EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ejército de Estados Unidos ha agotado ‘prácticamente todos’ sus misiles de precisión de largo alcance durante los cinco meses de guerra con Irán.
- ¿Quién está detrás? La administración Trump y el Pentágono, que ahora evalúan la capacidad para futuros conflictos sin estos misiles.
- ¿Qué impacto tiene? Aumenta la presión sobre la OTAN y los aliados europeos para aumentar el gasto en defensa y podría forzar a Washington a recurrir a ataques tripulados más arriesgados.
Cinco meses de guerra con Irán han sido suficientes para que el Ejército de Estados Unidos agote casi por completo su arsenal de misiles tácticos de precisión. Según un informe de Reuters citado por Just The News, Washington ha utilizado ‘prácticamente todos’ los misiles ATACMS y PrSM, un hecho que sacude los cimientos de la capacidad disuasoria americana.
El agotamiento de los misiles tácticos: ATACMS y PrSM
El inventario de misiles del Ejército de Tierra estadounidense se ha visto drásticamente mermado. Los ATACMS (Sistemas de Misiles Tácticos del Ejército, por sus siglas en inglés) y los más modernos PrSM (Misiles de Ataque de Precisión) forman la columna vertebral de los ataques de largo alcance desde plataformas terrestres. Según las fuentes sin identificar consultadas por Reuters, ‘prácticamente todos’ estos proyectiles han sido disparados desde que comenzó la guerra con Irán, en marzo de 2026.
Cada uno de estos misiles cuesta más de un millón de dólares, y su valor estratégico reside en golpear objetivos en profundidad sin arriesgar aeronaves tripuladas a las defensas antiaéreas iraníes. Sin ellos, la ecuación militar se complica para Donald Trump.
Riesgos para futuros conflictos: ¿adiós a los ataques a distancia?
La práctica desaparición de los ATACMS y los PrSM obliga al Pentágono a reconsiderar sus opciones ofensivas. Si la guerra con Irán se intensifica, el presidente Trump podría verse forzado a recurrir a misiones de bombardeo tripulado, mucho más expuestas al fuego enemigo.
Este giro táctico es, en sí mismo, una admisión de vulnerabilidad. El poderío aéreo estadounidense, basado en la superioridad tecnológica, se ve comprometido cuando el arsenal de precisión se agota y la alternativa es volver a poner a los pilotos en primera línea de fuego.
La escasez de misiles de precisión no es solo un problema logístico: es una señal de que la guerra moderna consume arsenales enteros en semanas, y los aliados de Washington deben asumir su parte de la carga.
La Lógica de Washington
Desde Washington, la estrategia se entiende como un mal necesario. Irán no era un adversario que admitiera medias tintas en el plano militar. La Casa Blanca apostó por una campaña de castigo contundente, confiando en que la superioridad de sus misiles de precisión minimizaría el desgaste. Ahora, con los almacenes casi vacíos, emerge una verdad incómoda: la guerra prolongada consume más rápido de lo que la industria puede reponer.
Esta situación trae ecos de la Primera Guerra del Golfo, cuando las bombas guiadas por láser demostraron su eficacia pero dejaron claro que la duración del conflicto lo condicionaba todo. Hoy, el Pentágono admite implícitamente que no se planificó para una contienda de desgaste de más de cinco meses. La apuesta por un conflicto corto ha chocado con la realidad del terreno.
Para España y el resto de la OTAN, el mensaje es claro: la disuasión compartida exige una inversión sostenida. Si el socio principal consume sus proyectiles más avanzados en un único teatro, los demás miembros deben reforzar sus capacidades para mantener la parálisis estratégica de potenciales agresores. Pedro Sánchez se enfrentará, muy probablemente, a nuevas exigencias de gasto militar en la próxima cumbre de la Alianza, con el argumento de que la seguridad de todos depende de que los arsenales no se vacíen en una sola crisis.
Ficha del Caso
- El caso: Tras cinco meses de guerra con Irán, el Ejército estadounidense ha agotado casi por completo sus misiles tácticos de precisión ATACMS y PrSM, según fuentes citadas por Reuters.
- Datos clave: Cada misil cuesta más de 1 millón de dólares. La falta de estos proyectiles obliga a considerar bombardeos tripulados, más arriesgados. La noticia eleva la presión sobre los aliados de la OTAN en materia de gasto en defensa.
- Para España: El posible aumento de las exigencias de la OTAN en defensa llega en un momento delicado para la economía española, que ya debe cuadrar sus presupuestos con inversiones militares crecientes.

