Irán anuncia nuevo régimen en el Estrecho de Ormuz con cobro de tasas a buques

Teherán y Omán gestionarán conjuntamente el paso de petroleros y cobrarán tarifas. El acuerdo de paz con EE.UU. consagra la nueva administración del Estrecho de Ormuz, por donde transita una cuarta parte del comercio mundial de crudo y GNL.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El canciller iraní ha anunciado que Irán y Omán administrarán conjuntamente el Estrecho de Ormuz y cobrarán tarifas a los barcos, rompiendo el esquema anterior.
  • ¿Quién está detrás? El gobierno iraní, en el marco del acuerdo de paz con Estados Unidos, con el visto bueno de Omán.
  • ¿Qué impacto tiene? Un cambio en la gestión de la principal arteria del petróleo mundial, que podría afectar a los costes del transporte marítimo y a la seguridad energética de Europa y España.

El canciller iraní Abbas Araghchi anunció este viernes que Irán y Omán administrarán de forma conjunta el Estrecho de Ormuz y cobrarán tarifas a los buques que transiten por esta ruta estratégica. La decisión, según Teherán, forma parte del acuerdo de paz con Estados Unidos que pone fin al conflicto armado iniciado el pasado 28 de febrero con bombardeos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní.

Por qué Irán comparte ahora la gestión del Estrecho con Omán

Según la declaración del canciller, recogida por medios iraníes, Irán y Omán emitirán en breve una declaración conjunta con el nuevo marco de administración. Hasta ahora, Teherán insistía en su soberanía exclusiva sobre el paso y había amenazado repetidamente con cerrarlo. El cambio de postura es una concesión significativa dentro del acuerdo de paz con Washington, que también incluye un compromiso estadounidense de respetar la soberanía iraní ‘por primera vez en 47 años’ y un cese de hostilidades en todos los frentes, incluido Líbano.

El memorando de entendimiento, a la espera de la aprobación definitiva, otorga a las partes 60 días para negociar el futuro del programa nuclear iraní. Durante la guerra, que comenzó el 28 de febrero con bombardeos combinados de Estados Unidos e Israel, el estrecho permaneció prácticamente cerrado. El presidente Donald Trump afirmó que la Armada estadounidense escoltó a más de 200 buques en ese período. Ahora, con el fin de las hostilidades, la nueva administración sustituye la crisis por un régimen de peaje.

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El cobro de tarifas: ¿ingreso vital para Irán o nueva barrera comercial?

Araghchi confirmó que los barcos deberán pagar una tasa de servicio, sin precisar la cuantía. Durante años, Irán ha defendido su derecho a cobrar peajes, y ahora, con la economía golpeada por las sanciones y el conflicto, los ingresos por el tránsito de petroleros podrían ser un alivio. Sin embargo, la imposición de tarifas en un paso que maneja una cuarta parte del comercio marítimo de crudo y gas natural licuado (GNL) genera incertidumbre en los mercados.

El régimen anterior, basado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, otorgaba a los buques el derecho de paso en tránsito sin gravámenes. Cambiarlo unilateralmente es jurídicamente controvertido. Aunque Omán, país con estrechos vínculos con Occidente, participa como cogestor, las aseguradoras y los operadores navieros podrían replantearse las rutas. Un incremento significativo de los costes se trasladaría al precio del crudo, afectando a las refinerías europeas, incluida España.

El control militar del Estrecho queda sustituido por un control económico: quien quiera pasar, paga.

La administración Trump, que ha pilotado el acuerdo, aún no se ha pronunciado sobre las tasas. Fuentes diplomáticas apuntan a que Washington acepta el nuevo modelo a cambio de la desescalada nuclear y la estabilidad regional. Para la Casa Blanca, preservar la libre circulación en el Estrecho sigue siendo una prioridad estratégica, pero el mecanismo de peaje podría ser una válvula de escape para Teherán.

Equilibrio de Poder

El acuerdo altera el equilibrio de poder en el Golfo Pérsico. Estados Unidos, al aceptar la cogestión iraní-omaní, cede parte de su influencia sobre una vía marítima que ha custodiado militarmente durante décadas. Europa, que depende del crudo de la región, obtiene una solución pacífica pero con un coste añadido en los fletes. Rusia, exportador de petróleo, podría beneficiarse indirectamente si los precios suben, aunque China es el gran consumidor que más presiona por la estabilidad.

China, India y Japón, grandes importadores de crudo del Golfo, observan con cautela. Pekín, que mantiene buenas relaciones tanto con Teherán como con Riad, podría ver en el peaje una justificación para impulsar corredores alternativos, como el oleoducto China-Myanmar o la expansión de la ruta marítima del Ártico. Nueva Delhi, sin embargo, es más vulnerable, ya que su dependencia del Estrecho es casi absoluta.

Para España, el impacto es directo. Aproximadamente el 15% de las importaciones de crudo pasan por el Estrecho de Ormuz, según datos de CORES. Un incremento de los peajes encarecerá el barril de referencia y repercutirá en el precio de los carburantes y en la inflación. Además, las empresas españolas de transporte marítimo podrían ver aumentar sus costes operativos. La seguridad de suministro, sin embargo, no está en riesgo inmediato si el alto el fuego se consolida.

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La situación recuerda a la crisis del canal de Suez de 1956, cuando la nacionalización por parte de Egipto provocó una intervención militar franco-británica. Ahora, en cambio, el tránsito se regula mediante acuerdo y sin disparos, aunque la imposición de peajes podría sentar un precedente similar: una potencia regional utiliza su posición geográfica para extraer rentas del comercio global.

A largo plazo, la normalización de un peaje en un paso internacional sienta un precedente inquietante. Otros Estados ribereños podrían reclamar derechos similares sobre estrechos estratégicos, desde el Canal de la Mancha hasta Bab el-Mandeb. La Organización Marítima Internacional tendrá que pronunciarse, pero la posición de fuerza de Irán, apoyada en su acuerdo con Estados Unidos, dificulta cualquier impugnación. La próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, prevista para finales de junio, podría abordar la legalidad del nuevo régimen.