EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Varias explosiones y avisos oficiales de ‘amenaza aérea hostil’ en Riad en la madrugada de este sábado, con vuelos desviados y una columna de humo junto al aeropuerto internacional King Khalid.
- ¿Quién está detrás? Los hutíes de Yemen, en el marco de la escalada reabierta en julio. Las autoridades saudíes no han confirmado autoría, causas ni daños.
- ¿Qué impacto tiene? El conflicto ya golpea el suministro: Aramco no entregará crudo a las refinerías europeas en octubre y el barril se mantiene por encima de los 100 dólares.
La alerta aérea se ha activado en Riad por primera vez desde julio tras varias explosiones en la madrugada de este sábado. El contexto es la escalada con los hutíes, aunque las autoridades saudíes no han confirmado ni la autoría ni el alcance de los daños.
Los avisos llegaron a los teléfonos móviles de los residentes de la capital en la madrugada del sábado, con el mensaje escueto de ‘amenaza aérea hostil’ y la instrucción de permanecer bajo techo. Media hora después, Defensa Civil emitió el cese de la alerta. Varios medios locales y testigos directos describieron explosiones en distintos puntos de la ciudad, sin que exista por ahora un recuento independiente de impactos.
La información disponible procede de medios locales y de plataformas de seguimiento de vuelos, y no ha sido confirmada de forma independiente por ninguna autoridad. Riad no ha detallado la causa de las explosiones, si hubo víctimas ni qué infraestructuras quedaron afectadas. Ese silencio es la norma en el reino cuando se trata de seguridad interior, y deja el episodio en el terreno de las hipótesis: interceptación de proyectiles o de drones de largo alcance. Ninguna puede darse por buena todavía.
La primera alerta aérea en Riad desde julio
El episodio tiene un valor simbólico difícil de exagerar. Es la primera vez que suenan las sirenas en la capital saudí desde que los combates con Yemen se reactivaron en julio, después de que una oleada de ataques saudíes sobre el aeropuerto internacional de Saná dinamitara la tregua frágil que se mantenía desde 2022.
Desde entonces el intercambio de golpes ha ido subiendo de intensidad sin que ninguna de las partes haya encontrado un marco de desescalada. El ataque hutí contra Riad, si se confirma la autoría, marcaría un salto cualitativo: no es un objetivo fronterizo ni un petrolero en tránsito, es la capital del mayor exportador de crudo del mundo.
Nada de lo que ocurre en el mar Rojo es periférico: cada misil que cruza Bab el-Mandeb reordena el precio del barril y la seguridad energética europea.
El humo del aeropuerto King Khalid y el pulso por el crudo
El segundo foco de la jornada estuvo a pocos kilómetros del centro. Una columna de humo negro y llamas se elevó junto al aeropuerto internacional King Khalid, según las imágenes difundidas por agencias internacionales que apuntaban a la zona de almacenamiento de combustible. El servicio de seguimiento Flightradar24 registró desvíos, retrasos y cancelaciones en cadena, y el tráfico aéreo de la capital tardó horas en normalizarse.
Hoy el frente marítimo pesa más que el aéreo. Los hutíes, que controlan buena parte del norte de Yemen, han avanzado en las últimas semanas por la costa del mar Rojo y han consolidado posiciones alrededor de Bab el-Mandeb, uno de los cuellos de botella del comercio mundial: por ese estrecho pasa en torno a una décima parte del tráfico marítimo global, y buena parte del crudo que sale del Golfo.
Aramco ha ido un paso más allá. La petrolera estatal ha comunicado a las refinerías europeas que no recibirán crudo saudí en octubre, según la información publicada por Bloomberg, con el barril por encima de los 100 dólares. Riad ha ido desplazando sus exportaciones hacia las rutas del mar Rojo a medida que el tránsito por el estrecho de Ormuz se complicaba por la campaña militar estadounidense contra Irán.
Los hutíes sostienen que el transporte marítimo internacional no está afectado y que sus objetivos se limitan a buques saudíes. Los datos de seguimiento marítimo citados por la agencia AFP muestran, sin embargo, una caída sostenida de las exportaciones saudíes por esa vía desde julio. El crudo no espera.
Equilibrio de Poder
Washington afronta el episodio con incomodidad. La Administración Trump ha priorizado el Indo-Pacífico y ha reducido su huella en Oriente Próximo, pero un mar Rojo inestable encarece el crudo justo cuando la inflación sigue siendo el flanco débil de su economía. La coalición naval lanzada a finales de 2023 para proteger el tránsito nunca recuperó la capacidad de disuasión de sus primeros meses. Moscú observa el cuadro desde una posición estructuralmente cómoda: cada barril que supera los 100 dólares engorda sus ingresos por exportaciones y desvía atención del frente ucraniano.
Para España el golpe llega por dos vías. La primera es energética: el recorte de suministro saudí a las refinerías europeas presiona los precios de los carburantes y añade una variable incómoda al cálculo del IPC. La segunda es militar. El cuartel general de la Operación Atalanta, con base en Rota, coordina desde 2008 la lucha contra la piratería en el Índico y el mar Rojo; un cierre prolongado de Bab el-Mandeb obligaría a revisar escoltas, relevos y cobertura de un despliegue diseñado para un escenario muy distinto, el de los abordajes somalíes.
El riesgo inmediato es una segunda oleada en las próximas 72 horas. Riad tendrá que elegir entre responder sobre Saná y asumir el coste de una escalada abierta, o mantener un perfil bajo y dejar que los hutíes consoliden su control del estrecho.
El precedente de Abqaiq y Khurais, en septiembre de 2019, sigue siendo la referencia obligada: una decena de drones y misiles de crucero dejaron fuera de juego la mitad de la producción saudí durante días y demostraron que la infraestructura energética del reino es un objetivo alcanzable y barato. Hoy la diferencia es que el ataque llega a la capital, no solo a una planta del este.
El siguiente hito previsible es la revisión del mandato de la Operación Aspides en el Comité Político y de Seguridad de la Unión Europea, donde España volverá a defender que el esfuerzo naval europeo no se diluya. Dejémoslo en un ‘ya veremos’. Lo que no admite duda es que el mar Rojo ha dejado de ser un problema regional para convertirse en la variable que ningún ministerio de Economía europeo puede ignorar.

