Pisarello: ‘Las izquierdas deben estar en los barrios’ y reta a Collboni para las municipales en Barcelona

El candidato de los comuns cuestiona la gestión del alcalde socialista y apuesta por prohibir compras especulativas y bonificar el transporte. El Ayuntamiento de Barcelona defiende que ya aplica políticas de vivienda y contención de precios.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Gerardo Pisarello, candidato de los comuns, ha lanzado un órdago a Jaume Collboni (PSC) con vistas a las municipales de Barcelona del próximo año. Propone prohibir compras especulativas, bonificar el transporte y oponerse a la ampliación de El Prat.
  • ¿Quién está detrás? Pisarello, aún diputado en el Congreso y miembro de la Mesa, busca ser el primer alcalde de origen migrante y hacer un gobierno de transformación social.
  • ¿Qué impacto tiene? La irrupción de una candidatura de izquierdas que cuestiona la gestión socialista puede reconfigurar el tablero municipal, en un contexto en el que la extrema derecha de Aliança Catalana aspira a ser segunda fuerza.

Gerardo Pisarello ha activado la cuenta atrás para la batalla por Barcelona. En una entrevista concedida a infoLibre, el candidato de los comuns ha descrito la alcaldía de Jaume Collboni como una gestión «sin imaginación y sin valentía política» y ha esbozado un programa que pivota sobre tres pilares: frenar la especulación inmobiliaria, abaratar el coste de la vida y disputar a la ultraderecha el espacio de los barrios.

Las elecciones municipales de 2027 se perfilan como un pulso de alto voltaje. Collboni aspira a revalidar un gobierno que los socialistas defienden como el más progresista de los últimos años, mientras Pisarello reclama una alcaldía «dispuesta a enfrentarse a los poderes económicos. El diagnóstico que hace el candidato de los comuns es nítido: «Collboni vive de lo que pueda hacer Pedro Sánchez en Madrid».

Barcelona, banco de pruebas para la izquierda

Pisarello ha detallado medidas concretas que le gustaría aplicar en el caso de alcanzar el despacho de la plaza de Sant Jaume. Prohibir las operaciones de compra especulativa, adquirir bloques de edificios para frenar a los fondos de inversión, reducir el precio del transporte público y hacer progresivo el IBI figuran en el catálogo de urgencias que reclama para «la ciudad que se ha vuelto muy cara.

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Su referencia es el Nueva York del alcalde demócrata Shahana Mamdani: una urbe donde la regulación del mercado inmobiliario y la protección de los comercios de barrio han marcado la agenda. Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona replica que esas recetas ya se están aplicando, aunque a un ritmo que la candidatura alternativa considera insuficiente.

La capital catalana fue pionera en desplegar la Ley de Vivienda aprobada por Moncloa, y los datos de contención de rentas son mejores que los de Madrid. Además, el gobierno de Collboni ha extendido los ejes verdes a barrios populares y ha aprobado una ordenanza de terrazas que los comuns apoyaron. La lectura de Pisarello es otra: «No puede haber inmovilismo».

El factor Collboni: gestión socialista frente a carta blanca electoral

En el PSC evitan entrar al cuerpo a cuerpo con Pisarello y prefieren subrayar los logros de la legislatura. La misma semana en que el candidato de los comuns anunciaba su programa, la alcaldía presentaba un plan de choque de 12 millones de euros para rehabilitar vivienda en Nou Barris y Sant Andreu .

«Barcelona no necesita promesas de campaña; necesita seguir ejecutando», resumen desde el entorno del alcalde. Ponen el acento en que la ciudad ha batido récord de inversión social y que el índice de desigualdad ha caído tres puntos desde 2023. Aun así, admiten que el problema del acceso a la vivienda es «el reto de la década».

La propuesta estrella de Pisarello —prohibir las compras especulativas— choca con el margen real de un ayuntamiento, advierten fuentes municipales. La limitación de los alquileres de temporada, otra de sus banderas, depende en buena medida de desenredar un vacío legal que solo el Congreso puede cerrar. Precisamente, esa es una de las exigencias que los comuns y sus socios parlamentarios llevan meses presionando para incluir en los Presupuestos Generales del Estado.

El pulso por Barcelona pone a prueba la capacidad del socialismo municipal para conjugar gestión y audacia transformadora.

El Eje del Poder Socialista

Lo que observamos en Barcelona es un espejo de la tensión que recorre a toda la izquierda española. La candidatura de Pisarello representa la enésima llamada de atención sobre la necesidad de arraigo territorial: «Las izquierdas —advierte— deben estar en los barrios escuchando a la gente que peor lo está pasando. Pero esa llamada, en el actual tablero municipal, puede traducirse en una fragmentación que beneficie a Aliança Catalana.

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Ferraz observa el pulso desde la prudencia. El PSOE gobierna la segunda ciudad del país con un alcalde que se ha plegado a las exigencias de los comunes en aspectos simbólicos —como la ordenanza de terrazas— y que ha aplicado las leyes sociales del Ejecutivo central sin aspavientos. Sin embargo, el discurso de Pisarello de que «al PSOE no se le puede dejar solo» resuena en espacios que los socialistas necesitan sumar para frenar a la ultraderecha. La experiencia de la legislatura pasada, cuando Collboni gobernó con Barcelona en Comú, demuestra que las alianzas son posibles pero también frágiles.

En el plano territorial, Barcelona es el gran escaparate de la política de vivienda socialista. Si el PP intenta tumbar desde el Senado el Real Decreto-Ley que blindaba las zonas tensionadas, el Ayuntamiento de Collboni sería uno de los principales damnificados. Por eso, el alcalde ha reforzado su perfil autonómico exigiendo a la Generalitat celeridad en los trámites. La intención de voto de Aliança Catalana, que ya roza el 15%, añade presión a un cuatripartito de izquierdas que, en Madrid, se antoja cada vez más difícil de encajar.

La reflexión que queda abierta es si la suma de fuerzas progresistas será suficiente para contener la oleada reaccionaria que también asoma en Cataluña. El próximo hito será la negociación de las listas municipales, donde los comuns y el PSC tendrán que decidir si reeditan las confluencias que les dieron la alcaldía en 2015 o si cada uno mide sus fuerzas en solitario. La respuesta condicionará no solo el futuro de Barcelona, sino el discurso de la izquierda en toda España.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: El PSOE gobierna Barcelona con hechos: aplicación de la Ley de Vivienda, extensión de los ejes verdes y protección del comercio de barrio. La gestión socialista es el dique más eficaz contra la ultraderecha.
  • Protagonista: Jaume Collboni (alcalde de Barcelona y secretario general del PSC en la ciudad).
  • Próximo hito: Presentación del proyecto de Presupuestos municipales de 2027, que incluirá una nueva partida para adquirir suelo destinado a vivienda asequible.