EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha publicado 12 tuits en menos de seis horas contra Alberto Núñez Feijóo, burlándose de su nivel de inglés y de su discurso político.
- ¿Quién está detrás? Óscar Puente, ministro del Gobierno de Pedro Sánchez, en un gesto que el PP considera una obsesión personal y un intento de desviar el foco de los escándalos judiciales del PSOE.
- ¿Qué impacto tiene? Génova interpreta la andanada como un síntoma de falta de proyecto del Ejecutivo y un refuerzo del papel de Feijóo como alternativa real. El líder popular mantiene su agenda territorial mientras el ministro se enreda en las redes.
Óscar Puente ha desatado este miércoles una inusitada campaña en redes sociales contra Alberto Núñez Feijóo con 12 tuits en menos de seis horas, un ataque que desde el Partido Popular interpretan como un síntoma de la creciente obsesión del Gobierno ante la falta de réplica política al líder de la oposición.
El goteo de mensajes comenzó a las nueve de la mañana, apenas unas horas después de la entrevista de Feijóo en El Hormiguero. Puente colgó un fragmento en el que el presidente del PP confesaba que no se le da bien el inglés y escribió: ‘¿Cómo lleva el inglés? Mal’. Como todo lo demás, Alberto’. El tono, lejos de moderarse, fue subiendo.
Poco más tarde, el ministro recordó que su propio padre aprendió el idioma pasados los cincuenta años y añadió: ‘Que un tipo que quiere ser presidente exhiba este nivel de ignorancia y de indolencia es inconcebible’. A los diez minutos, recuperó otro corte y lanzó una acusación que conecta con el pasado: ‘Alberto, repeat after me: «my friend is a drug dealer»‘, en referencia a la antigua relación de Feijóo con el narcotraficante Marcial Dorado, un asunto que la justicia archivó hace más de una década.
El despliegue de Puente no se limitó al inglés. Hubo pullas sobre la pronunciación del nombre del luchador Ilia Topuria —a quien Feijóo llamó ‘Ilio Tupuria’ en la charla con Pablo Motos—, memes sobre su paso por Bruselas y la recuperación de una entrevista de hace tres años en la que el popular prometía estudiar el idioma antes de que se convocaran elecciones. ‘Tres años antes. Tres años después’, remachó el ministro, acompañando el tuit con los dos vídeos.
Para el PP, el capítulo de ayer no es una anécdota aislada. Consultadas por Moncloa.com, fuentes de la dirección nacional califican la andanada de ‘intento patético de distraer de los casos que salpican al PSOE’ y subrayan que Feijóo ‘no va a entrar al trapo; su proyecto es de país, no de tuits’. La consigna en Génova es clara: cuanto más se rebaje el Gobierno a la descalificación personal, más evidente resultará el contraste entre un Ejecutivo sin rumbo y una alternativa centrada en la gestión.
Mientras Puente multiplicaba sus mensajes, Feijóo seguía con su agenda: una reunión de trabajo con alcaldes del PP en Barcelona. La diferencia de prioridades no podía ser más elocuente.
El ministro de Transportes dedica la mañana a ridiculizar a su adversario; el líder popular, a construir alternativa. Esa brecha explica la obsesión.
La respuesta del PP: de la ironía a la denuncia de obsesión
En el Grupo Parlamentario Popular se ha instalado la idea de que Puente actúa como ariete digital de un Gobierno que necesita ruido para tapar sus propias debilidades. ‘Es el ministro de la motosierra dialéctica, un cargo sin cartera real en el Gobierno de la crispación’, ironizaba esta tarde un diputado popular al comentar la cascada de tuits. La dirección no oculta su hartazgo, pero prefiere capitalizar el episodio como prueba de que el PSOE carece de argumentos.
No es la primera vez que el titular de Transportes convierte su cuenta oficial en un altavoz de ataques personales, pero la intensidad de esta jornada ha sorprendido incluso en Moncloa. El hecho de que Feijóo no haya necesitado mover un dedo en las redes para recibir una cobertura gratuita refuerza, a juicio de los populares, la imagen de líder tranquilo frente al nerviosismo del adversario.
La estrategia comunicativa del PP pasa por no contestar al detalle y dejar que sea la propia opinión pública la que juzgue el espectáculo. Ayuso ya ha retuiteado esta noche un comentario que resume el sentir de muchos: ‘Cuanto más insultan a Feijóo, más se parece al presidente que necesita España’. En el entorno del líder gallego se respira la certeza de que el ataque sin medida acaba desgastando al atacante.

El Eje del Poder Popular
El episodio Puente tiene una lectura estratégica que va más allá de la anécdota. En Génova observan cómo la fijación de un ministro con el líder de la oposición sirve para cohesionar el voto del centro-derecha y para que el PP ocupe el espacio del debate público sin necesidad de grandes gestos. Cada tuit del ministro es, paradójicamente, un refuerzo de la marca Feijóo.
El impacto territorial no es menor. En las comunidades gobernadas por el PP, los equipos de comunicación ya preparan mensajes para las redes que contrastan ‘las obsesiones de Sánchez’ con ‘la gestión de los gobiernos populares. La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y el andaluz Juanma Moreno llevan meses señalando que el verdadero problema del Ejecutivo no es la oposición, sino su propia incapacidad para dialogar con quien piensa distinto. Este martes tienen un ejemplo perfecto.
Históricamente, los ataques personales sin contenido programático han sido un arma de doble filo. El precedente más cercano es la campaña de desprestigio del PSOE contra Mariano Rajoy en 2015, centrada en su supuesta falta de carisma; aquello no impidió que el PP ganara las elecciones un año después. La diferencia ahora es que Feijóo no necesita esconder su agenda: la está desplegando cada semana en el Senado y en las asambleas autonómicas, mientras el Gobierno consume su tiempo en tuits.
El riesgo para Puente, y por extensión para Moncloa, es que la opinión pública deje de ver al ministro como un gestor y lo identifique exclusivamente como un hater profesional. En los territorios populares, los barones están a la espera de que el Gobierno dé explicaciones sobre la financiación autonómica o la ejecución de los fondos europeos. Cada hora que Puente pasa en redes es una hora que no dedica a la cartera de Transportes.
La lectura a medio plazo es nítida: el PP capitalizará el ruido para subrayar la solvencia de su proyecto y la urgencia de un cambio de rumbo. El próximo Pleno del Senado, donde los populares tienen mayoría absoluta, será una nueva ocasión para plantear propuestas concretas que la oposición llevará al BOE, mientras el ministro sigue tuiteando. Como apuntan en Génova, ‘hay dos formas de hacer política: desde las instituciones o desde un hilo de Twitter’.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La obsesión de un ministro del Gobierno con Feijóo demuestra la falta de proyecto del Ejecutivo y refuerza la figura del líder popular como única alternativa seria.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Comparecencia de Feijóo en la sesión de control al Gobierno en el Senado la próxima semana, donde se espera una réplica directa a la estrategia de crispación del PSOE.
