El encarecimiento de los costes de construcción ha dejado sin ofertas casi 300 obras públicas en Andalucía en lo que va de año, paralizando una inversión de 116 millones de euros. La alerta la lanzó este lunes el Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción, Consultoría y Obra Pública (Ceacop), que cifra en 75 los proyectos estancados solo en la provincia de Sevilla, con un importe superior a los 33 millones.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Cerca de 300 licitaciones de obra pública en Andalucía han quedado desiertas en 2026, bloqueando 116 millones de euros en inversión.
- ¿Dónde y quién? La patronal Ceacop ha denunciado la situación; en Sevilla se acumulan 75 obras por valor de 33 millones, incluida la emblemática Fábrica de Vidrios.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El atasco retrasa la mejora de colegios, centros de salud, carreteras y equipamientos culturales, y deja sin activar empleo en el sector de la construcción.
La escalada de costes frena la contratación pública
Según Ceacop, el fuerte incremento del precio de los materiales y la energía está detrás de este cuello de botella. Los presupuestos de las licitaciones no se han actualizado al mismo ritmo que el mercado, lo que desincentiva a las constructoras a presentar ofertas. «Si los pliegos no reflejan los costes reales, nadie puede asumir el riesgo de firmar un contrato que le hará perder dinero», explican desde la patronal andaluza. La consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía trabaja ya en mecanismos de revisión de precios, aunque la solución no será inmediata.
El dato andaluz de 300 obras desiertas supera con creces la media de ejercicios anteriores. En todo 2025 se registraron 180 licitaciones sin adjudicar, y en 2024 apenas se contabilizaron 120. En solo seis meses, la cifra de 2026 ya duplica la de todo el año pasado. Los técnicos de la administración autonómica reconocen el problema, pero subrayan que los procedimientos de revisión de precios exigen una tramitación que puede llevar meses.
El desequilibrio afecta a todas las provincias. Sevilla lidera el bloqueo con esos 75 proyectos y 33 millones paralizados, pero también hay casos significativos en Málaga, Cádiz o Granada, donde los colegios, las carreteras secundarias y las depuradoras llevan meses esperando una empresa que los ejecute. La Junta de Andalucía insiste en que no se trata de falta de presupuesto, sino de un desajuste temporal de precios que se corregirá con las actualizaciones previstas en las próximas revisiones de los pliegos.
Los contratistas, por su parte, advierten de que el problema se agravará en verano si el alza de los costes energéticos y de los fletes marítimos persiste. Ceacop reclama una reunión urgente con la Consejería de Fomento para acordar una cláusula de revisión automática de precios que evite la fuga de licitadores. Sin ese mecanismo, muchas pequeñas y medianas empresas andaluzas optarán por no participar en los concursos públicos.
El tiempo corre en contra. Cada día que pasa sin adjudicar supone un doble perjuicio: se retrasan infraestructuras que la ciudadanía necesita y se deja de generar actividad en un sector que en Andalucía emplea a más de 150.000 trabajadores. El 112 Andalucía, los centros de salud o los colegios no pueden esperar a que los mercados se estabilicen.
Más de 116 millones de euros en inversión pública están en el aire en un momento en que la construción andaluza podría ser un motor de empleo.
Sevilla: 33 millones y un símbolo en el aire
En la provincia de Sevilla, el atasco tiene nombre propio: la rehabilitación de la antigua Fábrica de Vidrios La Trinidad, en el barrio de la Macarena. El proyecto, largamente esperado por la ciudad, pretende convertir este icono del patrimonio industrial en un centro cultural y de emprendimiento. La licitación quedó desierta y los 3,2 millones de euros previstos para la primera fase siguen sin contratista. El edificio, de principios del siglo XX, acumula años de abandono y su recuperación se ha convertido en una reivindicación vecinal.
No es la única obra sevillana atascada. Entre las 75 licitaciones sin adjudicar hay mejoras en centros educativos de Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra y la propia capital, así como actuaciones en carreteras de la comarca del Aljarafe. El montante global de 33 millones representa casi un tercio de toda la inversión paralizada en Andalucía. El Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía coordinan sus calendarios de revisión para tratar de desbloquear los proyectos más urgentes antes del otoño.
La Lectura Andaluza
Lo que refleja la parálisis de estas 300 obras es un problema estructural que va más allá del encarecimiento de materiales. Andalucía depende de la obra pública para sostener el empleo en el sector de la construcción, que supone casi el 8 % del PIB regional y más de 150.000 puestos de trabajo directos. Cuando las licitaciones quedan desiertas, el dinero presupuestado no se ejecuta y el mercado laboral se resiente. La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Fomento, ya ha anunciado que prepara una actualización masiva de los precios de referencia antes de que acabe el verano, con el objetivo de recuperar la confianza de las empresas.
La noticia llega en un momento en que la comunidad afianza su crecimiento económico, con cifras de turismo récord y un mercado inmobiliario al alza. Sevilla y Málaga concentran el mayor número de proyectos paralizados, pero el problema se extiende a municipios medianos que necesitan con urgencia nuevas depuradoras o colegios ampliados. La Fábrica de Vidrios de Sevilla simboliza esa espera: un edificio que podría ser motor cultural y atracción turística sigue cerrado a cal y canto.
De cara a los próximos meses, la patronal Ceacop y la administración trabajarán en una solución que pase por cláusulas de revisión automática de precios. Si el mecanismo funciona, las obras desiertas de la primera mitad del año podrían relanzarse en el último trimestre. Los andaluces, mientras tanto, seguirán esperando que el puente que cruza el río, el centro de salud del barrio o la vieja fábrica de vidrio se conviertan, por fin, en una realidad. Esa capacidad de transformar el patrimonio y el territorio en oportunidades es una de las grandes asignaturas pendientes de la comunidad.

