Iván Redondo insta a Illa a construir su propio liderazgo en la Generalitat

El exjefe de gabinete de Pedro Sánchez publica 'El Manual' y asegura que el president debe vitaminar su mayoría para gobernar. Reivindica la amnistía como 'política de convivencia' y define a Cataluña como 'andamiaje institucional de España'.

Iván Redondo, el estratega que diseñó la moción de censura contra Mariano Rajoy y pilotó las últimas campañas de Salvador Illa, acaba de publicar ‘El Manual’. El libro es una guía de cocina política, pero también un aviso. Redondo cree que el president de la Generalitat necesita construir su propio liderazgo, más allá del paraguas de Moncloa. “Sánchez sigue siendo el mejor piloto, pero el Ferrari que me tocó diseñar necesita otro coche ganador”, sintetiza en la entrevista con El Nacional.

El exjefe de gabinete, que dejó Moncloa en 2021 por una cardiopatía, analiza el tablero catalán con la perspectiva del que ha trazado jugadas maestras en Badalona con Xavier García Albiol y en Extremadura con José Antonio Monago. Su diagnóstico es quirúrgico: Illa tiene que vitaminar su mayoría en el Parlament y convertirla en una coalición de victorias, no solo de resistencias. “Hay que hacer didáctica de la mayoría transversal plurinacional y periférica que está gobernando España. Y hay que vitaminarla”, insiste.

Vitaminar la mayoría y ‘el coche ganador’ de Illa

Redondo detalla en ‘El Manual’ que cualquier líder necesita su propio relato. El president Illa, sostiene, dispone de un Govern sostenido por ERC y los Comuns, pero la aritmética es frágil. La clave es dar a los socios victorias políticas tangibles: desde el traspaso de Rodalies hasta avances en financiación singular. “Dotar a tus socios de sus propias victorias. Eso es vitaminar”, explica el consultor. La idea no es competir con Pedro Sánchez, sino erigir un liderazgo autonómico sólido que no se limite a ser la delegación catalana del PSOE estatal.

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El exempleado de la Moncloa admira la figura del president, pero advierte de que el tiempo apremia. Las próximas elecciones municipales, a 12 meses vista, marcarán el pulso de la legislatura. “Yo siento que se pueden ganar las próximas elecciones municipales y también las generales. Hay que hacer didáctica”, dice, dejando entrever que el PSC debe volver a conectar con un electorado que en 2024 le dio 42 escaños sin mayoría absoluta.

El tiempo, sin embargo, corre en su contra. Las próximas municipales están a la vuelta de la esquina.

La mayoría de Illa no se consolida con fotos: necesita victorias concretas que convenzan a los catalanes de que la Generalitat funciona.

Las tres fases del procés: castigo, perdón y olvido

Salvador Illa presidencia

Uno de los pasajes más reveladores del libro es la hoja de ruta que Redondo trazó para Cataluña: castigo (artículo 155 y cárcel), perdón (indultos) y olvido (amnistía). El asesor confiesa que siempre defendió la amnistía como política de convivencia. “Es constitucional, es plenamente europea, lo va a ser”, afirma. Aunque lamenta que el proceso judicial se eternice, reivindica que la democracia española “se tiene que conquistar todos los días” y que la convivencia no la garantizan los jueces, sino los poderes ejecutivo y legislativo elegidos por los ciudadanos.

En clave emocional, Redondo va más allá: “Para mí no habrá nunca un reencuentro total hasta que esté Carles Puigdemont aquí. Será un momento que me voy a emocionar”. Es una declaración que choca con el discurso duro que todavía subsiste en sectores del PSOE. Redondo intenta tender puentes hacia el independentismo, al que no ve amortizado. “Junts es un partido superimportante para el futuro”, afirma, y añade que desea ver a Oriol Junqueras desplegarse políticamente con plenitud.

La apuesta por la amnistía no es solo un gesto: forma parte de la estrategia electoral. Redondo sostiene que si la legislatura anterior se hubiese aprobado la amnistía y sometido a votación, “estoy convencido de que se habrían ganado las elecciones”. Es decir, asumir la plurinacionalidad abiertamente, sin complejos, sería un motor de voto y no una rémora. Un cálculo que Moncloa parece haber interiorizado, pero que en Cataluña –donde Illa debe manejar equilibrios diarios con ERC– es más complejo.

La plurinacionalidad como pegamento electoral

Redondo dibuja una España dividida en dos bloques: los que se unifican en torno a la plurinacionalidad y los que lo hacen en torno a la prioridad nacional de Vox. Frente a esa dicotomía, Illa se sitúa en la primera trinchera. Pero el exasesor le pide que no espere instrucciones de Ferraz. El president, según esta lectura, debe asumir riesgos propios: desde la defensa de la amnistía hasta la promoción de una financiación que no sea percibida como una cesión sino como una conquista catalana plural.

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El libro no es una mera recopilación de anécdotas. Es un espejo para el PSOE y para Illa. Redondo reivindica el andamiaje institucional que Cataluña ha aportado históricamente a España –la supresión de la mili, recuerda, fue impulsada por una enmienda de CiU– y pide que se deje de hablar de Cataluña “solo en una dirección”. La plurinacionalidad, en su esquema, no es un problema: es la solución para que la mayoría progresista siga gobernando el país. El tiempo, con Illa en la Generalitat, dirá si el president se atreve a aplicar el manual.