Ucrania lanza el mayor ataque con drones sobre Moscú: 194 UAV derribados y refinería alcanzada

Rusia intercepta 194 drones sobre Moscú y más de 550 en todo el país. Varios impactan en la refinería de Kapotnya y un centro comercial sin dejar víctimas mortales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Ucrania lanza la mayor oleada de drones contra Moscú desde el inicio de la guerra. Rusia intercepta 194 UAV sobre la capital y más de 550 en todo el país. Varios impactan en la refinería de Kapotnya y en un centro comercial.
  • ¿Quién está detrás? El ataque con drones de largo alcance es atribuido a Kiev, que acostumbra a golpear infraestructura energética rusa. El Kremlin responde con misiles y drones contra objetivos energéticos en Ucrania.
  • ¿Qué impacto tiene? Cierre total de los cuatro aeropuertos de Moscú y daños materiales sin víctimas mortales en la capital. Un muerto en Rostov por un ataque con drones. Se reaviva el ciclo de escalada en el conflicto.

Ucrania ha lanzado esta madrugada el mayor ataque con drones sobre Moscú desde el inicio de la guerra. Las defensas aéreas rusas interceptaron 194 aeronaves no tripuladas sobre la capital y más de 550 en todo el país, alcanzando la refinería de Kapotnya y un centro comercial sin dejar víctimas mortales. La operación exhibe una capacidad de saturación que no se veía desde los primeros compases de la invasión a gran escala.

194 drones derribados: el mayor ataque sobre la capital rusa

Según el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, los sistemas antiaéreos destruyeron al menos 194 drones que apuntaban a la ciudad durante la noche del miércoles al jueves. Los medios rusos hablan de un enjambre de UAV que sobrevoló la región de Moscú durante horas. Los aeródromos militares de la zona se mantuvieron en alerta máxima.

Varios aparatos alcanzaron la refinería de Moscú, ubicada en el distrito sureste de Kapotnya. Los bomberos desplegados en la zona no han reportado heridos, pero las imágenes del incendio circularon rápidamente por canales de Telegram. Los restos de un dron derribado causaron daños leves en el centro comercial Sadovod, también al sureste de la capital. En la provincia, un UAV impactó contra un bloque de apartamentos en Zhukovsky sin causar víctimas: los vecinos fueron evacuados.

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En la ciudad de Lyubertsy, varios fragmentos de drones abatidos cayeron en zonas residenciales. Una mujer resultó herida leve después de que los restos de un UAV impactaran el tejado de su vivienda cerca de Elektrostal, a unos 58 kilómetros al este del Kremlin. Un coche ardió al ser alcanzado por los escombros. Fuera de Chekhov, al sur, también se reportaron daños en viviendas unifamiliares.

La defensa aérea rusa ha funcionado, pero la capacidad de Ucrania para saturar Moscú con casi 200 drones simultáneos supone un golpe psicológico difícil de ignorar.

Aeropuertos cerrados y el contraataque ruso

La agencia federal de transporte aéreo Rosaviatsia ordenó la suspensión de vuelos en los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú –Sheremétievo, Domodédovo, Vnúkovo y Zhukovski– mientras se mantenía la alerta. La medida, que paralizó el tráfico aéreo de la capital durante horas, refleja la vulnerabilidad del espacio aéreo metropolitano ante los drones de largo alcance.

Poco después, el Ministerio de Defensa ruso anunció un contraataque con misiles y drones contra lo que calificó de “ataques terroristas del régimen de Kiev”. Según Moscú, un depósito de combustible en las afueras de Kiev y una refinería de petróleo en la región de Poltava fueron alcanzados durante la madrugada. La misma fuente afirmó haber derribado más de 550 UAV ucranianos en diecisiete regiones rusas desde la tarde del miércoles, incluida Crimea y el mar de Azov. Un ataque con drones en la localidad de Gukovo, en la región de Rostov, causó un muerto y dos heridos, según el gobernador Yuri Slusar. Según el Ministerio de Defensa ruso, también se lanzaron misiles contra la infraestructura vinculada al aparato militar ucraniano, en represalia directa.

Equilibrio de Poder

El ataque sobre Moscú de esta madrugada rompe todos los récords anteriores por número de drones lanzados contra la capital rusa. La cifra de 194 interceptaciones dobla con creces las marcas previas de 2025 y sitúa a la guerra en una nueva fase de proyección a larga distancia. Desde Washington, la administración Trump mantiene silencio público, aunque fuentes del Pentágono llevan semanas advirtiendo de que Ucrania dispone ya de arsenales de drones capaces de alcanzar San Petersburgo y Moscú sin depender de misiles occidentales.

Para la OTAN, el episodio pone otra vez sobre la mesa el debate sobre los ataques en profundidad. Ni Bruselas ni Moncloa han condenado explícitamente los golpes sobre suelo ruso, pero tampoco los aplauden. La línea roja tácita –no emplear armamento occidental en territorio ruso– parece difuminarse cuando se utilizan drones de fabricación ucraniana o de tecnología dual adquirida en el mercado internacional.

En España, el impacto directo es limitado, aunque el ciclo de escalada afecta a los precios de la energía. Un ataque a una refinería en Moscú y la respuesta contra Poltava elevan la prima de riesgo sobre los suministros de crudo y gas. Además, la industria española de defensa, que ha participado en programas de desarrollo de UAV tácticos, observa con atención la evolución de la guerra de drones: el salto cuantitativo de esta madrugada –casi dos centenares de aparatos sobre una misma ciudad– modifica los requisitos operativos de los sistemas antiaéreos del futuro.

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La lectura a corto plazo señala un riesgo de nueva escalada. El Kremlin califica los hechos de ataque terrorista y justifica así sus propios bombardeos sobre la red eléctrica ucraniana de cara al próximo invierno. El precedente de los ataques masivos con drones iraníes Shahed sobre Kiev enseña que este tipo de campañas se recrudecen cuando la diplomacia se estanca. La única nota positiva es la ausencia de víctimas mortales en la capital, un factor que podría contener la respuesta rusa dentro de los parámetros actuales. Moscú necesitará ahora reforzar su escudo antiaéreo metropolitano, una tarea que consumirá recursos y desviará sistemas de otros frentes.