Albania estalla contra Kushner: protestas masivas en Tirana por el megaproyecto turístico

La investigación de la Fiscalía Especial contra la Corrupción (SPAK) y la falta de transparencia alimentan la mayor movilización en semanas. El proyecto de 1.400 millones de euros divide al gobierno de Edi Rama entre el desarrollo turístico y la presión de Washington.

Decenas de miles de personas se concentrarán esta noche en Tirana contra el megaproyecto turístico de Jared Kushner en Albania. La protesta, la mayor en semanas, culmina tres semanas de movilizaciones bautizadas como la ‘Revolución del Flamenco’, por las aves que anidan en el humedal amenazado. El eslogan ‘Albania no está en venta’ recorre el país y señala directamente al gobierno de Edi Rama, que ha blindado la inversión de 1.400 millones de euros del yerno del presidente Donald Trump.

El proyecto, dividido entre la isla de Sazan y la costa cercana al Paisaje Protegido de Vjosa-Narta, transformaría una antigua base militar en un complejo de hoteles, villas y un puerto deportivo de lujo. La decisión de concederle el estatus de ‘Inversor Estratégico’ en diciembre de 2024, que acelera los permisos, se produjo tras una reforma de la ley de áreas protegidas en febrero de ese mismo año que los grupos ecologistas tachan de traje a medida.

La Fiscalía Especial contra la Corrupción (SPAK) ha abierto una investigación a raíz de denuncias de diputados opositores y organizaciones como el PPNEA, que denuncian falta de consulta pública y opacidad. ‘Ha habido una ausencia total de transparencia’, declaró la principal asociación conservacionista al diario The Guardian. El primer ministro Rama, por su parte, defiende que el proyecto fortalece los intereses estratégicos occidentales en los Balcanes y supedita la inversión extranjera a su propia agenda política.

Publicidad

Por qué Albania ha estallado contra el proyecto de Kushner

La movilización social en Albania va mucho más allá del ecologismo. Los manifestantes ven en el resort de Kushner el símbolo de un modelo de gobierno opaco y de favoritismo hacia inversores con conexiones políticas, a costa de uno de los últimos ecosistemas costeros intactos del Mediterráneo. La zona elegida es clave para la biodiversidad: alberga flamencos, focas monje y lugares de anidamiento de tortugas marinas.

La ‘Revolución del Flamenco’ conecta con el descontento generacional ante la corrupción y la debilidad del Estado de derecho. Albania ostenta el estatus de candidato a la UE, pero la Comisión Europea ha subrayado repetidamente que el respeto al medioambiente y la lucha contra la corrupción son condiciones irrenunciables. Para los críticos, el caso Kushner pone a prueba la credibilidad de Bruselas y del propio gobierno albanés, que aspira a abrir el próximo capítulo de negociaciones en 2027.

Las claves del blindaje legal y la investigación de la SPAK

El estatus de ‘Inversor Estratégico’, aprobado a finales de 2024, permite tramitar licencias ambientales y urbanísticas con procedimientos acelerados. Sin embargo, la reforma previa de la ley de áreas protegidas —impulsada por el ejecutivo de Rama— eliminó restricciones clave que habrían impedido la construcción en ese litoral. Según la oposición, la secuencia temporal revela un acuerdo previo entre el gobierno y Affinity Partners, la firma de inversión de Kushner.

La SPAK, organismo creado con el respaldo de la UE y el Departamento de Estado, investiga ahora los cambios legislativos, las autorizaciones administrativas y los cambios de uso del suelo. La investigación, aún en fase preliminar, podría desembocar en cargos contra altos funcionarios. El desenlace será determinante para la imagen del país de cara a la próxima cumbre del G7 y a los informes anuales de la Comisión sobre el Estado de derecho.

En paralelo, el proyecto de Sazan, una isla con fortines abandonados de la era comunista, despierta el interés de operadores turísticos europeos. Aunque no se ha confirmado la participación de grupos españoles, fuentes del sector hotelero en Madrid admiten en privado que la iniciativa podría alterar el mapa del turismo de lujo en el Adriático, un mercado donde cadenas como RIU y Meliá compiten con fuerza.

El presidente Trump ha elogiado en varias ocasiones a Rama, mientras que su yerno mantiene vínculos directos con la Administración estadounidense. La intersección entre intereses privados y política exterior es cada vez más evidente, y la protesta albanesa es un termómetro de cómo la capitalización familiar del poder puede generar fricciones en países aliados.

Publicidad

La consigna ‘Albania no está en venta’ refleja un conflicto que trasciende lo ambiental: el modelo de inversión extranjera en la región más frágil de Europa ha saltado por los aires.

Equilibrio de Poder

La crisis albanesa tiene implicaciones geopolíticas que van más allá de un proyecto inmobiliario. Washington, bajo la presidencia de Trump, utiliza los Balcanes como escaparate de su capacidad para impulsar negocios transaccionales, mientras que la UE debe equilibrar su condicionalidad medioambiental con la estabilidad de un socio clave para el flanco sur mediterráneo. La investigación de la SPAK, apoyada por la Comisión y el Departamento de Estado, demuestra que la arquitectura judicial europea no se pliega sin más a los intereses de la familia Trump. Sin embargo, cada día de protesta debilita a Rama y retrasa las reformas necesarias para el ansiado acceso a la UE.

Para España, la inestabilidad en los Balcanes no es un asunto lejano. El país mantiene intereses estratégicos en el Adriático, desde la seguridad marítima en el Mediterráneo hasta inversiones de empresas energéticas como Iberdrola, que tiene presencia en el sureste europeo. Además, el precedente de un megaproyecto que esquiva las salvaguardas ambientales con un cambio legislativo recuerda a los debates en casa sobre la ley de costas y el turismo masivo. El modelo ‘Trump-Kushner’, basado en la discrecionalidad estatal y el acceso privilegiado a los recursos naturales, puede ser replicado por otros actores en el Magreb o en América Latina, áreas donde España compite por influencia económica.

El epicentro de la protesta, en Tirana, servirá de termómetro para la próxima reunión del Consejo Europeo de julio, donde se evaluarán los avances de Albania. Si la SPAK confirma irregularidades, Bruselas podría congelar la evaluación, lo que retrasaría años la integración. Mientras tanto, los flamencos del Vjosa-Narta son el último símbolo de un país que se debate entre el desarrollo acelerado y la protección de su patrimonio natural.