El presidente de la Junta en funciones, Juanma Moreno, afronta dos semanas cruciales para la formación de gobierno en Andalucía con las negociaciones entre el PP y Vox aún en fase preliminar, a apenas cinco días de la constitución del nuevo Parlamento.
Casi tres semanas después de la victoria electoral del 17 de mayo, los contactos entre el PP-A y Vox no han pasado de llamadas telefónicas de cortesía. El secretario general de los populares andaluces, Antonio Repullo, ha mantenido conversaciones preliminares, pero la primera reunión formal no se producirá hasta esta semana, después de que Vox haya cerrado su acuerdo de gobierno en Castilla y León, que tenía prioridad para la dirección nacional de Santiago Abascal.
Esa demora, aunque comprensible técnicamente, ha disparado las alarmas en el PSOE. Algunos dirigentes socialistas consultados por este medio consideran que Juanma Moreno podría estar tensando la cuerda para forzar una repetición electoral, aprovechando el momento de máxima debilidad del PSOE, salpicado por la apertura del sumario del caso Leire y la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, desde el PP se insiste en que “esa opción sólo se contemplaría si el nivel de exigencia de Vox resultara inasumible”, y después de agotar todas las vías de negociación.
Mientras, el PSOE andaluz redobla la presión pública acusando a Moreno de estar “desaparecido en combate” para informar sobre la negociación e incluso para atender la emergencia de los incendios que han calcinado 400 hectáreas en Doñana.
La constitución del Parlamento el próximo jueves 11 de junio será el primer test de la voluntad de entendimiento. En esa sesión se votará la composición de la Mesa de la Cámara, un órgano clave porque decide la agenda legislativa. El Estatuto de Autonomía obliga a que todos los grupos tengan voz pero el voto se reparte con criterios de proporcionalidad y pactos. Con los resultados en la mano, al PP le corresponderían cinco de los siete puestos con derecho a voto y al PSOE, dos. El resto de formaciones —Vox y la confluencia de izquierdas— obtendrían un puesto con voz pero sin voto, salvo que el PP ceda alguna de sus plazas.
La oportunidad de un gesto con Vox en la Mesa no garantiza la investidura, pero enviaría una señal de voluntad negociadora sin ceder en lo sustancial.
Más allá del 11 de junio, el calendario sigue corriendo. Una vez constituido el Parlamento, el nuevo presidente o presidenta de la Cámara dispondrá de quince días para proponer un candidato a la Presidencia de la Junta —previsiblemente, Juanma Moreno—, y a partir del primer debate de investidura se abrirá un plazo de dos meses para lograr el respaldo necesario, que podría alcanzarse incluso con mayoría simple. Si todo fluye sin obstáculos, el límite se agotaría a finales de agosto.
El Eje del Poder Popular
Moreno gestiona la negociación con un doble objetivo: mantener la autonomía frente a Génova —aunque respetando las pautas de Feijóo— y, al mismo tiempo, evitar que Vox condicione áreas sensibles de su gobierno, como la economía o la política exterior andaluza. La opción de repetir elecciones, aunque tentadora para algunos sectores del PP dada la debilidad judicial del PSOE, conlleva riesgos que la cúpula popular no subestima. El 17 de mayo los populares ganaron 150.000 votos más, pero perdieron cinco escaños: el sistema electoral andaluz no garantiza que una mejora en apoyos se traduzca en mayorías suficientes.
En el trasfondo territorial, Andalucía pesa más que cualquier otra comunidad gobernada por el PP. Es el bastión que catapultó a Moreno a la mayoría absoluta en 2022 y el que ahora le obliga a tejer alianzas. Los presidentes de Extremadura, Aragón y Castilla y León ya han suscrito acuerdos con Vox, pero en cada caso el precio ha sido distinto: en Extremadura, María Guardiola aceptó consejerías para la formación de Abascal; en Aragón, Jorge Azcón logró un pacto programático sin entrada en el Ejecutivo. Moreno aspira a una fórmula a medio camino que preserve su perfil de gestor moderado y la confianza de los inversores.
La repetición electoral no es un escenario descartable, pero Génova prefiere evitarlo. Un bloqueo andaluz añadiría ruido a un PP que quiere proyectar solvencia como alternativa de gobierno a nivel nacional. Mientras, el PSOE se aferra a la teoría de la conspiración del “moreno desaparecido” para tapar sus propias grietas, consciente de que un nuevo fracaso electoral en el sur despejaría el camino a Feijóo hacia las generales.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Andalucía necesita estabilidad para continuar su transformación económica; el PP explorará todas las vías de acuerdo sin renunciar a sus principios.
- Protagonista: Juanma Moreno (presidente en funciones de la Junta de Andalucía).
- Próximo hito: Constitución del Parlamento andaluz el jueves 11 de junio y elección de la Mesa de la Cámara.
