IU y PCE presionan a Sumar para romper con el PSOE mientras Yolanda Díaz frena la ruptura

Las voces de Izquierda Unida y el PCE crecen en el interior de Sumar para que la coordinadora asuma una decisión que Yolanda Díaz no comparte. La asamblea de mediados de julio se perfila como el escenario crítico donde medir fuerzas.

La presión dentro de Sumar para romper con el PSOE ha dejado de ser un runrún y empieza a tomar forma de ultimátum. Izquierda Unida y el PCE empujan ya abiertamente para que la coordinadora, Lara Hernández, asuma el coste político de una salida de la coalición que Yolanda Díaz y Ernest Urtasun no bendicen. La asamblea del Movimiento Sumar, prevista en apenas unas semanas, se ha convertido en la cuenta atrás de un debate que la vicepresidenta ha tratado de aplazar.

El detonante: los casos de corrupción que sitúan al PSOE en la línea roja

Los sucesivos escándalos que cercan a los socialistas —desde la sentencia inminente del caso mascarillas que afecta a José Luis Ábalos hasta la investigación por la presunta financiación irregular del PSOE— han colmado la paciencia de una parte sustancial del conglomerado de Sumar. La hipotética imputación del partido como persona jurídica es, para muchos, la línea roja que activaría una respuesta «de gran calado», en palabras de fuentes internas.

El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, ha sido el más explícito. Ha reclamado «medidas radicales» y ha advertido de que si el PSOE resulta salpicado por la financiación irregular, «la pantalla cambia». Enrique Santiago, del PCE, ha ido un paso más allá al exigir una investigación interna profunda a la dirección socialista, a la que acusa de reaccionar solo «a posteriori». Documentos internos de la propia Sumar han endurecido el tono, hablando de un socio mayoritario «sin liderazgo político».

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El calendario judicial encaja, además, con el político. Para la asamblea del Movimiento Sumar —menos de un mes por delante— se espera que la sentencia del caso Ábalos sea ya pública y que la instrucción sobre la financiación socialista esté muy avanzada. El debate sobre la continuidad de la coalición llega con los tiempos judiciales marcados.

Quién asume el coste: la presión sobre Lara Hernández y el vacío de liderazgo

Dentro del espacio, la fractura no es ideológica sino de estrategia electoral. Fuentes al más alto nivel del grupo parlamentario han admitido a ABC que son «varios» los que plantean la necesidad de romper con el PSOE para evitar el desgaste en las urnas. El problema, sin embargo, reside en quién da el paso. Los ministros de Sumar quieren la ruptura pero no ser ellos quienes la ejecuten.

Sira Rego, Mónica García y Pablo Bustinduy estarían dispuestos a abandonar el gabinete para escenificar su rechazo a la corrupción socialista, según confirman fuentes de la formación. Pero no quieren pagar el coste electoral, especialmente García, que podría necesitar al PSOE para desbancar a Ayuso en Madrid tras las autonómicas. Por eso exigen que sea Lara Hernández, la coordinadora general, quien ejecute una decisión que Díaz no autoriza.

La lectura es otra. Distintos partidos del conglomerado creen que Sumar fue creada para ejercer un liderazgo que «ni con Yolanda ni con Lara se está ejerciendo». La presión se concentra ahora sobre una coordinadora a la que muchos dan por amortizada. La ruptura con el PSOE sería, en el análisis de los confluentes, un acto de generosidad de una figura con poco futuro orgánico.

La asamblea de Sumar se ha convertido en un horizonte envenenado: la cita que puede forzar la decisión que Díaz y Urtasun no quieren tomar.

La Dinámica de Coalición

El pulso interno se libra entre dos bloques claramente diferenciados. De un lado, la vicepresidenta Yolanda Díaz y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, apuestan por preservar la coalición hasta el final de la legislatura, conscientes de que una ruptura dejaría a Pedro Sánchez con un gobierno muy débil o precipitaría un adelanto electoral que siempre ha querido alejar. Del otro, IU, el PCE y otros sectores del conglomerado consideran que el coste de permanecer junto a un PSOE judicialmente tocado es mayor que el de salir.

Los números del grupo parlamentario Sumar —26 escaños— no permiten aventuras solitarias sin un cálculo claro. Una ruptura obligaría a repensar la mayoría de investidura y pondría en peligro iniciativas legislativas clave. Sin embargo, la asamblea del Movimiento Sumar, que se celebrará a mediados de julio, podría convertirse en el escenario de una refundación de facto, donde las corrientes internas midan sus fuerzas y definan el papel de la formación en el Gobierno. Mientras tanto, el PSOE observa en silencio, pero cada nueva revelación judicial reduce su margen de maniobra.

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Ficha del Caso

  • El caso: La acumulación de escándalos de corrupción en el PSOE, con posible imputación del partido como persona jurídica, ha provocado que IU y el PCE presionen en Sumar para una ruptura inmediata de la coalición.
  • Datos importantes: Sumar suma cinco ministerios en el Gobierno; la asamblea del Movimiento Sumar se prevé en aproximadamente un mes (mediados de julio). La sentencia del caso Ábalos y el avance de la instrucción sobre financiación irregular del PSOE condicionan el debate.
  • Resumen: La unidad de la coalición PSOE-Sumar pende de un hilo. Mientras Yolanda Díaz y Ernest Urtasun frenan la ruptura, las bases y los socios de IU-PCE empujan a la coordinadora Lara Hernández para que asuma el coste de una salida que redefiniría la legislatura y el mapa progresista español.