El Govern despliega a todos sus consellers por Cataluña al cumplir dos años y reivindica la financiación singular

Los 16 consellers del Govern han escenificado su balance en una veintena de municipios, de Girona a Lleida. Romero ha puesto cifra a la reivindicación: 4.700 millones anuales que aún dependen de un Congreso donde el PP se niega y Junts exige un concierto.

El Govern de Cataluña ha desplegado este sábado a sus 16 consellers por todo el territorio para vender el ecuador de la legislatura. El mensaje, repetido en una veintena de municipios, es que la Generalitat ya no apaga fuegos: construye. Y la reivindicación que ha atravesado casi todos los actos ha sido la misma: la financiación singular.

De Girona a Lleida, de Mataró a Tortosa, cada conseller ha escenificado su propio balance ante medio centenar de voces del tejido social, cultural, académico y empresarial de su zona. La consigna era idéntica, pero el envoltorio cambiaba según el territorio: obra pública en Girona, fondos europeos en el Vallès, inteligencia artificial en el Baix Empordà.

La puesta en escena tiene fecha obligada. El Ejecutivo de Salvador Illa cumple dos años y ha preferido ocupar el territorio antes que encerrarse en el Palau de la Generalitat con comparecencias monográficas.

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Qué busca Illa con 16 actos simultáneos

La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha jugado en casa, en el Auditori Palau de Congressos de Girona, y ha puesto el foco en en los deberes de movilidad. Ha cifrado en 8.000 millones de euros las obras y el mantenimiento de la red de Rodalies hasta 2030, con una advertencia poco habitual en un acto de partido: ‘no es fácil asumir un volumen tan elevado de obras’, ha reconocido, antes de añadir que sin valentía no habrá nunca un sistema ferroviario masivo en Cataluña.

A ese paquete se suman las dos apuestas estrella de su departamento en las comarcas gerundenses: el nuevo Campus Salut vinculado al Hospital Dr. Josep Trueta, con 740 millones de euros de inversión, y la licitación de la variante de Olot i les Preses, valorada en 447 millones. Paneque ha anunciado además la renovación de 50 marquesinas en toda Cataluña, con placas fotovoltaicas, bancos adaptados e itinerarios para usuarios con movilidad reducida.

Un Govern en campaña no improvisa: elige municipios, elige consellers y elige el orden exacto en que quiere que se le escuche.

La consellera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, ha elegido Mataró, donde dio sus primeros pasos en política, para colocar la pieza central del relato económico. Ha pedido a los partidos que sean ‘pragmáticos y útiles’ y ha recordado que el nuevo modelo de financiación inyectaría 4.700 millones de euros anuales a las arcas de la Generalitat.

Albert Dalmau, conseller de Presidencia, ha insistido en la misma idea desde El Vendrell con otro envoltorio: ‘no nos podemos permitir una Cataluña a dos velocidades’. Miquel Sàmper ha llevado a Palafrugell el Observatori Català d’Intel·ligència Artificial i Mercat de Treball y el Pacto Nacional para la Industria 2026-2030. Y Raúl Moreno ha presumido en el Vallès Occidental de 92 millones de euros de fondos Next Generation y de tres equipamientos sociales que suman 56,6 millones entre Cerdanyola del Vallès, Sabadell y Terrassa.

El resto de titulares ha repartido actos por Sant Boi de Llobregat, Barcelona, Vic, Tortosa, Esplugues de Llobregat, Vilanova i la Geltrú, Manresa, Lleida, la Seu d’Urgell, Tarragona y Tàrrega. Dieciséis consellers, dieciséis auditorios y un único guion.

La financiación singular sigue sin mayoría en el Congreso

Aquí está el nudo. Los 4.700 millones equivalen a unos 590 euros por catalán al año, y el modelo sigue sin los votos necesarios en el Congreso de los Diputados. El PP le da la espalda y Junts insiste en un concierto económico que saque a Cataluña del régimen común, siguiendo la estela de Euskadi y Navarra.

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Traducido: el Govern reivindica en sus actos territoriales una financiación que todavía no existe y que depende de dos grupos que no forman parte de su mayoría parlamentaria. Romero lo sabe, y por eso su discurso ha sido más de pedagogía que de anuncio. La petición de pragmatismo es, en realidad, una petición de auxilio legislativo. Quien quiera revisar el detalle de las inversiones anunciadas puede hacerlo en el portal de la Generalitat.

Dos años de Govern: la contradicción entre el relato y la aritmética

Hay una lectura que conviene no disimular. El despliegue no solo comunica gestión: también ocupa suelo electoral a menos de un año de las municipales de mayo de 2027. Paneque ha evitado pronunciarse sobre su posible candidatura en Girona, pero el president no ha cerrado esa puerta en las entrevistas que ha concedido. En política catalana, una puerta abierta es una candidatura en fase de incubación.

La propia ciudad de Girona retrata la fragmentación contra la que habla el Govern. El gobierno municipal sigue roto tras la ruptura entre el alcalde, Lluc Salellas, y la exvicealcaldesa Gemma Geis, de Junts, y ERC fulminó a su candidato, Marc Puigtió, por conspirar contra los miembros de su propio grupo. Paneque ha contrapuesto ese ruido a la ‘politiquería banal’ y ha reclamado soluciones.

El precedente inmediato ayuda a leer el movimiento. El pacto de investidura de agosto de 2024 ya incluía la financiación singular como contrapartida a ERC, y desde entonces el Ejecutivo ha construido su arquitectura presupuestaria sobre una hipótesis: que los 4.700 millones llegarán. Es la misma hipótesis que sostiene las cuentas de 2026 y la que sostendría las de 2027. Analizamos este movimiento como lo que es: presión sobre Madrid con el calendario en contra.

La comparación con otras comunidades incomoda al PSC. El concierto vasco y el convenio navarro funcionan como espejo permanente en en el que Junts se mira, y el Gobierno central no tiene margen para abrir esa puerta sin desatar un conflicto territorial de primer orden. Illa se mueve entre dos fuegos: los socios catalanes que le exigen más y los presidentes autonómicos del PSOE que le piden que no se mueva.

El calendario aprieta. El Govern debe empezar a diseñar los presupuestos de 2027 este otoño y la Conferencia de Presidentes sobre financiación autonómica sigue sin fecha cerrada. Los consellers han vendido bien el primer tiempo. El segundo se juega en Madrid, y ahí no bastan las marquesinas.