Elecciones en Perú: el empate técnico que amenaza las inversiones españolas

Con un 99,5 % escrutado, apenas 43.000 votos separan a los dos candidatos. Las empresas españolas con intereses en Perú contienen la respiración ante el riesgo de un viraje político que cuestione contratos y concesiones.

Un puñado de votos en Lima está a punto de decidir el futuro de miles de millones de euros de inversión española en Perú. Te cuento por qué este empate técnico sacude los despachos de las grandes empresas de nuestro país.

Indignómetro

Nivel de impacto para España: 8/10. La incertidumbre política en Perú afecta directamente a las principales multinacionales españolas, con una exposición acumulada que supera los 15.000 millones de euros, según estimaciones del ICEX. La posibilidad de un giro hacia políticas intervencionistas recuerda al susto de 2021.

Un resultado de infarto con las cuentas casi cerradas

La segunda vuelta del 7 de julio dejó una fotografía electoral que parece congelada. Con el 99,5 % de las actas contabilizadas, Keiko Fujimori obtiene un 50,12 % de los votos válidos, frente al 49,88 % de Roberto Sánchez. La diferencia apenas supera los 43.000 sufragios, una ventaja mínima que mantiene en vilo a todo el país.

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Pero la historia no acaba aquí. El jurado electoral tiene sobre la mesa unos 110.000 votos impugnados, de los cuales alrededor del 60 % proceden de Lima. La capital ha sido el gran feudo de Fujimori, por lo que la resolución de esas papeletas podría ensanchar o encoger su margen. Sánchez, mientras tanto, denuncia sin pruebas concluyentes supuestas irregularidades y ha llamado a movilizaciones en la calle. La incertidumbre jurídica añade gasolina a un clima ya muy inflamable.

El ‘riesgo Sánchez’ que hiela la sangre a las empresas españolas

Para el capital español, un eventual triunfo de Sánchez no es una simple alternancia. El candidato de Juntos por el Perú ha puesto nerviosos a los mercados con un discurso que cuestiona abiertamente las concesiones a empresas extranjeras y promete una mayor intervención estatal en sectores estratégicos. En un país donde Telefónica, BBVA, Santander, Mapfre o Repsol han echado raíces profundas, ese programa suena a amenaza de desinversión o, peor, a nacionalización encubierta.

Telefónica del Perú facturó el año pasado más de 1.200 millones de euros. El sector financiero español controla una cuota relevante del crédito. La sola posibilidad de que el nuevo Gobierno revise contratos o imponga controles de precios hace que los comités de riesgo de las sedes en Madrid lleven semanas con las alertas encendidas. No es teoría: en 2021, la llegada de Pedro Castillo —hoy en prisión— provocó una fuga de capitales y paralizó proyectos de inversión durante meses.

2021, un espejo demasiado cercano

Conviene recordar que Keiko Fujimori ya perdió entonces por apenas 44.200 votos frente a Castillo. Aquel balotaje fue un trauma para los inversores españoles, que vieron cómo una opción radicalizada llegaba al poder casi de rebote. La diferencia ahora es que Sánchez representa un izquierdismo menos errático, pero igualmente hostil a la ortodoxia económica que da seguridad jurídica a los contratos.

Aquí está la clave: el sistema peruano arrastra una debilidad institucional crónica que magnifica cada disputa electoral. Las impugnaciones masivas, el goteo de denuncias y la lentitud del órgano electoral desembocan siempre en semanas de parálisis. Y para una multinacional española que planifica inversiones a diez años, ese ruido es casi tan dañino como una expropiación consumada.

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Con apenas 43.000 votos de ventaja y 110.000 en disputa, la estabilidad que necesita el tejido inversor español en Perú pende de un hilo.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La segunda vuelta electoral peruana de 2026 enfrenta a la derechista Keiko Fujimori y al izquierdista Roberto Sánchez con un margen mínimo, mientras crecen los recursos legales y las protestas.
  • Datos importantes: Diferencia inferior al 0,23 %, unos 43.000 votos; 110.000 papeletas impugnadas pendientes; 15.000 millones de euros de exposición española en el país según el ICEX.
  • Resumen: El resultado final definirá si las inversiones españolas disfrutan de un entorno estable o si se enfrentan a un nuevo ciclo de incertidumbre regulatoria.