional contra el Gobierno. Este 6 de junio de 2026, los datos oficiales de la Cámara Baja confirman lo que en el Congreso ya se percibe como un año perdido: solo dos leyes aprobadas, 13 reales decretos y 143 normas atascadas. El líder popular señala directamente al control que PSOE y Sumar ejercen sobre la Mesa, un órgano que, según Génova, funciona como un tapón para cualquier iniciativa que no controle el Ejecutivo.

Dos leyes en seis meses: la cifra que retrata la parálisis

El ritmo legislativo es el más bajo desde que se recuperó la democracia, solo superado por el año 2016, en el que Mariano Rajoy tuvo que repetir elecciones al no poder formar Gobierno. Pero aquella excepcionalidad la provocó la falta de investidura; ahora, la causa es radicalmente distinta: se gobierna sin mayoría suficiente y con la legislatura en modo supervivencia. Las cuentas son demoledoras: apenas 11 leyes y 10 leyes orgánicas en toda la legislatura, un ratio de una ley cada 49 días.

De las 143 iniciativas varadas, 58 proceden del propio Gobierno, 32 de los grupos parlamentarios, 44 del Senado, 4 de comunidades autónomas, 2 son iniciativas legislativas populares, una reforma constitucional y dos reformas del Reglamento del Congreso. Algunos proyectos estrella del Ejecutivo, como la Ley de Familias o la Ley de Cine y Cultura Audiovisual, llevan más de dos años prorrogando sin descanso la fase de enmiendas. Una inercia que, según fuentes populares consultadas por Moncloa.com, demuestra que el Consejo de Ministros ha renunciado a gobernar el Parlamento.

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El bloqueo de la Mesa: ni legislan ni dejan legislar

El problema no es solo la incapacidad del Gobierno para reunir apoyos. Hay decenas de proposiciones de ley de la oposición, incluido el PP, que podrían obtener mayorías en el Pleno pero que nunca llegan a debatirse. La razón está en la Mesa del Congreso, donde PSOE y Sumar suman los cuatro votos que les bastan para bloquear la calificación y la tramitación de cualquier texto que no deseen. Ni legislan, ni dejan legislar, repite el argumentario popular.

Los datos de la propia Cámara muestran que la ampliación de enmiendas se prorroga semana tras semana, convirtiendo la fase de ponencia en un limbo deliberado. A ello se suma que, con solo un mes de actividad parlamentaria hasta el parón veraniego y la perspectiva de unas autonómicas y municipales en mayo de 2027, los socios de investidura —incluidos Junts y el PNV— ya han empezado a pedir el adelanto electoral. El PP traduce ese gesto como un síntoma de descomposición de la mayoría que sostiene a Sánchez.

La parálisis no es accidental: es la estrategia de un Gobierno que sobrevive renunciando a legislar y que impide que el Parlamento ejerza su función de contrapeso.

Desde Génova, el análisis es nítido: cuando el Gobierno no puede aprobar sus propias leyes, se dedica a bloquear las del resto para evitar derrotas en el hemiciclo que visibilicen su fragilidad. La Mesa, afirman, se ha convertido en un escudo del Ejecutivo, y esa práctica está vaciando de contenido el debate parlamentario.

El Eje del Poder Popular

Internamente, la cúpula del PP recibe estos datos como un respaldo a su estrategia de oposición frontal. Feijóo ha ordenado al Grupo Parlamentario Popular que acelere la presentación de iniciativas cuya paralización deje en evidencia al Gobierno. La intención es doble: por un lado, construir un relato de alternativa de Estado basado en propuestas; por otro, tensar al máximo la cuerda para forzar un adelanto electoral que las encuestas internas del partido sitúan como favorable.

En los territorios gobernados por el PP, la parálisis legislativa tiene un impacto directo. Varias leyes bloqueadas —como la de vivienda o la de financiación autonómica— afectan a competencias que las comunidades autónomas llevan meses reclamando. Isabel Díaz Ayuso ya ha recordado que Madrid no puede esperar a que el Congreso resuelva, y Juanma Moreno insiste en que el modelo de financiación debe ser multilateral, no un pacto bilateral con Cataluña. La inacción del Gobierno, dicen, perjudica a las CCAA que gestionan los grandes servicios públicos.

La crisis de la legislatura, además, contamina la capacidad de diálogo con Vox. Los populares saben que un acercamiento prematuro podría debilitar su discurso al dar al Gobierno un argumento para movilizar el voto útil de la izquierda. Por eso, la dirección nacional mantiene un firme mensaje de que la única salida son las urnas, mientras los presidentes autonómicos refuerzan sus políticas fiscales y de gestión como contraste.

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En la lectura a medio plazo, el PP ve una oportunidad histórica. Si confirma que la legislatura no dará más de sí, el partido quiere llegar a las elecciones generales con la bandera de la gobernabilidad. Mientras Sánchez y sus socios se enredan en la parálisis, el PP exhibe mayorías absolutas en Madrid, Galicia o Andalucía, y acuerdos estables en otras comunidades. La pregunta es si ese mensaje calará en un electorado cada vez más escéptico ante el ruido político. La próxima cita en el Congreso, con la próxima sesión de control, servirá de termómetro.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El Gobierno de España no gobierna ni deja que el Parlamento funcione. La única salida institucional es un adelanto electoral que devuelva la palabra a los españoles.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: Ventana de oportunidad en junio: antes del parón estival, el PP redoblará la presentación de PNL y la presión en la Mesa del Congreso para evidenciar el bloqueo. Septiembre podría activar ya el modo electoral.