Más de 150 agentes de Mossos d’Esquadra, Guardia Urbana de Barcelona y Policía Nacional participaron este viernes en un macrooperativo contra el tráfico de armas en varios distritos de la capital catalana. El balance final: 13 detenidos con 93 antecedentes policiales y 254 personas identificadas.
Dispositivo de saturación en los puntos calientes
La operación, que arrancó en la Zona Franca y la calle Balmes, se extendió después a Sants-Montjuïc, Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí. Los agentes llevaron a cabo controles preventivos e inspeccionaron locales sospechosos de almacenar armas de fuego cortas, las más fáciles de ocultar según fuentes de los Mossos.
Entre los arrestados destacan una persona sorprendida in fraganti mientras robaba en el interior de un vehículo, cinco por hurto y estafa, otras cinco por infracción de la ley de extranjería y dos con órdenes de busca y captura en vigor. Además, se investiga a uno por quebrantamiento de condena.
Los agentes interpusieron también 15 denuncias administrativas: cinco por portar armas blancas ocho por tenencia de drogas, una por negativa a identificarse y otra por falta de respeto a la autoridad. Durante el registro de un bar, la Guardia Urbana requisó tres patinetes eléctricos susceptibles de haberse usado en robos.
El intendente Rafael Tello, jefe de la División de Seguridad Ciudadana y Proximidad de los Mossos en Barcelona, destacó que los delitos han bajado en la ciudad pero los incidentes puntuales con arma de fuego, como los tres homicidios del último mes, han incrementado la sensación de inseguridad. Por eso se desplegó este dispositivo de “saturación” de la vía pública.
La proliferación de armas cortas, ligada al narcotráfico y al crimen organizado, dispara la sensación de inseguridad en Barcelona.
El detonante: cuatro homicidios en un mes
La intervención policial se activó tras dos asesinatos en 72 horas: uno en la calle Minería el pasado domingo y otro en la calle Balmes, a pocos metros de una comisaría, el miércoles. Ambos se investigan como ajustes de cuentas vinculados al narcotráfico y, según fuentes consultadas, las víctimas serían de origen serbio. Con los otros dos homicidios registrados en semanas anteriores, Barcelona suma ya cuatro muertos y una docena de tiroteos en lo que va de año.
Precisamente, la calle Minería concentró buena parte del operativo. Allí se han perpetrado dos crímenes casi idénticos en un intervalo de quince días: un sicario a plena luz del día ejecutó a la víctima por la espalda y huyó sin problemas. Los investigadores asocian estos episodios a la creciente circulación de pistolas y escopetas vinculadas a bandas locales de narcos.
El plan Kanpai y la respuesta global al crimen organizado
Tello subrayó que los tiroteos responden a una “problemática global” del crimen organizado en toda Europa, pero que la mayoría de delitos en Barcelona no son violentos sino que obedecen a la multirreincidencia, un fenómeno que los Mossos combaten con el plan Kanpai. La estrategia combina presencia policial en el espacio público y controles a individuos con múltiples antecedentes.
Más allá de los homicidios, la preocupación se centra en el cambio de perfil de las armas: este año, el 70% de las armas de fuego requisadas en Cataluña son cortas —frente al 54% de 2025—, lo que facilita su ocultación y su uso en ajustes de cuentas fugaces. “Son profesionales que vienen a por un objetivo concreto y, tras eliminarlo, abandonan el país”, añadió el intendente. Sin embargo, remarcó que muchos de estos delincuentes recurren a suministradores locales, y por eso el dispositivo buscaba también cortar ese flujo.
La operación de este viernes deja claro que la respuesta policial se orienta a recuperar la sensación de seguridad y a enviar un mensaje a los grupos criminales: la calle no es su coto privado. Queda por ver si la saturación policial será suficiente para frenar una dinámica alimentada por el lucrativo negocio del narcotráfico.

