Feijóo mantiene la incógnita sobre Llorca y desconcierta al PP valenciano de Mazón

La dirección nacional evita confirmar a Juanfran Pérez Llorca como candidato a la Generalitat y alimenta las dudas en el PP valenciano. El regreso de Feijóo a Valencia sin un gesto explícito ha descolocado a barones y cuadros territoriales.

Una designación estratégica aplazada

El pasado sábado, Alberto Núñez Feijóo reunió en Valencia a más de 1.300 militantes del PP. La expectativa era máxima: ¿aprovecharía el presidente nacional para bendecir a Juanfran Pérez Llorca como candidato autonómico en 2027? No lo hizo. El silencio de Feijóo sobre Llorca ha encendido todas las alarmas en el PP valenciano, donde se daba por sentado que el actual presidente de la gestora y de la Generalitat sería el elegido.

Según la información publicada por El Mundo, la ausencia de un gesto explícito ha descolocado a dirigentes y cuadros territoriales. «El mensaje es que hay dudas», reflexionaba un alto cargo del partido ayer. «Por algo será», añadía otro peso pesado consultado por el diario. La dirección nacional ha preferido ensalzar a los alcaldes de Valencia y Alicante, María José Catalá y Luis Barcala, antes que respaldar abiertamente a Llorca.

Esa ambigüedad tiene un contexto. El viernes, el portavoz nacional Miguel Tellado ya había enfriado la posibilidad de un congreso regional inminente para ratificar a Llorca como presidente del PPCV y candidato. Un «jarro de agua fría», en palabras de un miembro de la cúpula valenciana, que habla de una «anormalidad» prolongada. Desde la sala de máquinas del Palau, sin embargo, se insiste en que no hay urgencia: el equipo de Llorca confía en que el dirigente alicantino será finalmente el candidato.

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Llorca, por su parte, optó por poner en valor su gestión y lanzar un mensaje de fidelidad a Feijóo: «Vamos a trabajar dejándonos la piel para que seas presidente de España». El PSOE ya ha tildado de «ninguneo» la actitud de Génova, mientras algunas fuentes confirman contactos de la dirección nacional con otros dirigentes del PP valenciano, como el presidente provincial Vicent Mompó o la vicepresidenta Susana Camarero, cuyo nombre vuelve a las quinielas.

La gestión de Llorca al frente de la Generalitat no se discute; lo que está en juego es la sintonía política con Génova y la capacidad de movilización del partido.

El rompecabezas del PP valenciano

La Comunidad Valenciana es, para Feijóo, una pieza central de su proyecto nacional. No solo porque el PP gobierna allí, sino porque sin una mayoría sólida en las autonómicas de 2027, el cambio de ciclo en España se antoja más complicado. El presidente nacional lo verbalizó en Sueca: «Si la Comunidad Valenciana no funciona, no habrá el cambio con la intensidad que España necesita». Y añadió un aviso en clave interna: «Si las piezas van cada una por su lado, el motor se gripará».

Ese doble mensaje —apoyo genérico a la organización y llamada a la unidad— refuerza la lectura de que Génova se reserva la decisión final sobre el cartel electoral. Alargar la interinidad permite medir el pulso territorial, evaluar la implantación de Llorca y, sobre todo, evitar que una designación prematura fracture a las familias del PP valenciano, aún marcadas por la abrupta salida de Carlos Mazón.

La pregunta que sobrevuela las sedes provinciales es si el retraso busca dar tiempo a otras alternativas, o si simplemente responde a la voluntad de Feijóo de no entregar un cheque en blanco antes de que el partido demuestre su cohesión. Lo cierto es que Llorca acumula ya más de medio año al frente de la gestora y de la Generalitat sin que nadie le haga sombra, pero la incertidumbre empieza a pasar factura interna.

El Eje del Poder Popular

Lo que observamos es un patrón que Génova repite en otras federaciones: Feijóo apuesta por un liderazgo territorial consolidado en la gestión antes que por los plazos orgánicos. Quiere que los barones naturales emerjan con la fuerza de los hechos y no solo de los congresos. En el caso valenciano, ese cálculo choca con la necesidad de certezas en un partido que acaba de salir de una crisis de liderazgo. La dirección nacional parece dispuesta a soportar cierta incomodidad a corto plazo con tal de no equivocar la foto de 2027.

El riesgo, sin embargo, reside en que la dilación alimente ruido interno y dé oxígeno a terceros nombres. El precedente no es nuevo: en otras comunidades donde Feijóo ha mantenido silencio hasta última hora, la unidad final fue mayor. Ahora, la clave está en si Llorca consigue aplacar las dudas con resultados de gestión y movilización, y si Génova percibe que la candidatura suma sin restar. La mención expresa a Catalá y Barcala, leída en clave interna, sugiere que el presidente nacional maneja más opciones de las que deja ver en público.

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La Comunidad Valenciana es un termómetro electoral de primer orden para el PP. Si la maquinaria funciona, el triunfo en 2027 puede ser la palanca del cambio en España. Si chirría, el motor se gripa. Feijóo lo sabe y, por ahora, prefiere mantener la incógnita.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La unidad y la gestión son prioritarias; el candidato se definirá cuando el partido demuestre su cohesión.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP)
  • Próximo hito: Decisión sobre el congreso regional del PP valenciano, previsiblemente tras el verano.